Ramón Barquín, coronel cubano anti-Batista y anti-Fidel
Su 'Conspiración de los Puros' anticipó la revolución de Castro
MAURICIO VICENT 15/03/2008
Ni con Batista ni con Fidel Castro. Éste fue el leitmotiv de la
biografía del coronel cubano Ramón Barquín, cabeza visible de la llamada
Conspiración de los Puros, el levantamiento contra la dictadura de
Fulgencio Batista protagonizado por oficiales de su ejército en abril de
1956, que pudo haber cambiado la historia de Cuba. Cuatro años antes,
Batista había acabado a balazos con la etapa democrática de la república
y su golpe de Estado, aprobado por Washington, abrió el camino a la
insurrección armada de Castro.
Barquín falleció la semana pasada en San Juan de Puerto Rico a la edad
de 93 años, y todavía se recuerda su papel contradictorio: por un lado
representó la dignidad militar al hacer frente al dictador que violentó
la Constitución; por otro, fue uno de los elegidos por el Gobierno de
Estados Unidos para encabezar una junta cívico-militar que pretendía
ocupar el vacío dejado por Batista y frenar a los barbudos de Fidel
Castro en los primeros días de 1959.
Nacido en 1914 en Cienfuegos, Barquín era uno de los ocho hijos de una
acomodada familia venida a menos. A finales de los años treinta entró en
la Escuela de Cadetes, donde se graduó con honores en 1940. Estudió en
la Escuela Superior de Guerra de México y a su regreso a la isla fundó
una academia para oficiales. El presidente Carlos Prío Socarrás lo
nombró en 1950 agregado militar en Washington y representante ante la
Junta Interamericana de Defensa. Convertido ya en un militar de
prestigio, cuando se produjo el golpe de Batista, el 10 de marzo de
1952, comenzó a conspirar desde Washington.
El verdadero coordinador del alzamiento dentro del Ejército era el
comandante Enrique Borbonet, Barquín fue la cabeza visible. En 1956
regresó a Cuba para consumar la insurrección, pero el plan, la
Conspiración de los Puros, fracasó en abril de 1956, dos días antes del
levantamiento, por la traición del comandante Enrique Ríos Morejón, uno
de los conjurados.
Barquín fue condenado a ocho años de prisión, pero la victoria de Fidel
Castro lo puso en libertad. Tras la huida de Batista, en la madrugada
del 1 de enero de 1959, el general Eulogio Cantillo quedó a cargo de una
junta cívico-militar que debía formar un nuevo Gobierno, con el visto
bueno de EE UU. Barquín estaba en ella. Pero Castro desmontó la
maniobra. Tras el triunfo de Castro fue agregado militar en la Embajada
de Cuba en España, hasta que en 1960 se exilió en Miami y se vinculó al
anticastrista Movimiento Revolucionario del Pueblo. Tras el fracaso de
la invasión de bahía Cochinos, se instaló en Puerto Rico, donde creó la
American Military Academy.
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