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Sunday, April 17, 2011

Un Raúl Castro enojado critica fallas en Cuba

Publicado el sábado, 04.16.11

Un Raúl Castro enojado critica fallas en Cuba
jtamayo@elnuevoherald.com

Con aire severo y a menudo iracundo, el gobernante Raúl Castro atacó
duramente el sábado las fallas del país, incluyendo la música demasiado
alta, cuando inauguró el crucial VI Congreso del Partido Comunista de
Cuba (PCC) con un ultimatum para apoyar y poner en práctica un paquete
de grandes reformas económicas.

"Se me cae la cara de vergüenza al tener que aceptar en público" que las
reformas aprobadas por congresos anteriores del PCC nunca fueron
implementadas, dijo Castro ante más de 1,000 delegados en el primer
congreso desde 1997.

Las fallas de Cuba han sido definidas y vueltas a definir muchas veces,
declaró, y este es el momento de llevar a cabo "lo que yo he ordenado,
con el apoyo" del Buró Político de 19 miembros del PCC, su principal
grupo dirigente.

La declaración pareció reflejar la frustración de Castro ante la
resistencia burocrática a las reformas económicas que ha estado
propugnando, pero también podría tomarse como un intento de acabar con
las especulaciones de que su hermano Fidel continúa mandando detrás del
trono.

En el congreso no hubo señal alguna de Fidel, quien oficialmente es aún
el primer secretario del PCC aunque no ha fungido como tal desde su
crisis de salud en el 2006. Se espera que el congreso reemplace elija a
Raúl como primer secretario del Partido Comunista antes de que termine
el martes.

Durante un discurso de más de dos horas, el más largo de sus tres años
en el poder, Raúl Castro propuso un máximo de dos términos de cinco años
para puestos de dirigencia, pero no dio detalles. Fidel permaneció en el
poder durante 47 años, y Raúl fue ministro de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias durante casi medio siglo.

Vestido con una guayabera blanca, Castro parecía de pésimo humor
mientras criticaba duramente toda una serie de errores y deficiencias de
Cuba: demasiadas reuniones, inacción mientras esperan las orientaciones
"de arriba", y hasta las "chabacanerías y el ruido innecesario",
refiriéndose aparentemente a quejas de que la moral de los cubanos ha
sufrido en medio de sus problemas económicos.

Castro reveló que un paquete de reformas económicas a considerar por el
congreso ya fue aprobado por el Buró Político, dando a entender que los
delegados poco podrán hacer más allá de darles una autorización formal.

Pero insistió que el paquete fue resultado de una consulta "democrática
y seria" en la que 9 millones, de los 11.2 millones de habitantes de la
isla, tuvieron la oportunidad de expresar "sus insatisfacciones y
discrepancias" con los 291 lineamientos para el cambio que él dio a
conocer inicialmente el año pasado.

Después de los debates, 181 de los lineamientos fueron cambiados y se
añadieron 36 nuevos, según Castro. No dio más detalles acerca de los
cambios – menos o más reformas – pero dijo que todo se publicaría
después del congreso.

Como mínimo se necesitarán cinco años para poner en práctica todos los
cambios, declaró, y añadió que se pondrán en vigor "sin prisa pero sin
pausa", a un paso dictado por el crecimiento económico del país.

Funcionarios del gobierno ya están trabajando en nuevas leyes para
permitir cambios tales como la venta privada de casas y automóviles, la
expansión del arrendamiento de terrenos estatales a agricultores
particulares y el apoyo de créditos gubernamentales para el creciente
sector de trabajadores cuentapropistas tales como carpinteros y plomeros.

Castro ha declarado repetidas veces que, sin abrazar el capitalismo,
Cuba tiene que recortar los subsidios y nóminas estatales, aflojar el
control centralizado de la economía, especialmente en la agricultura,
permitir más empresas privadas y atraer a más inversionistas extranjeros.

También ha reprendido a los funcionarios cubanos por culpar de todos los
problemas económicos de la isla al embargo de Estados Unidos y ha dicho
a los ciudadanos que deben dejar de depender de un Estado paternalista
que hasta ahora les ha brindado beneficios desde la cuna hasta la tumba.

El sábado, Castro repitió su queja de que la economía de estilo
soviético de Cuba está "excesivamente centralizada" y debe cambiar hacia
un modelo donde la planificación central siga jugando un fuerte papel y
se rechace el capitalismo, pero en el cual "no se ignorarán las
tendencias del mercado".

Programas sociales tales como la salud pública y la educación deberán
ser conservados, pero con "mayor racionalidad", agregó, en dependencia
del paso del desarrollo económico de Cuba. El gobierno deberá además
apoyar a los cuentapropistas para que puedan contribuir a la economía.

Castro admitió con pesar que un llamado a eliminar la tarjeta de
abastecimientos – la cual provee una ración básica de artículos de
primera necesidad a precios altamente subsidiados – contenida en el
primer conjunto de lineamientos había provocado la mayor cantidad de
comentarios durante el debate a nivel nacional.

Atacó el "nocivo carácter igualitarista" de la tarjeta de
abastecimientos, la llamó "una carga insoportable para la economía y un
desestímulo al trabajo", y dijo que era "imprescindible eliminar la
tarjeta". Pero agregó que eso se haría poco a poco, no de un día para otro.

Abordando las fallas del propio PCC, subrayó la necesidad de separar las
funciones del partido y del Estado – se considera que el partido es más
poderoso que el gobierno – y dijo que el Buró Político había aprobado la
creación de un panel para supervisar el papel del PCC en las reformas.

Señalando a los periodistas en la audiencia en el Palacio de las
Convenciones, dijo que los medios de prensa cubanos son a menudo
"aburridos y superficiales", que necesitan un mayor acceso a la
dirigencia cubana y que tienen que jugar un papel decisivo en clarificar
las políticas y criticar las fallas.

"Nosotros los vamos a apoyar", declaró. Poniendo cara seria, advirtió:
"Pero el que cometa errores debe pagar por ellos".

http://www.elnuevoherald.com/2011/04/16/v-fullstory/923942/un-raul-castro-enojado-critica.html

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