SOCIEDAD
¿Proyecto retiro?
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Esperaba por un ómnibus P2,
en su primera o quizás su última parada de Miramar, junto a la
desembocadura del rio Almendares. Una espera incierta de más de una
hora. Y digo incierta porque no se sabe ni cuándo llegará el ómnibus, ni
qué tipo de ómnibus llegará. La ruta está servida por ómnibus brasileros
y por otros de dudosa procedencia con rótulos en catalán.
Vamos a detenernos en estos últimos ómnibus que por convención
llamaremos, "guagüitas catalanas". Es una guagua que la gente identifica
con las ollas de presión, prometidas y no cumplidas del todo. (No se ha
completado la entrega de las dichosas ollas y todo parece indicar que no
se completará). La semejanza con las ollas de presión está dada en que
las terribles guagüitas catalanas transportan "habaneros a presión".
A las guagüitas se les retira el aire acondicionado con que vienen
equipadas, inmediatamente que llegan a la Isla. Se ignora si los aires
retirados van a parar a la tierra del Nunca Jamás o a los automóviles de
los dirigentes. No está precisado si se trata, simplemente, de evitar
que el pueblo adquiera la mala costumbre de viajar con confort. La
conclusión es que se retira el aire acondicionado a las guagüitas para
que el pueblo no lo disfrute.
Pues bien, las guagüitas están cerradas y preparadas para aire
acondicionado o climatización artificial. Son invernaderos rodantes con
sus cristales panorámicos herméticamente cerrados. Estos cristales son
marca "Castrozua". Cualquier semejanza es pura coincidencia. Viajar en
una de ellas a las cuatro de la tarde de un soleado y cálido día
habanero es una experiencia infernal. Son como celdas tapiadas rodantes
de Villa Marista. Es una parte importante del paquete que ofrece el
gobierno de Fidel Castro al pueblo, esto como única oferta y con
carácter "irreversible".
La empresa de ómnibus no ha encontrado oportunidad ni espacio para
cortarle las ventanillas a estos ómnibus. Pero hay más. Los ómnibus
salen de forma aleatoria, con conductor o sin él. Esto quiere decir que
en ocasiones viaja un empleado dedicado a cobrar los pasajes y en otras
queda una alcancía controlada por el chofer del ómnibus.
La presencia de la alcancía o del conductor es absolutamente
impredecible. Si el ómnibus que aparece es el de la alcancía, pues se
está en presencia de otro problema. No existe una infraestructura para
cambiar moneda y pagar el transporte. Llega la alcancía y usted se ve
precisado a pagar con un peso su pasaje, que es de 40 centavos moneda
nacional. Cuando esto sucede, el chofer exige el pago y usted
resignadamente se deja trasquilar y no recibe su cambio.
Los choferes invariablemente salen sin moneda fraccionaria para cambiar,
porque la empresa no la proporciona, así de sencillo. Hay que viajar
incómodos y además estafados. Digo estafados, porque con esta trampa el
ciudadano se ve obligado a pagar el importe de dos pasajes y medio
siempre y cada vez que aparece la alcancía.
En estas condiciones adversas y desfavorables, una joven que esperaba el
ómnibus con una niña pequeña dijo en alta voz: "Esto es insoportable.
Hasta que no se retiren todos estos viejos -dijo refiriéndose a la
gerontocracia gobernante- no va a haber vida para nadie. ¡Qué salación,
coño!"
Era lo que faltaba. De inmediato, toda la parada empezó a despotricar
sin miedo ni sordinas contra el gobierno. Sólo un ancianito se aventuró
a decir que había que respaldar a "Fidel". Afirmó que "él" no sabía lo
que pasaba. La joven, al borde ya del colapso nervioso, le espetó:
"Mira, abuelo: ése lo sabe todo, todito. Ta' bueno ya de historia y de
cuento…"
Una vez que llegó el ómnibus con alcancía, el estado de exaltación de la
cola subió, y se produjeron incidentes menores entre el chofer y
pasajeros que se negaron a pagar si no obtenían su cambio. El ancianito
de marras descendió más adelante en la parada del parque de Nuevo
Vedado. ¡Qué se puede hacer! Dime dónde y cómo vives y te diré cómo
piensas. Es así en la mayoría de los casos.
Ignoro si la vapuleada y violada Constitución cubana de 1976 contempla
la posibilidad de enviar a retiro o destituir al Consejo de Estado, en
el todo o en sus partes. No sé si una iniciativa ciudadana del corte del
Proyecto Varela sería viable. Si así fuera, con las firmas de la
oposición interna, más cinco firmas que obtenga cada opositor,
tendríamos un punto, quizás todos los puntos.
En todo caso, sería muy interesante ver si declaran al Comandante y al
resto del gobierno "irreversible" o quizás eterno o intocable. Vaya
usted a saber. De todos modos, me queda el bichito de si se puede o no.
Valdría la pena probar, de veras que sí.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/may06/09a5.htm
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