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Fidel Nuñez
Analista
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Julio 6, 2007
Casi un año después de que Fidel Castro cediera la presidencia de Cuba
de forma "temporal" a su hermano Raúl por motivos de salud, la pregunta
de si el comunismo sobrevivirá en la isla después de Fidel sigue en el aire.
"Debemos presuponer que sin Castro dejaría de existir el castrismo pero
¿qué es el castrismo?", se preguntó hoy la hija de Fidel Castro, Alina
Fernández.
Fernández participó junto con el escritor Carlos Alberto Montaner, el
periodista Bertrand de la Grange en la mesa redonda "América Latina sin
Castro", organizada por la Fundación para el Análisis y los Estudios
Sociales (FAES), que dirige el ex presidente del Gobierno José María
Aznar, del conservador Partido Popular (PP).
"El castrismo no es ni filosofía, ni método, ni un grupo de normas
visibles que se puedan recoger en un manual", sino que se trata de "la
astucia para trabajar proyectos anunciados como metas, que sólo después
se instrumentan y ejecutan, como la alfabetización, los planes agrícolas
y la superproducción de médicos", explicó Fernández.
Una suerte de populismo del que, según los ponentes, ahora se ha hecho
abanderado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Para Fernández América Latina se ha convertido en un continente
"descontextualizado e indefinido" en el que "las democracias todavía no
han despegado".
En su opinión, la falta de unidad para definir qué es una democracia
regional y la falta de avances sociales y de "autosuficiencia" en muchos
países, ha llevado a esta situación a este continente en el que Cuba se
presenta como un oasis de revolución, en el que David todavía se
enfrenta a Goliat.
Según dijo, lo que ha enamorado de la Cuba revolucionaria a
intelectuales, partidos políticos y a la opinión pública, "no son sólo
sus preceptos de justicia; son sus aparentes soluciones a problemas en
el orden social, que en lugar de decrecer en Latinoamércia, no han hecho
más que aumentar". De cara al futuro, Fernández considera que la
integración para Cuba será una tarea "difícil" puesto que "cincuenta
años de sovietización y desmontaje institucional, la han diferenciado
del resto del continente y de su contexto caribeño".
"Cuba no es ya América Latina", sentenció. Más optimista se mostró el
escritor cubano Carlos Alberto Montaner quien señaló que tras el
traspaso de poderes de Fidel a Raúl Castro "ya hay elementos que indican
que el régimen va a cambiar" como la desmoralización de parte de la
clase dirigente. Según explicó, "no es que la clase dirigente se haya
convertido al neoliberalismo o al socialismo, sino que después de
cincuenta años no han visto cambio alguno en cosas tan básicas como el
suministro de agua, la energía eléctrica, la comida o el transporte" y
ahora se plantean un cambio.
El escritor señaló que el cambio puede producirse si estos políticos se
miran en el espejo de los políticos de Europa del Este tras la caída del
muro de Berlín cuando "muchos evolucionaron, comprobaron que ninguno de
los actores comunistas desaparecieron, sino que se reciclaron y algunos
volvieron incluso al poder", señaló.
En esta misma línea, el periodista Bertrand de la Grange advirtió de la
necesidad de un cambio en Cuba, porque aunque "gracias al petróleo de
Chávez el régimen pueda continuar, cuando se acaben las reservas
naturales los venezolanos pasarán factura a su presidente".
A su juicio, "repartir las plusvalías de los recursos naturales sin
preocuparse por el desarrollo traerá problemas a la región, puesto que
la pobreza no se puede eliminar con políticas voluntaristas"
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