Por Hildebrando Chaviano Montes *
El Vedado
La Habana
SDP
APLP
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Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Septiembre 7, 2009
El odio no construye, por eso hay que creer en el amor, la paz y la
libertad, pero es alarmante ver y oír a personas bien intencionadas –o
no tan bien intencionadas- que no se explican por qué hay cubanos en el
exilio y en Cuba, que tienen tanto odio al régimen castro- comunista y a
sus amigos y cómplices. Ojalá, por el bien de la patria, que un día no
sea así, pero antes tienen que sanar las heridas que Castro abrió y no
permite que cierren.
Durante 50 años, este gobierno ha provocado, estimulado y engendrado el
odio hacia los norteamericanos y de unos cubanos contra otros. Este
régimen desde el principio se alimentó del odio de los pobres contra la
burguesía, de los demócratas contra los comunistas y viceversa, de los
no creyentes contra los religiosos, y de los que se quedaban contra los
que se iban. Ha fusilado, encarcelado y desterrado a miles de cubanos;
otros miles han desaparecido en el Estrecho de La Florida al pretender
huir de la esclavitud y muchas familias han quedado divididas sin haber
emigrado. El odio es uno de los cuatro soportes fundamentales del
gobierno de Fidel Castro, junto con la mentira, el miedo y el crimen.
Cuando me refiero al gobierno de Fidel Castro y no al de su hermano, me
baso en el artículo 5 de la Constitución de la República de Cuba, el
cual transcribo: -¨El Partido Comunista de Cuba, martiano (¿?) y
marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la
fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado,…¨. Dado que el
Primer Secretario del PCC es todavía el mismo, el gobierno sigue en sus
manos.
Este es el mismo régimen que confiscó propiedades sin indemnizar a los
dueños, robó hasta los anillos de compromiso a los que emigraban en los
años 60, los obligó a trabajos forzados sólo por ser emigrantes, separó
a las familias hasta que en definitiva podían salir del país del que
eran echados.
Los castristas hostigaban y apaleaban a los que se reunían a la entrada
de la antigua embajada norteamericana para realizar los trámites
migratorios. Golpearon también a aquellos que se iban cuando los sucesos
de la Embajada del Perú y el posterior éxodo masivo por el puerto del
Mariel. Les tiraron huevos, fueron apedreados, escupidos y ofendidos de
todas las formas posibles. Les ensuciaban las puertas y fachadas de las
casas –sin percatarse de que las casas no se iban- y les cortaban la
electricidad.
Este gobierno reprimió con saña a los campesinos del Escambray que
apoyaban a los guerrilleros alzados en la zona y los deportaron a
lugares como el poblado de Sandino en la provincia de Pinar del Río, con
lo que se repitió la triste y célebre reconcentración de Valeriano
Weyler en el siglo XIX.
La organización Hermanos al Rescate se encargó de que no se perdieran
tantas vidas en el mar, y en represalia, la aviación del gobierno cubano
derribó dos avionetas civiles en aguas internacionales del Estrecho de
La Florida, hecho cuya responsabilidad asumió personalmente el
gobernante cubano porque "lo tenían cansado."
Por orden de este mismo gobernante, fue hundido frente a la bahía de La
Habana el remolcador ¨13 de Marzo¨, acción en la que murieron ahogados
niños, mujeres y hombres por el ¨delito¨ de querer huir del infierno.
En el año 2003 fueron ejecutados de forma sumaria tres jóvenes negros a
escasos días de haber secuestrado una embarcación con la que pretendían
abandonar el país. Otros miembros del grupo fueron condenados a prisión
perpetua y a treinta años de privación de libertad. En ese propio año
2003, sólo por pensar y expresarse con voz propia, se sumaron 75 cubanos
a los miles que han pasado por las cárceles del régimen en estos 50 años.
La gente del exilio ha estado presa, le han fusilado seres queridos;
familiares y amigos han desaparecido en el mar, a otros no los han
podido ver por décadas. Son cubanos que fueron expulsados de su país;
¿Recuerdan? -¨…que se vayan, no los queremos, no los necesitamos…¨.
Si el exilio cubano estuviera compuesto por Pablos de Tarso, Franciscos
de Asís y Teresas de Calcuta, quizás no habría odio, pero no es así, son
hombres y mujeres que han sufrido, sufren y odian, porque el daño ha
sido mucho y por demasiado tiempo.
Hace tiempo oí un cuento en que un gladiador en el circo romano era
enterrado hasta el cuello en la arena. Soltaron un león y, en un
descuido de la fiera, el gladiador lo mordió; el público protestó
enardecido: ¨ ¡Tramposo, a mordidas no se vale!¨
A pesar de todo, unos dicen que no hemos acabado con la dictadura por
indolentes, flojos y colaboracionistas; en tanto otros acusan a la
oposición de que sus planteamientos son coincidentes con los de los
gobiernos norteamericanos y los cubanos del exilio, y que esto los
invalida. Entre tirios y troyanos, la represión continúa.
Para los que critican a exiliados por romper algunos discos del cantante
colombiano Juanes, es más importante la música que los balseros
desaparecidos o las golpizas y encarcelamiento a los opositores
pacíficos, o que cada vez sean más los cubanos que buscan restos de
alimentos en los contenedores de basura. Contra esto nunca han alzado
sus voces conciliadoras, y no me vengan con aquello de no ligar el arte
con la política, porque esa ligazón la inventaron los comunistas.
El exilio cubano no es el resultado de un proceso migratorio natural,
los emigrantes cubanos son desterrados; es una diáspora provocada por la
falta de libertades civiles y políticas. Aunque muchos de nuestros
hermanos del exilio no se den cuenta o no quieran reconocerlo, todos son
emigrantes políticos condenados al destierro definitivo.
Escribió el Apóstol: -¨El amor, madre, a la patria, no es el amor
ridículo a la tierra que pisan nuestras plantas, es el odio infinito a
quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca¨. Aún Jesús de
Nazaret expulsó a los mercaderes del templo poseído de ira santa. No hay
derecho a criticar a los cubanos del exilio por romper simbólicamente
unos discos, sufren el desarraigo impuesto y merecen respeto si han
escogido esa forma para expresarse.
A Juanes, que conozca mejor a los cubanos de las dos orillas y quizás
cuando venga, el concierto por la paz sea un concierto por la libertad,
sin rejuegos semánticos. El problema no es entre los cubanos de aquí y
los de allá, o entre Cuba y los Estados Unidos, el verdadero problema a
resolver es entre los cubanos de todas partes y el castro-comunismo que
nos asfixia.
En Cuba nunca han faltado los buenos músicos; amamos la música y la paz,
pero también la libertad.
* Hildebrando Chaviano Montes, opositor cubano, reside en La Habana.
Abogado Encargado de Relaciones Públicas del Movimiento de Integración
Racial Juan Gualberto Gómez Miembro de la Corriente Agramontista de
Abogados Independientes Bibliotecario Independiente.
LA NUEVA CUBA (7 September 2009)
http://www.lanuevacuba.com/archivo2009/Sep/hildebrando-chaviano-montes-1.htm
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