Pages

Saturday, November 10, 2007

Se acabó el debate

Political
Se acabó el debate

Si La Habana y Caracas serán una potencia con combustible para dos
siglos, ¿harán caso a las demandas y quejas expresadas por los ciudadanos?

Dimas Castellanos, La Habana

viernes 9 de noviembre de 2007 6:00:00

El debate —elemento básico de la libertad de expresión— reapareció en la
Isla en este 2007, con la polémica entre intelectuales y con la
convocatoria del Partido Comunista para debatir el discurso de Raúl
Castro en Camagüey. Aunque la discusión ha estado sometida al silencio
de la prensa oficial, el regreso indica su reivindicación como
instrumento para el intercambio de ideas y el desarrollo social.

En ese contexto, cuando la polémica entre intelectuales desbordó los
marcos permitidos y el descontento popular aprovechó la convocatoria del
PCC para conformar un abultado pliego de demandas, el debate recibió
inesperadamente un golpe dirigido contra el resurgimiento del naciente
protagonismo ciudadano.

Entre otros planteamientos, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en
su visita a Cuba el pasado octubre expresó, en primer lugar, que Cuba
tiene dos presidentes: él es uno de ellos; en segundo, la pronta unión
entre Caracas y La Habana, pues Bolívar, Martí, Miranda o Sucre nunca
hablaron de integración, sino de unión; y por último, que si Cuba no
consiguiera grandes reservas de petróleo y de gas, "para los cubanos y
las cubanas de este siglo y el próximo" está allí, cruzando el gran lago.

Por un lado, los cubanos nos acabamos de enterar que basta que un
mandatario extranjero lo decida para que automáticamente pase a ser
presidente del país que visita, sin tener que preguntarle a ningún
ciudadano del país visitado si lo acepta o lo desea como tal.

Por otro, si bien no existe duda en cuanto a la necesidad de la
integración en un mundo globalizado, sí hay muchas cuando se trata, de
forma inconsulta, de proyectar una gran nación. Debido a las lógicas
diferencias de épocas y formación ciudadana, los conceptos definidos por
nuestros próceres, valiosos en aquellas condiciones, requieren ahora de
la correspondiente actualización.

La nación es fusión de todos los factores sociales que componen un país.
En la Isla, ese proceso comenzó en el siglo XVI, con la interrelación
entre europeos y africanos, que, devenidos criollos, definieron la
nacionalidad cubana. Sin embargo, las enormes diferencias entre ambos
grupos obstaculizaron la cristalización de la nacionalidad en nación.

Desde el mismo siglo XVI, los originarios de África destramaron ríos de
sangre luchando contra sus amos, procedentes de Europa. Durante las
luchas independentistas combatieron y ocuparon los más altos cargos
militares; al concluir las guerras e instaurada la República, a pesar de
la igualdad social recogida en la Constitución de 1901, continuaron
siendo lo que eran, sencillamente negros, lo que imposibilitó la
identidad de origen y destino que requiere una nación, como lo demostró
la horrible matanza de negros ocurrida en 1912.

Posteriormente, se lograron algunos avances, proceso en el que irrumpió
la revolución de 1959, la cual eliminó todas las trabas legales que
fundamentaban las diferencias raciales. Sin embargo, la ausencia del
derecho ciudadano a la tenencia de propiedad, la instrumentación de un
proyecto preferencial para elevar las condiciones de los negros, la
institucionalización de los derechos humanos y la suspensión del debate
público, entre otros factores, impidió, parafraseando a Jorge Mañach,
compartir definitivamente un propósito común por encima de los elementos
diferenciadores.

Por ello, cuando los que se marcharon de la Isla, casi todos blancos,
comenzaron a enviar remesas a sus familiares, los negros quedaron
nuevamente en desventaja, obstaculizando hasta hoy la cristalización de
una verdadera y definitiva identidad de destino y pertenencia.

Una meganación

Si Cuba es esa nación en formación, que incluye pueblo y gobierno, es
inaceptable que, desconociendo la voluntad popular, se proyecte la
conformación de una meganación. La experiencia de Europa demuestra la
gradualidad de esos procesos. Allí la integración comenzó en 1958, con
el Tratado de Roma, y sólo ahora, medio siglo después, es que están
discutiendo un proyecto de Constitución única con la Carta de los
Derechos Fundamentales, incorporada con carácter vinculante.

Como cubano agradezco la donación de petróleo, pero el problema de este
país no es sólo de recursos. Durante años recibimos una gigantesca ayuda
de la Unión Soviética, que fue mal utilizada. Además, sería bueno saber
si el pueblo venezolano, supuesto dueño del petróleo, ha sido consultado
para dar al gobierno de Castro este recurso para este y el próximo
siglo; una decisión que incumbe incluso a generaciones de venezolanos
que están por nacer.

De lo anterior emana una preocupante conclusión: si Cuba, unida a
Venezuela, será una potencia y cuenta ya con la seguridad del
combustible para dos siglos, ¿qué sentido pueden tener las demandas y
quejas expresadas por el pueblo mediante el debate del discurso de Raúl
Castro? Es decir, se acabó el debate y el intento de protagonismo cívico.

En respuesta, seguiremos insistiendo y estimulando el debate como
antesala del diálogo, la negociación y la reconciliación. La ilusión de
esa inmediata unión será temporal, mientras el debate se impondrá y los
cubanos, hoy o mañana, serán los protagonistas de los cambios que
nuestra inconclusa nación demanda.

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/se-acabo-el-debate/(gnews)/1194584400

No comments: