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Tuesday, May 09, 2006

El tema de la bisexualidad polariza a Cuba

Lunes 8 de mayo de 2006

El tema de la bisexualidad polariza a Cuba

Una telenovela que aborda el sida enfrenta a defensores de la diversidad
con homofóbicos

GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL

La Habana, 7 de mayo. Una explosiva telenovela destapó el fenómeno de la
bisexualidad en Cuba y detonó un insólito debate, que enfrentó a la
defensa de la diversidad sexual con el rostro duro de la homofobia.

La serie La cara oculta de la luna, que se transmite tres veces por
semana, se basa en historias de infectados con el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida.

Hasta noviembre de 2005, según registros oficiales, había en Cuba 5 mil
422 personas viviendo con VIH, entre seropositivos y enfermos. Del total
de contagiados, 80.4 por ciento son hombres, y de este universo 85.7 por
ciento son hombres que tienen sexo con hombres.

La controversia empezó desde la primera historia, la de una adolescente
de 14 años que se infecta al iniciar su vida sexual. Pero el choque de
opiniones se disparó con el segundo caso, donde un personaje dice en el
clímax de la trama: "Soy lo que tú piensas: soy homosexual".

Una expresión similar nunca se había pronunciado en la televisión
cubana, donde los personajes gays están reducidos a parodias de
pretensiones cómicas y referencias de soslayo.

Las reacciones domésticas fueron esta vez mayores a las habituales
tertulias que acompañan a cada telenovela, uno de los espacios más
populares de la televisión local.

Entrevistas, comentarios y cartas de lectores irrumpieron en la prensa
escrita y hubo programas especiales con telefonemas del público en radio
y televisión.

El sitio web Infomed, del sistema de salud, abrió un buzón para recibir
opiniones sobre la serie. El del Centro Nacional de Educación Sexual
(Cenesex) albergó una intensa polémica en su foro habitual y la revista
electrónica La Jiribilla reservó una edición al tema.

La polémica es el impacto público más relevante en la materia, desde que
la película Fresa y chocolate cimbró en 1993 a sectores de la sociedad
cubana con su alegato contra la intolerancia, a través de la historia de
un personaje homosexual.

En la última década la diversidad sexual se manifiesta públicamente en
Cuba en distintos grados en circuitos de la cultura, en políticas de
educación y salud pública y en una paulatina reducción del rechazo social.

La mayoría de las opiniones registradas ahora favorece la apertura
temática de la televisión y la suma de esfuerzos contra la pandemia
provocada por el sida.

"La cara oculta de nuestra sociedad empieza a ser revelada", escribió en
La Jiribilla el realizador de televisión Vicente González Castro.

Sin embargo, también han surgido fuertes críticas a la historia, en la
que un abogado homosexual se relaciona con un albañil, padre y esposo
convencionalmente ejemplar, que confirma su bisexualidad y por ello
pierde a su familia.

Las impugnaciones surgieron de dos flancos antagónicos: unos dijeron que
la serie reafirma la homofobia y otros levantaron alegatos homofóbicos.

En el foro del Cenesex, el escritor Reynaldo González, premio Nacional
de Literatura, criticó el perfil estereotipado del personaje "gay
rompefamilia", pero sostuvo que "lo peor es la atmósfera histérica" de
la trama, que lastra "cualquier contenido profiláctico y queda en simple
y vulgar alarma".

En el mismo foro escribió Demetrio González Valdés, técnico de
laboratorio en la ciudad de Pinar del Rio: "No es un secreto para nadie
las actitudes homofóbicas a las que hemos estado sometidos los gays
durante todo este tiempo y la teleserie ha venido a reforzar la teoría
de que somos lo peor".

También en el sitio del Cenesex intervino Angel Padrón Hernández, de
Camagüey: "Una vecina mía comentaba en plena bodega: 'Hay que cuidarse
de los maricones. Ahora los hombres no se van con una querida, sino con
un querido'".

Con otra óptica, en un programa de la televisión, el espectador José
González, de La Habana, preguntó si todas las situaciones de la historia
"son legales y admisibles en el país". Un entrevistado anónimo dijo que
la homosexualidad "es una cosa muy privada y cada cual debe manejarla
íntimamente, pero no preconizarla, porque al preconizarla estamos
excitando mentes".

El crítico de cine de Juventud Rebelde, Joel del Río, relató que la
serie "ha llevado a ciertos espectadores inciviles a gritarles cosas" a
los actores que hacen la pareja gay y criticó a La cara oculta... por
equiparar "el homosexualismo con las tendencias más desintegradoras,
antisociales y viciosas del ser humano". Ricardo Ronquillo, del mismo
diario, escribió que "un distinguido colega" sostiene que la telenovela
es parte de "un plan para homosexualizar la sociedad cubana".

Pero ambos reivindicaron la discusión. "Por algún lugar había que
empezar", apuntó Del Río. "Lo preocupante sería", señaló Ronquillo, "que
nos creyéramos que somos una sociedad absolutamente coincidente, sin
contrapunteos y posiciones encontradas frente a sus conflictos más
íntimos; o lo peor, que prevalezca el silencio".

http://www.jornada.unam.mx/2006/05/08/056n1soc.php

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