Sociedad
Los aplausos de nuestro patriotismo-bistec
¿Por qué ahora a ciertos intelectuales les parece bien que los pobres no
beban alcohol?
José Hugo Fernández, Ciudad de La Habana
miércoles 10 de mayo de 2006 6:00:00
Presta a poner el cuño y dar pisón ante cualquier barrabasada del
régimen, nuestra élite del patriotismo-bistec aplaude la sequía que hoy
azota los bares, pipas y otros establecimientos habaneros destinados a
la venta de ron peleón.
No es que hablen más de lo dispuesto oficialmente sobre el tema, pero de
lo poco que han dicho, resulta fácil inferir que a los miembros de esta
crema (intelectuales, artistas, personalidades públicas, hijos de papá)
les parece bien que los pobres no beban, ya que el alcohol afecta su
salud y resquebraja su moral.
De todas formas, para la metralla que bebían, pensarán además, sin que
lo digan… Pero lo cierto es que los pobres piensan otra cosa. Ya que
ven, piensan. Y ya que piensan, dudan.
Desde la mata del mejor ron del mundo, se resignaron a beber el peor,
bien por la doble trampa del "bloqueo", por la exportación en tubería
directa hacia la Unión Soviética, o por las siempre renovadas crisis de
la industria y de la economía. Ojos que no ven, cabeza que no piensa. Y
a lo largo de varios decenios el buen ron cubano jamás estuvo a la vista
del cubano de a pie. Tal vez por eso no había pensado antes que le
estaban tomando alevosamente el pelo, y el ron.
Hoy nuevamente hay época de sequía en los establecimientos que el mejor
productor de ron dedica a la venta de su rastrojo, el único al alcance
del pueblo. Otra vez alinea el ron peleón en la lista de productos
normados por la libreta de racionamiento, a razón de una botella por
núcleo familiar, cuando venga, si viene.
Y nada extraño traería la situación de no ser por el detalle de que esta
vez los pobres ven lo que no podían ver antes, o sea, que la ley seca es
sólo para ellos, mientras que los turistas, los amigos solidarios del
exterior y, claro, nuestra élite del patriotismo-bistec siguen teniendo
acceso al mejor ron del mundo con sólo estirar sus manos hacia las
tarimas de cualquier comercio en divisas.
Nueva sequía
Podrán existir problemas con la industria, que es lo argumentado, como
quien no quiere la cosa, por el reporte oficial. Más orgánica parece ser
la tesis (de Radiobemba) que relaciona esta nueva sequía con el
descalabro de la industria azucarera. Pero la concreta es que en las
shopping nunca falta el ron, el más caro, el mejor. Lo ven los ojos de
los pobres. Así que su cabeza tiene al fin luz para pensar, no lo que le
indican que piense, sino lo que piensa a partir de lo que ve, no
obstante y a pesar de aquello que le indican.
Y es ahora, ni más ni menos, cuando a ciertos integrantes de nuestra
élite del patriotismo-bistec se les ocurre declarar que no era saludable
la tendencia al alcoholismo demostrada en los últimos tiempos por el
pueblo, en especial por los más jóvenes. Así que esta nueva sequía es
algo que les favorece, aun cuando de momento, dicen, los pobres no sean
capaces de reconocerlo.
Evidentemente, Pascal se equivocó al considerar que sólo existen dos
tipos de seres humanos: los justos que se creen pecadores y los
pecadores que se creen justos. También existen los de nuestro
patriotismo-bistec, que se creen por encima de justos y pecadores. Por
lo que no hacen ascos a la hora de aplastar a los primeros y de burlarse
de los segundos, aunque en este último caso deban fingir sumisión,
convertidos incluso en cómplices del pecado.
Ayer aprobaron con sus firmas y/o con su silencio el fusilamiento de
tres pobres negros sin padrino, escogidos, digamos, al azar como
aplicación de correctivo. Hoy aplauden la alevosa sequía. Y sólo el
diablo sabe qué harán más adelante.
Es de suponer que nada más sería necesario para asegurar su condena, en
el futuro. Pero no hay que hacerse ilusiones. De hecho, nuestra élite
del patriotismo-bistec, élite al fin y al cabo, aprendió a nadar
guardando bien la ropa.
Ahora mismo viaja por el mundo, con pasaporte expedito y visto bueno de
la tiranía. Y hasta le es dado confraternizar cariñosamente con la
comunidad de exiliados en el exterior, al parecer bajo la tácita
coartada de que somos hermanos y soñamos con un mañana de armonía para
todos, aunque desde distintos lados de la almohada.
En tanto, para hoy, y ojalá que no también para mañana, a los pobres del
patio no les queda sino la alternativa de François Villon: morir de sed
junto a la fuente.
URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro_en_la_red/cuba/articulos/los_aplausos_de_nuestro_patriotismo_bistec
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