Copia fiel y zurcidos con bombilla
Raúl Rivero
Madrid – Un desfile militar como demostración de fuerza, el acoso
puntual de la oposición pacífica, al periodismo, al arte libre y a los
blogueros, son signos visibles de que el gobierno cubano se muere por
enganchar su casilla destartalada detrás de la poderosa locomotora china.
Esa es la copia al carbón de la vertiente represiva de Pekín. Esa es la
franja donde el calco es fiel. La mano en alto de un régimen totalitario
que, con el dinero de un capitalismo de mercado perpetrado en los
sillones del Buró Político, hace que dirigentes y avisados funcionarios
de países con solera de defensores de los derechos humanos, cierren los
ojos y no digan ni esta boca es mía ante el arresto y la desaparición
del gran artista Ai Weiwei y la persecución de miles de otros disidentes
y activistas.
El esfuerzo a la hora de reproducir el proceso de los camaradas lejanos
tiene un peso específico en el sector del control de los hombres y
mujeres que quieren cambios radicales, mo-dernización de la sociedad o
reformas políticas y económicas reales.
En cuanto a la vida diaria, a las necesidades de la familia y de la
gente más desfavorecida, lo que se adapta son remiendos de un
capitalismo previamente remendado. Se hace una versión borrosa y pobre
de algunos elementos que no darán resultados palpables, pero abren un
nuevo proceso de esperanza de apertura que le permite al poder otro
plazo de permanencia.
Un sector pequeño y alerta, vinculado a los puestos de mando, se
reafirma, reacomoda sus privilegios y repite con fervor el discurso
triunfalista que ha muerto de cansancio. O lo han matado la historia y
el tiempo en su camino y su velocidad.
Las reformas destinadas a la ciudadanía siguen en los planos inferiores,
en las vericuetos y las incertidumbres de las autorizaciones a comprar o
vender un auto o una casa, a revender un pedazo de pan con pasta de algo
o decidir, después de un análisis profundo, cuántos racimos de plátanos
burros se pueden llevar a vender sin peligro en un carretón de caballos.
Hay una voluntad manifiesta de cerrar el asunto en el problema de los
boniatos. Lo que pasa que allí están vivos, lúcidos y entregados a su
trabajo pacífico, unos cubanos que saben muy que, por encima de esos
amagos teatrales de transformaciones, está la necesidad de abrir la
sociedad para que se puedan crear partidos políticos, convocar
elecciones libres, liberar la prensa y permitir que el país entre de
lleno en el desarrollo y el progreso.
Las decisiones sobre el queso blanco que van a salir de este congreso
demorado y final, no pueden desviar la atención sobre la labor de los
dirigentes opositores, los activistas y lo demócratas que están en la
Isla. Ellos están con la verdad en la calle, ellos vienen de las
prisiones, de la Cuba sin cámaras o de décadas de hostigamiento, y no
entienden a los conductores extranjeros. Saben que las locomotoras
chinas no pasan por Chivirico, ni tienen parada en Bejucal. Ellos luchan
por un tren seguro que vaya sólo de San Antonio a Maisí.
http://www.elnuevoherald.com/2011/04/17/923324/raul-rivero-copia-fiel-y-zurcidos.html
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