Raúl Castro en el poder
JUAN JESÚS AZNÁREZ 16-04-2011
La capacidad de movilización de personas y material del régimen cubano
despertó interés en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La
Habana que planteó al Departamento de Estado, en el año 2007, la
posibilidad de salvar el sistema de transporte y de movilización en una
eventual transición a la democracia. Dando por supuesto que algún día,
el régimen desaparecerá, un cable diplomático aboga por salvar lo
salvable y desmantelar, "ladrillo tras ladrillo", los Comités de Defensa
de la Revolución (CDR), presentes en cada una de las manzanas de
viviendas de todas las poblaciones de Cuba.
EE UU confía en que el futuro Gobierno de la transición, con la ayuda de
Washington, "limpie por sí mismo lo que sea necesario". Por su parte,
varios disidentes comunicaron a los funcionarios norteamericanos sus
criterios sobre la futural transición: la mayoría dijo que la ausencia
de grandes manifestaciones en las calles ha sido un factor clave en la
permanencia de Raúl Castro en el poder.
Los diplomáticos norteamericanos recogen las diferentes variantes de la
transición, generalmente tomadas de la disidencia, que duda entre las
revueltas callejeras y una transición pacífica; pero también emiten sus
propios juicios. Uno de ellos es que los CDR deberán desaparecer o
"convertirse en alguna forma de organización despolitizada que sea
aceptada por el nuevo Gobierno cubano y por el Gobierno de Estados
Unidos (...) Esperamos que lo mismo ocurra con otras organizaciones
oficiales". La legación cita la capacidad de movilización del Ejército,
el partido comunista, y los comités de defensa en capitales y
provincias. Sugiere a Washington no descartar totalmente alguna forma de
coexistencia con la infraestructura existente.
"Una pregunta abierta es cómo (estos organismos) sobrevivirán al fin del
totalitarismo, y otra pregunta es si su sobrevivencia convendría a Cuba
y a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Si llegamos a unas
respuestas aceptables, entonces las agencias del Gobierno norteamericano
podrían considerar colaborar con ellas durante un período de
transición". La legación estadounidense dice que el Gobierno cubano, ha
logrado, a lo largo de los años, una gran capacidad para activar sus
organizaciones. Su abrumadora presencia en cada aspecto de la sociedad
cubana, dice el cable, y su defensiva postura respecto a Estados Unidos
han llevado a la construcción de una "eficiente máquina de movilizar" a
pie, en autobuses, camiones o trenes.
"La mayoría de los componentes de la defensa civil son civiles pero en
última instancia dependen del Ejército", señala la representación de EE
UU, convencida de que la mayoría de los cubanos quieren mejorar sus
relaciones con el poderoso vecino del norte "porque fortalecerá la causa
de la libertad". "La fracturada sociedad cubana", agregan los informes,
"está unida en apoyo de unas mejores relaciones entre Cuba y Estados
Unidos, y es cauta respecto al futuro. No es tanto que esperen que el
Gobierno cubano vaya a cambiar, sino que creen que el acercamiento
norteamericano erosionará más la legitimidad del Gobierno cubano,
mientras fortalecerá a quienes apoyan el cambio dentro y fuera del régimen".
"El Gobierno cubano no está preparado para el presidente Obama, porque
no tiene ni idea de qué hacer", dijo un dirigente afrocubano a la
Sección de Intereses. El cable enviado a Washington en diciembre del año
2009, un año después de la victoria de Barack Obama, se redacta tras una
serie de entrevistas "con dirigentes de la oposición cubana, que creen
que estrechar los contactos con EE UU facilitarán la aparición de
reformadores dentro del Gobierno cubano, actualmente frustrados por la
existencia de una dirección demasiado pesada (en referencia a Raúl y
Fidel Castro, y a la cúpula del Partido Comunista Cubano". Al mismo
tiempo, "muchos de nuestros contactos han subrayado que el Gobierno
cubano utiliza las hostilidades con Estados Unidos con una escapatoria
para justificar todo: desde los problemas económicos al malestar social".
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