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Monday, March 24, 2008

Ni judíos ni perros

Educación
«Ni judíos ni perros»

Represión estudiantil: Desde la muerte de Boitel y las purgas de los
años sesenta, la Universidad ha sido 'sólo para revolucionarios'.

Luis Felipe Rojas, Holguín

viernes 14 de marzo de 2008 6:00:00

Las pequeñas acciones estudiantiles en la Isla han quedado a la deriva
en los últimos tiempos. Las airadas protestas de los alumnos en la
Universidad de Oriente en octubre pasado, la entrega de más de 5.000
firmas del Movimiento Cubano "Jóvenes por la Democracia" (MCJD), la
marcha de estos últimos por las calles de la capital; el desplante de
los estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su
obligada autoinculpación después, y la constante reafirmación de la
prensa oficialista en nombre de una unanimidad ficticia, son sólo una
arista de lo que verdaderamente está ocurriendo hoy en Cuba.

A la luz de estos actos de "rebeldía", y cuando la Historia oficial
pretende ser señuelo para entender la identidad nacional, retomo una
cita de la historiadora Hortensia Pichardo de hace 25 años, que parece
sacada de un tratado de estrategia pacífica no violenta o de una arenga
civilista pro democrática:

"Juventud significa rebeldía. Es raro encontrar un joven que se conforme
con la injusticia, o con el abuso de la autoridad. Si no protesta
abiertamente, es porque se halla sometido a un régimen despótico que le
impide cualquier manifestación espontánea, pero en determinadas
condiciones el contexto rompe las trabas que lo han contenido hasta
entonces y se manifiesta la rebeldía". (La actitud estudiantil en Cuba
durante el siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales).

En su breve pero bien documentada monografía, la doctora Pichardo cita
el amotinamiento de los estudiantes en 1853, así como la distribución de
proclamas subversivas: empezaron por arrancar una orden rectorial de la
tablilla de anuncios de la Universidad de La Habana, luego siguieron
lanzamientos de "cohetes" y otras "molestias y alteraciones". Aunque
parezcan insignificantes, estos hechos sí se veían entonces como
desafíos al gobierno español, eran causa de expulsión, cárcel, destierro
y fusilamiento.

Siguiendo el curso de la historia, el rosario de sufrimientos de los
estudiantes de la Isla después de la llegada al poder de Fidel Castro,
no se queda en los hechos que abortaron las primeras elecciones
estudiantiles, ni en el camino a la muerte de Pedro Luis Boitel y las
purgas de los años sesenta.

En octubre de 2006, los hermanos Néstor y Rolando Rodríguez Lovaina,
seguidos de otros integrantes del Movimiento Cubano "Jóvenes por la
Democracia", propusieron una campaña por la autonomía universitaria,
para oponerse al segregacionismo actual de la Universidad como coto
exclusivo de los "revolucionarios". El objetivo de estos jóvenes es
restituir la Universidad Católica de Santo Tomás de Villa Nueva, cerrada
tras la promulgación en 1961 de la Ley Administrativa de la
Colectivización de la Enseñanza, que acabó con una década de educación
emprendida por los dominicos en la Isla.

A esta acción juvenil sucedió la desaparición de organizaciones como
Juventud Católica y Acción Católica, entre otras, mostrando sólo la
punta del iceberg de la represión que vendría. Rolando R. Lovaina fue
condenado a seis años de cárcel por sus acciones contestatarias y hoy
dirige, contra viento y marea, el Centro de Estudios Sociales
Alternativos. Las expulsiones de estudiantes que discrepan del punto de
vista oficial, son habituales, y las amenazas de encarcelamiento y
expulsión vienen convoyadas de autoinculpaciones públicas, "licencias
temporales" y otros métodos para silenciar cualquier diferendo.

Entre los años 2006 y 2007, fueron expulsados de la sede universitaria
de San Germán, en la provincia de Holguín, los jóvenes Yosvani Anzardo
Hernández, Lourdes María Yen y quien suscribe, por integrar un proyecto
cultural que publicaba la revista Bifronte. Luego, la propia entidad
canceló los contratos de trabajo a las profesoras adjuntas Exilda Arjona
Palmer y Niurka Valdés Rodríguez, por colaborar con dicha publicación.

El hecho más reciente apunta a la Universidad de Pinar del Río, con la
expulsión del estudiante de Derecho Néstor Pérez González por colaborar
con la revista Convivencia.

Esto es sólo un botón de muestra de una zona poco visible y apagada
entre tanta represión, a veces contenida. A lo largo de la Isla se
suceden ejemplos similares a diario. El fulgor descrito por la
historiadora Pichardo en La actitud estudiantil se ha eclipsado, aunque
la abulia que paraliza también a este estrato de la sociedad hace mella
en cualquier intento de "despertar". Las autoridades no discriminan
entre la pintada de un cartel y un acto terrorista, si fuera el caso.

En la universidad cubana, el objeto de humillación siempre tendrá el
mismo rostro. Un decreto venido del ateísmo más cruel de la década de
los años sesenta, hasta el laicismo más patriotero de la actualidad, le
ha colgado una etiqueta segregacionista al Alma Mater. Como en la
película de Benigni, La vida es bella, donde un cartel rezaba: "Ni
judíos ni perros", el pórtico de nuestra institución académica ordena:
"Stop… sólo para revolucionarios".

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/ni-judios-ni-perros/(gnews)/1205470800

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