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Tuesday, May 09, 2006

EXPERIENCIAS DE UN SACERDOTE CONFESOR DE CONDENADOS A MUERTE EN CUBA

EXPERIENCIAS DE UN SACERDOTE CONFESOR DE CONDENADOS A MUERTE EN CUBA

El sacerdote católico Gérard Campagna,
misionero canadiense, publica su obra autobiográfica
"Mis campos de concentración.
Experiencias vividas en las Filipinas y en Cuba"
Por Jaime Leygonier *
La Habana

Distribuye:
Dr. Eloy A. González
Religion en Revolución Blogspot
La Nueva Cuba
Mayo 6, 2006

El sacerdote católico Gérard Campagna, misionero canadiense, se refiere,
en su obra autobiográfica "Mis campos de concentración. Experiencias
vividas en las Filipinas y en Cuba", a la que probablemente fue la
última confesión a un condenado a muerte tolerada por las autoridades
cubanas.

Durante la ocupación japonesa de las Filipinas, el padre Campagna sufrió
prisión en varios campos de concentración. Llegó a Cuba unos meses antes
del triunfo de Fidel Castro, y afirma que toda Cuba es un campo de
concentración, de ahí el título de su libro.

El padre Campagna fue párroco de la parroquia de San Pedro, en Matanzas,
y uno de los curas expulsados de Cuba en el vapor Covadonga en 1961.
Nunca más regresó a Cuba.
Relata el padre Campagna que unos días después de su nombramiento como
párroco en San Pedro recibió una noche la visita de un abogado que le
pidió ir a las oficinas de la Seguridad del Estado para asistir a un
condenado a muerte.

El abogado le dijo que se trataba de Antonino Pou, un joven de 25 años
que había sido condenado esa tarde, sin posibilidad de apelación, y que
sería fusilado esa misma noche. Un capitán del G2 había autorizado que
un sacerdote lo visitara 20 minutos.

Sigue contando el padre Campagna que cuando llegó a la celda el joven
condenado le había parecido muy fatigado y excitado, y que se quejó de
que su mamá y su familia parecían haberlo olvidado. Aunque el joven
parecía no escucharlo, el padre le dijo que tenían poco tiempo y comenzó
a recitar el Padrenuestro. Al segundo, el joven se le unió.

Después de la confesión y la comunión, el joven le dijo que se sentía
más fuerte y que incluso estaba listo para perdonar a quienes le iban a
quitar la vida. Le entregó entonces su reloj y su sortija del colegio de
los jesuitas y le pidió que permaneciera junto a él hasta el último momento.

El padre relata que cuando fue a pedir autorización para cumplir el
deseo del condenado, el oficial lo apostrofó duramente: "! Tú, fuera!",
cuenta que le gritó.

Según el padre Campagna, cuando los familiares de Antonino fueron al
cementerio de Matanzas los sepultureros les dijeron que el día anterior
habían enterrado al muchacho. Se encontraban preparando otra fosa, y
cuando les preguntaron para quién era, los trabajadores les dijeron que
era para otro alzado que sería juzgado esa tarde.

El padre Campagna cree que su visita a Antonino fue la última confesión
católica permitida a un condenado a muerte, costumbre que se mantuvo al
principio de la revolución.

http://www.lanuevacuba.com/archivo/jaime-leygonier-fernandez-2.htm

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