El gobierno de los EEUU reiteró que la muerte del dictador generará
presiones populares entre los isleños para emprender un cambio
democrático. De todos modos, algunos analistas vaticinan que su hermano
lo impedirá
Los funcionarios norteamericanos consideran que el suceso político
transformador de Cuba está todavía por ocurrir.
"Francamente, no vemos ninguna posibilidad significativa de cambio de
ningún tipo sino hasta que Fidel se haya ido", dijo Tom Shannon, el
principal asesor del Departamento de Estado para asuntos de América Latina.
En julio pasado, Fidel Castro, de 80 años, cedió el poder a Raúl Castro,
de 75, a fin de someterse a una cirugía intestinal.
Las agencias de inteligencia norteamericanas no esperarían que Fidel
Castro viva mucho tiempo, pero sus dos hermanos, Raúl y Ramón, insisten
en que el líder se recupera.
Los gobiernos norteamericanos han esperado durante décadas que la muerte
de Fidel ponga fin al sistema comunista en la isla. Bush, quien tiene
vínculos especialmente cercanos con la comunidad anticastrista
cubano-norteamericano, ha endurecido el embargo económico impuesto a la
isla.
Pero muchos observadores consideran que la era posterior a Fidel ha
comenzado, luego que Raúl ha tomado claramente el control.
El teniente general Michael Maples, jefe de la Agencia de Inteligencia
para la Defensa, señaló el mes pasado que Raúl Castro cuenta con el
"amplio respeto y apoyo" de los comandantes militares, cuyo respaldo
sería crucial en el proceso de sucesión.
Añadió que Raúl Castro podría combatir cualquier movimiento por
derrocarlo "al menos en el corto plazo".
Brian Latell, ex analista de la CIA sobre Cuba, coincide y señala que
Raúl ha mostrado más protagonismo del que se esperaba, alentando al
debate entre los cubanos y exhortando a los estudiantes universitarios a
discutir los problemas del país.
La mayoría de los estadounidenses, un 54%, considera improbable que tras
la muerte de Fidel Castro se instaure un sistema democrático en Cuba, de
acuerdo con una encuesta de AP-Ipsos aplicada hace un par de semanas.
Pero el representante Lincoln Díaz Balart, republicano por Florida
nacido en Cuba, considera que la calma bajo el mando de Raúl es
ilusoria. "El régimen de Fidel Castro no es viable sin Fidel Castro",
señaló.
"Una transición a la democracia en Cuba es inevitable, pero Fidel Castro
necesita morir para que comience el futuro de Cuba".
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