UNA VEZ POR TODA LOS EX COMUNISTAS AL RÉGIMEN CASTRISTA?
2008-06-12.
Alexis Gainza Solenzal, Director de Misceláneas de Cuba, Revista de
Asignaturas Cubanas
Del 6 al 8 de Junio, en la ciudad de Norrköping, situada a unos 160
kilómetros al sureste de Estocolmo, se celebró el Congreso del Partido
de Izquierda de Suecia (ex comunistas). Dada la extensa tradición de
colaboracionismo de dicha estructura política con los regímenes
totalitarios de corte estalinista, incluido el castrista, consideramos
importante resaltar algunos de los resultados emanados del evento, con
especial énfasis -por razones obvias- en el asunto patrio.
En primer lugar, válido es destacar que la cuestión cubana, según
informó la prensa plana sueca, fue motivo de enconado debate en la
última jornada del concilio de los izquierdistas, lo cual demuestra que
la política hacia Cuba continúa siendo, en las filas de dicha
agrupación, la manzana de la discordia entre "tradicionalistas" (pro
comunistas) y "renovadores" (socialistas democráticos).
Lo positivo esta vez fue, que la falange conservadora se vio
numéricamente superada por la demócrata. Sin embargo, la diferencia
numeral entre ambas fracciones resultó ser mínima; un primer claro signo
de que todavía una parte sustancial de la membresía del Partido de
Izquierda incuba sentimientos de afinidad hacia el desgobierno de La Habana.
De esta forma, quienes proponían la variante de "solidaridad crítica"
hacia Cuba (la cual no se debe ni remotamente confundir con el "diálogo
crítico" lanzado por la Unión Europea, sino que trataba de un
ablandamiento de la actual política del partido) encontraron resistencia
mayor en quienes abogaban por la universalidad e indivisibilidad de los
derechos humanos. Y esto, seguramente, por razón y lógica puras. Nos
explicamos:
Con el explícito fin de ganarse la confianza del electorado, tras
decenios de complacencia con las dictaduras comunistas, caídas como en
caída, el Partido de Izquierda ha intentado los últimos años perfilarse
como verdaderamente democrático; esto, no solamente en su vida
organizacional interna sino también como defensor de los valores de la
democracia y, no menos, de los derechos humanos y libertades
fundamentales. Mejor no lo pudo haber dicho Lars Ohly, Presidente de
dicha estructura, en el cierre de la asamblea de marras: "Nuestro
socialismo tiene que poder resumirse en tres pequeñas palabras: Mucha
Más Democracia."
Una prueba más de esta novedosa orientación pro democracia del Partido
de Izquierda, lo fue la Declaración que el citado congreso adoptara,
cuyo parágrafo 16 se intitula, nada más y nada menos, "Un partido
democrático". Tan solo el hecho de que a estas alturas de la historia
democrática de Suecia, una estructura parlamentaria se vea en la
imperiosa necesidad de autentificar su carácter democrático, deja
bastante que decir de su currículum vitae. Pero veamos como reza la
sección que nos interesa de dicho acápite:
"Para el Partido de Izquierda, la democracia y los derechos humanos no
son negociables. Nosotros somos parte de una tradición europea
occidental, que desde hace mucho hemos saldado cuentas definitivamente
con las ideas antidemocráticas que se han expresado a nombre del
socialismo y el comunismo, y que han llevado a que la falta de
libertades y derechos democráticos se haya disculpado en países que se
llaman socialistas. Nosotros defendemos la Declaración Universal de los
Derechos Humanos. Allí se enfatiza que las libertades de reunión y
organización, el derecho a la huelga, la libertad de expresión, así como
las elecciones generales, secretas y libres son elementos necesarios de
una sociedad democrática. Igual peso se le presta a los avances sociales
y al mejoramiento de las condiciones de vida. Esto significa que el
derecho al trabajo, educación, vivienda, salud, atención y cultura, son
necesarios para una vida humana digna y una sociedad democrática. El
Partido de Izquierda defiende los derechos humanos independientemente de
donde, cuando y con que motivos sean violados y limitados." [...]
