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Friday, July 13, 2007

LA NOVELA QUE FALTA

LA NOVELA QUE FALTA
2007-07-11.
Hugo Araña, Bibliotecario y Periodista Independiente, Corresponsal en la
isla de Misceláneas de Cuba

Búsquese en la novelística cubana contemporánea el o los conflictos que
pudieran afectar a un dirigente del país de cualquier nivel, es decir,
nacional, provincial, o municipal y no lo encontrará así sea mediante la
metáfora o la analogía.

Al parecer, ningún escritor quiere buscarse problemas, que posiblemente
partirán de los mismo editores oficialistas, que si ese asunto aparece,
de seguro la vetarán.

Usted puede escribir sobre cualquier conflicto, que hasta pudiera ser
escabroso. Pero ¡ojo! Menos al que hacemos mención.

Quien haya seguido con especial atención lo que en la novela se escribe
sobre Cuba en ese sector, no dudará en darnos la razón.

Al parecer, existe el miedo o el temor a que le cuelguen el nefasto
cartelito de "disidente al régimen", y por ende, ya se sabe lo que le
espera. Lo que sucedió con Antonio José Ponte, el cual fue separado de
la Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC), por una serie de
escritos novelísticos, no solo eso, sino por su misma posición
claramente que no pudiéramos conceptuarla contra el régimen sino de las
aperturas para el arte en el país.

Esta situación hace que algunos escritores, para salir ilesos de la
censura mantenida, publican en el exterior y eso no con tanta frecuencia
ni tanto ataque, no sin antes omitir las siglas del Partido Comunista de
Cuba, o la Unión de Jóvenes Comunistas y demás.

Pero recuerde que hablamos de la novela. Otros plantean esos asuntos y
se refugian en épocas pasadas con una extrapolarización para salir a
salvo y nadie pueda acusarlos, aunque si viajamos a los subtextos, nos
damos cuenta de los verdaderos propósitos del autor. Nada, que la
valentía en este o estos casos, brilla por su ausencia.

No hay alguna obra, ni aun en la producción de Leonardo Padura
(Mascaras), como en la de Daniel Chavarria, que a pesar de que muchos de
sus personajes pertenecen a la clase alta, altísima del Sistema, y dejan
claro que portan con esa visa para caer en planos de corrupción, el
carné del PCC, tampoco aparecen como tales.

La única vez que mas o menos la trama conjugó no a un alto personaje del
gobierno, sino a un simple trabajador comunista, fue cuando apareció Las
iniciales de la tierra de Jesús Díaz, después de permanecer casi diez
años sin que el sistema se atreviera a publicarla.

Claro hubo el "saludable chantajito" de que si no se publicaba en Cuba,
se publicaba en el extranjero, y por ende, máxime en los ochenta, donde
el escándalo realizado por un grupo de jóvenes pintores desató una serie
de encontronazos que la misma UNEAC no salió muy bien parada por las
repercusiones que arrastró (Ver Ojo Pinta, de Raúl Rivero, Centre For a
Free Cuba, edic. Imprimatur, 2000). Si no hubiera sucedido, los críticos
del exterior hubieran lanzado al vuelo las campanas de otra batalla más
en y por la falta de libertad de expresión en Cuba.

Con esto, no reclamamos que si pudiera escribir libremente esa parte de
nuestra realidad, ni caer, por favor, en el "realismo socialista" que
tanto daño nos hizo, como si Cuba en aquellos años, hubiera sido una de
las 14 repúblicas de la ex URSS. Mientras tanto, anhelamos enfrentarnos
aunque fuese a una simple noveleta, que aparezca un miembro del Consejo
de Estado, o del Buró Político con sus conflictos, no de soliviantar lo
impuesto, sino al menos, de su lucha por mejorar o iniciar una acción
que redunde en sus objetivos y por tanto, de no verse atribulado y
descompensado, cuando se ve frustrado en sus intentos, sin dejar a un
lado, como se desenvolvería al enfrentar a un hijo enfermo por alguna
gravedad; un divorcio no deseado, de caer en un adulterio que rompiese
la pétrea posición con que en la mayoría de las veces nos hacen ver para
creer que éstos están fuera o exentos de esos problemas; o de soportar
que un hijo o una hija, cuestione equis asunto del Gobierno,o,que en un
momento dado, dude de todo, hasta de sí mismo.

Temas, hay muchos.Y los personajes están pidiendo a grito verse
reflejados en blanco y negro. Temas que nadie, ni Ellos, pueden quitarse
de encima, pues en definitiva ni son tan inmaculados ni robots.Serán o
son muy comunistas, pero en el fondo, son seres humanos inmersos en una
ideología cuyas bases yacen carcomidas desde hace un buen tiempo.

Todo lo expuesto concuerda con esta sugerencia (algo arriesgada por
supuesto), de que a pesar de poseer el carné rojo del PCC, el mismo
cubano lector que cada día se aleja mas de la novelística editada en el
territorio nacional, no sea tan cansona, vacía por momentos, idealizante
al extremo, ya que las tramas en la mayoría de los casos, se
desenvuelven cuando sus protagonistas pertenecen al medio o bajo mundo,
donde al parecer todo lo malo que ocurre en Cuba está situado allí.

Ni siquiera un agente hotelero, un policía corrupto (que existen), un
aduanero (y me atrevería a decir los y no un), que son como los hijos
adoptivos de Carlos Lage, aparecen en una novela (¡y ahí si hay
corrupción y de las buenas!).Eso, y que me perdone nuestro Ministro de
Cultura, el espigado Abel Prieto, cuando declara que en Cuba no se
aplica la censura, su mentira es mas alta que su misma estatura de
futbolista fracasado.

Aunque quizás, tal vez, nuestros novelistas esperan que las condiciones
sean más abiertas y benignas, para sacar de sus CP o sus gavetas, obras
que sí, que encierran y participan los llamados (aunque con otros
nombres) dirigentes del estrato superior de las organizaciones políticas
del Sistema, y los expongan como cualquier otro ciudadano. El olmo no
produce peras, por desgracia, pero quizás ofrezca "un poco de sombra
esclarecedora y real".

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10790

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