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Thursday, November 02, 2006

El día en que muera Castro

Posted on Thu, Nov. 02, 2006

El día en que muera Castro

SAO PAULO, Brasil

El día que se muera el presidente vitalicio de Cuba, Fidel Castro,
cuando sea que eso ocurra, varios países latinoamericanos enviarán sus
más sentidas condolencias a la isla, y al mismo tiempo pedirán una
apertura democrática . Lamentablemente, el país más grande de Sudamérica
no estará entre ellos.

Antes de contarles por qué Brasil probablemente se quedará mudo en lo
que hace a pedir libertades políticas en Cuba, permítanme compartir con
ustedes lo que estoy escuchando en círculos diplomáticos
latinoamericanos. Según me dicen varios embajadores, cuando Castro
fallezca por lo menos media docena de países de la región incluirán una
línea en sus mensajes señalando que la muerte del presidente cubano
cierra una era en la historia cubana, y debería abrir otra.

Algunos de ellos, como Costa Rica o El Salvador, probablemente pidan
abiertamente reformas políticas. Otros, como México, Perú, Colombia y
Chile, probablemente hagan lo mismo más sutilmente. Dirán que Castro
será recordado como un gran defensor de la soberanía cubana, y que
esperan que Cuba inicie ahora un período de reconciliación nacional -
una forma elegante de decir que llegó la hora de permitir libertades
escenciales.

Sin embargo, esta semana, tras la victoria electoral del presidente Luiz
Inácio Lula da Silva, le pregunté en una entrevista a su principal
asesor de politica externa - y presidente del gobernante Partido de los
Trabajadores - Marco Aurelio García, si Brasil se unirá a los países que
pedirán una apertura en Cuba. Y su respuesta fue un categórico ``no''.

García, que también fue el jefe de la campaña de reelección de Lula, me
señaló que ``Brasil no va a pedir eso. Te voy a decir lo que Brasil va a
pedir: Brasil va a pedir que se deje a Cuba resolver sus problemas. Yo
creo que lo mejor que puede pasar es que Cuba pueda resolver sola sus
problemas. Eso significa que no se hagan presiones desde afuera''.

¿Porqué?, le pregunté. Hay principios internacionales que exigen la
defensa colectiva de la democracia. Además, cuando en Brasil había
dictaduras de derecha, acaso García y sus compañeros que ahora están en
el gobierno, y que entonces estaban escondidos o en el exilio, no pedían
una presión internacional para lograr una apertura política en su país?

''Yo estoy absolutamente convencido de que presiones foráneas son muy
malas'', respondió García. ``Y más en un país que tiene un sentimiento
nacional muy fuerte.''

¿Cómo saber cúal es el sentimiento nacional de los cubanos?, le
pregunté. ¿Cómo saberlo si Cuba no ha permitido una elección en más de
cuatro décadas, y no hay libertad de expresión?

''Bueno, ahi no seremos nosotros los que vamos a decir cómo debe Cuba
resolver sus problemas. Déjame decir concretemente lo siguiente: ahí
tenemos una divergencia con Estados Unidos'', respondió García.

Está bien, respondí. No estoy diciendo que Brasil debiera apoyar el
embargo comercial de Estados Unidos a la isla. ¿Pero por qué no hacer
como México y las democracias europeas, que hacen las dos cosas:
oponerse a las sanciones económicas de Washington a Cuba, y al mismo
tiempo a la represión política de La Habana sobre su propio pueblo?,
pregunté.

Sin salirse de su línea, García admitió tácitamente que espera ver
cambios políticos en la isla tras la desaparición física de Castro.

''Yo creo que eso se resuelve si nosotros no hacemos presiones desde
afuera. A mi juicio, esa es la tendencia normal. Cuba va a tener su
proceso político. Es normal que exista una evolución política en el
país'', dijo García. ``Obviamente la muerte de Fidel crearía
circunstancias nuevas, teniendo en cuenta que ejerce un liderazgo
indudable en el país''.

Agregó: ``Creo que la sucesión no sería simplemente una sucesión, sino
que traerá consigo otras cuestiones de naturaleza política. Pero lo que
a nosotros nos preocupa mucho es que si se suman muchas presiones,
incluso los objetivos que algunos persiguen van a ser más difícil de ser
alcanzados''.

Mi opinión: no estoy de acuerdo. García tiene razón en que presiones
demasiado burdas serían contraproducentes. Pero creo que sería de gran
ayuda para la oposición pacífica en Cuba que los países latinoamericanos
hagan sugerencias respetuosas de que la muerte de Castro abrirá un nuevo
período en la historia cubana, y que estas sugerencias sean acompañadas
de ofertas de ayuda económica condicionadas a una gradual apertura
democrática.

Un viejo dicho de la revolución mexicana dice que ''no hay general que
resista un cañonazo de $50 mil ''. Pues bien, creo que será muy difícil
que los generales cubanos puedan resistir un cañonazo de $5 mil millones
de la comunidad internacional para la reconstrucción de Cuba, a cambio
de que la isla deje de ser un estado policíaco.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/columnists/andres_oppenheimer/15904970.htm

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