Esta visión holística de los derechos humanos y libertades
fundamentales, es un componente reciente e innovador en el historial
político del Partido de Izquierda; organización que tradicionalmente se
ha caracterizado por un deleznable relativismo ante los atropellos a
dichos derechos y libertades cuando han venido de déspotas con
inclinación pro comunista.
Atrapados en su propia retórica pro democracia y ante el aprieto de
tonificar el nuevo make up, los llamados izquierdistas de Suecia se ven
obligados a emparejar declaraciones discursivas con realidades
objetivas. Lo cual resulta, en el caso especifico y para ellos
controvertido de Cuba, que la mencionada organización no pueda en lo
adelante (como hasta donde conocemos no ha hecho en los últimos tiempos)
justificar los arrebatos tiránicos del castrato contra el pueblo cubano
con, por ejemplo, "el bloqueo económico" de los Estados Unidos de
América; disculpa más que recurrente en el otrora imaginario ideológico
de dicha organización.
Así las cosas, el Partido de Izquierda se suma a las fuerzas políticas
que, en concordancia con la letra partidista, no justificará, bajo
ningún pretexto, las violaciones a los derechos humanos y libertades
fundamentales al ciudadano cubano. Esto es; una victoria rotunda para
quienes hemos abogado y sostenido esta posición en la Tierra de Nobel.
Por otra parte, no podemos llamarnos a engaño, como tampoco es tiempo
para, a toda voz, cantar victoria. Cuando se eligiera el Ejecutivo del
Partido de Izquierda, una de las personas que quedara en calidad de
suplente fue la tristemente célebre Eva Björklund, la más antigua
colaboracionista del régimen castrista en la península escandinava.
No es menos cierto que la Sra. Björklund fue la que menos votos
recibiera de todos los congregados, lo cual evidencia que los delegados
difícilmente la querían en la Directiva; mas sin embargo, según recoge
la prensa nacional sueca, la "controversial amiga de Cuba" fue hasta esa
fecha la responsable de los asuntos internacionales del partido. "Si
ella mantendrá esa misión, será una de las cuestiones que la nueva
dirección deberá decidir", notificó Dagens Nyheter (Noticias del Día),
el pasado 9 de junio.
La presencia de la suplente pro castrista en el Ejecutivo del Partido de
Izquierda no se debe ni sobrevalorar ni subestimar. En el primer caso,
debemos tener en cuenta que, a pesar de haber respondido por los asuntos
extraterritoriales de dicha estructura en años pasados, el Foro
Internacional de la Izquierda, organismo de cooperación ideológicamente
afín al Partido de Izquierda y del cual la Sra. Björklund es miembro de
su Directiva, no realizó ningún proyecto de apoyo descubierto al
totalitarismo castrista. En el segundo caso, la ex directora de la
revista Kuba, mantiene vigente sus lazos de membresía y colaboración con
la mal llamada Asociación Sueco-Cubana, brazo largo del castrismo en
Suecia, y a través del cual bien pudiera canalizarse, "bajo la mesa",
iniciativas de respaldo al castrismo.
Así las cosas, la Sra. Björklund representa el eslabón que mantiene la
cadena del Partido de Izquierda maniatada a los admiradores vikingos de
los hermanos Castro, y a estos últimos directa e indirectamente. No cabe
duda que mientras ellas perdure en dicha posición habrá pro castrismo en
las huestes, aunque este se vaya debilitando con el choque constante
contra la nueva oratoria política del Partido y las críticas de voces
disidentes, internas como externas.
Sea como sea, el hecho que una persona que históricamente ha defendido a
capa y espada el sistema totalitario imperante en Cuba, justificando con
frialdad y cinismo sin par las violaciones a los derechos humanos y
libertades fundamentales de los cubanos, pertenezca a la Directiva del
Partido de Izquierda, pone en claro entredicho la condición democrática
de dicha estructura... cualquiera sea la grandilocuencia que se utilice
para hacernos ver lo contrario.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=15785
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