2007-07-08.
Yusnaimy Jorge, activista Centro de Salud y Derechos Humanos
La Habana, 2 de julio del 2007. Ya Reinier, con solo 20 años de edad, no
está junto a su familia en el barrio Tamarindo, municipio de Mantilla,
en la Capital Habanera. Una puñalada por la espalda le atravesó el
pulmón y segó su vida, mientras disfrutaba en una fiesta durante la
noche del pasado 11 de junio de 2007. Murió al instante entre los gritos
de la multitud de jóvenes aterrados.
Esa misma noche a otros tres jóvenes los agredieron en diferentes peleas
también en Mantilla, dicen que a uno le dieron un tiro que le afectó un
ojo y que los demás fueron apuñalados.
De visita en la barrida de Santa Amalia hace unas semanas conocí que dos
jóvenes bajo el efecto de las drogas cometieron el horrendo crimen de
asesinar a su pequeño bebé de unos meses de edad.
Días atrás un amigo me comentó: ¨la calle está mala, en la esquina de mi
casa, en la Víbora, asaltaron una paladar, con un bate le cayeron a
golpes al señor que la estaba cuidando y en la otra cuadra los
asaltantes le cayeron a batazos a un joven para quitarle la ropa y los
zapatos, por supuesto, nadie se metió y no supe si las víctimas
sobrevivieron o no, ¡Ya no se puede ni salir de la casa!¨.
Hidalgo es un amigo cirujano que según confiesa, hace guardia médica
cada 6 días y es extremadamente infrecuente el turno que no hayan varias
urgencias por llegar pacientes víctimas de lesiones por armas blancas o
de fuego.
El incremento de la violencia es una situación cotidiana en el panorama
que viven los cubanos. Los más afectados por este fenómeno son los
jóvenes, y responde a las difíciles condiciones sociales a las que está
sometido el pueblo y a la indiferencia sobre este flagelo de parte del
Gobierno.
La juventud no cuenta con casi ninguna distracción. Lo único que tienen
accesible para ellos son los cines, el teatro y la playa durante el
verano. El cine y el teatro no son de su preferencia por la poca
atracción que tienen las películas y las obras teatrales. En la playa se
puede disfrutar pero resulta un problema por lo difícil del traslado, y
por el alto consumo de alcohol que propicia muchas broncas y delitos en
dichos lugares.
Las discotecas son los centros nocturnos de mayor demanda. Allí se
reúnen aquellos jóvenes que logran durante la semana reunir los 5 o 10
dólares que cuesta la entrada y otros 10 o 20 para el consumo. Es el
modo que tienen de asegurar el éxtasis de pasar un rato ameno ingiriendo
alcohol, drogas y de gozar de la prostitución barata.
Como el trabajo y los estudios no son fuentes de ingresos de moneda
convertible, la solución más fácil de hacerse de divisas es asaltando y
provocando daños a las personas en las calles y otros delitos como los
robos con fuerza y con uso de la violencia. Sin descartar el ejercicio
de la prostitución con extranjeros o nacionales, que se observa en
personas cada vez más jóvenes, incluso niños de ambos sexos por debajo
de los 15 años de edad.
Hoy día ser profesional, buen estudiante o tener un trabajo, no es
motivación para muchos jóvenes, buscan el éxito convirtiéndose en
delincuentes renombrados y luchan sin escrúpulos en las calles por
disponer de ganancias económicas que les permitan llevar una vida
placentera.
También, gozan de prestigio entre los delincuentes los que se afilian a
la práctica de religiones o asociaciones fraternales afrocubanas como
ser avacua, que en la actualidad inciden en el aumento de la violencia
por la desviación de los conceptos origínales de ese tipo de religión.
El Gobierno con su política ajena a las vicisitudes de la sociedad es
quien mantiene a la inmensa mayoría de la población sobreviviendo en la
miseria, y, por tanto, contribuye directamente en el incremento de la
violencia, por negar el caos social y no ofrecerle oportunidades
adecuadas a la juventud, carente de esperanzas y expectativas de futuro.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10752
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