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Friday, July 13, 2007

DIÁLOGO CONDENADO AL FRACASO

DIÁLOGO CONDENADO AL FRACASO
2007-07-13.
Eniel Bosch

¿Existe la posibilidad de un diálogo serio con la dictadura cubana? Esta
es una pregunta bien fácil de responder. No existe. El argumento central
que sustenta esta respuesta es la disparidad en la correlación de
fuerzas que pudieran estar interesadas en un supuesto diálogo. El
Gobierno cubano tiene las mejores cartas en este juego.

Para que haya un diálogo tienen que existir condiciones mínimas, como
por ejemplo dos o más actores y un asunto, un problema de interés común,
que afecte a las diferentes partes, al cual de veras se le quiere buscar
una solución. Tiene que existir además un deseo sincero de respetar los
resultados de ese diálogo y aplicarlos en la práctica.

Cuando España dice que se sienta a dialogar con Cuba sobre los derechos
humanos a mí, realmente, me da risa. Es que España no tiene con qué
presionar para hacerle ver a la mafia de la Habana que tienen mucho que
perder si sigue inmerso en su atrincheramiento.

Me imagino la farsa; al canciller español Moratinos, sentado a un lado
de la mesa, hablando de lo necesario que es para la política interna
española y para la imagen de España ante la Unión Europea que Castro les
haga ganar unos puntitos propagandísticos a su gobierno, anunciando
conceciones de algún tipo, algún gesto que acalle a los críticos del
contubernio español-cubano.

Al frente de él, el canciller de la dictadura, Pérez Roque, haciéndole
el famoso cruce de dedos por debajo de la mesa, acentúa con la cabeza,
mientras en el fondo de su pensamiento tiene ya una agenda propia, la de
ganar tiempo, jugar al gato y al ratón, vieja táctica que se recicla
continuamente sin necesidad de hacer nada concreto manteniendo a la otra
parte entretenida en la espera.

A los españoles, aunque caígan en la deshonra de servirle de andamio a
los Castro con las fotos llenas de sonrisas y mojitos, yo los entiendo.
La política es sucia y ellos al fín de cuenta no les interesa ni un
bledo el cambio en Cuba. Sus mercaderes, entre muchos otros, le sacan el
jugo al trabajo mal pagado de los trabajadores cubanos quienes cobran
míseros salarios del Estado cubano que a su vez recibe grandes ganancias
por la labor de estos en la empresas de esos mercaderes. Por ejemplo, si
los mercaderes pagan 1000 dólares mensuales al Estado por cada cubano
trabajando en sus empresas, éste recibe solamente menos del 5 %. El
estado cubano quien emplea y le roba al trabajador, pero, esos
empresarios son cómplices.

Más aún me sorprende cuando algunos disidentes hablan de diálogo con el
gobierno cubano como si de verás ese pedido hiciera algún eco en los
corredores del poder. Este intento por muy sincero que sea, parece más
un paso en la estrategia a buscar ser nominado como candidato a algún
premio por tolerancia que al resultado de un análisis serio. Se están
dirigiendo a unos gobernantes que por años les ha ignorado totalmente y
de los cuales solo han recibido palos y más palos, conociendo en carne
propia la naturaleza del régimen.
Por ahora, los voceros de hablar con la dictaura, solo encontrarán que
les tomen el pelo.

Con el Gobierno cubano nunca va a existir un diálogo serio simplemente
porque este no lo necesita. La camarilla que gobierna en Cuba tiene el
negocio del mundo; una isla donde mandan como si fuera una granja, sin
saberla administrar, pero, que controlan; una entrada constante de
remesas (millones de dólares) de los exiliados que velan por que sus
familiares no mueran de hambre, dinero que va a parar mayormente a las
cuentas de los Castro y la asociación vituperable con los mercaderes
arriba mencionados. Entonces, yo me pregunto cómo es que se puede ser
tan ingenuo de pensar que la parte gobernante en Cuba estaría interesada
en un cambio.

Para que en Cuba pueda darse una posibilidad de diálogo tiene que
desaparecer toda esa generación de la vieja guardia que más tiene que
perder con un cambio hacia la democracia y el respeto a los derechos
humanos. Entonces tendría que llegar al poder gente más joven, tal vez
con una mente envenenada, pero más receptiva, más moderada y menos
intransigente que crea que la patria como nación puede llegar a ser para
todos los cubanos sin descriminación. De otra manera, cuando hablemos de
diálogo nos estaremos engañando a nosotros mismos. Por ahora todo
intento está condenado al fracaso.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10823

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