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Monday, March 13, 2006

Religiones y sociedad en Cuba

RELIGION
Religiones y sociedad en Cuba

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Las variadas denominaciones
religiosas practicadas en Cuba actualmente ocupan un espacio negado en
los años 60 y los 80. Solamente en 1992 las referencias al ateísmo que
se hallaban en la Constitución fueron eliminadas.

La crisis de los años 90 condujo a muchas personas a volver a los
templos en busca de una fe que hacía falta para sobrevivir en medio de
un panorama de carestía material y espiritual.

Los templos católicos volvieron a ser visitados por una buena cantidad
de personas que los habían abandonado, y otras que nunca acudieron a
ellos por temor a represalias, falta de creencias, confianza en una
ideología materialista, atea e impuesta, que encontraron de pronto
desvalorizada. Sin embargo, la Iglesia Católica, y sobre todo, su
jerarquía en la Isla, no pudieron recobrar el papel que jugaban antes de
1960.

Una visión realmente imparcial está obligada a reconocer que la Iglesia
Católica en Cuba, aunque mayoritaria por tradición, no era una Iglesia
"popular". Además, el sector de la población más arraigado a la religión
católica era de raza blanca, de descendencia española, clases media alta
y alta. Las clases sociales más apegadas y devotas al catolicismo fueron
diezmadas en los inicios del proceso revolucionario.

La situación de la Iglesia Católica se reforzó en los años 90 con la
entrada en Cuba de religiosos y religiosas católicos que incrementaron
su número en la isla, aunque, más que a evangelizar, fueron admitidos
con el objetivo de cumplir con tareas humanitarias.

La Iglesia Católica comenzó a desarrollar una labor social a nivel
comunitario organizando los centros de formación y promoción, como los
de Pinar del Río, Holguín, Santiago de Cuba y La Habana.

Por otra parte, la incorporación de creyentes a las denominaciones
protestantes, unas 54 existentes en la isla en la actualidad, según Pax
Christi, a partir de los años 90 estableció una fuerte competencia con
la Iglesia Católica. La tendencia más tolerante de las religiones
protestantes y sectas de este corte en cuanto a aspectos como la
sexualidad, posición social tradicional, ayuda material y vínculos
directos con sedes en los Estados Unidos, favorece la elección de muchos
de sus actuales fieles.

Los Testigos de Jehová también aumentaron su número, sobre todo en
barrios donde la marginación y el bajo nivel económico de vida imperan.
Allí funcionan templos instalados en casas particulares, con o sin
permiso legal, la mayoría de ellos fuera del control estatal.

Tanto la Iglesia Católica como las protestantes y otras sectas presentes
en Cuba, difunden literatura religiosa escrita con fines proselitistas.
Una fuerte corriente de revistas de corte religioso circula en Cuba de
mano en mano para ofrecer a sus lectores un mensaje diferente del que
los órganos de propaganda oficiales difunden. Aunque no dispongan de los
medios de comunicación masivos que administra el Estado cubano, la
presencia de la edición religiosa en Cuba no es desdeñable y debería ser
más atendida y apoyada por la importancia que reviste en el panorama
nacional.

Las religiones de origen africano quedan entonces en un espacio
controvertido y, si se observa bien, hasta paradójico. Lo primero,
porque son el blanco de los ataques proselitistas de la religiones y
sectas cristianas. Mientras, por otro lado, no gozan realmente del apego
de las autoridades, porque en el plano internacional no poseen la fuerza
ni la representatividad, ni el peso en las relaciones con el estado como
los tienen el Vaticano, los ortodoxos o los protestantes. Lo segundo,
porque se utilizan para identificar las diferencias nacionales, por ser
el continente africano una de las raíces constitutivas de la cultura
cubana, y han llegado a convertirse en atracción turística y un medio de
desenvolvimiento económico para muchos creyentes.

Salvo la Iglesia Católica, la labor de educación cívico-social
independiente de la influencia del Estado no ha sido reconocida como una
necesidad patente para las otras denominaciones religiosas. En estos
casos, la ayuda material ocupa el mayor espacio en la preocupación de
ellos, junto a la colaboración con entidades estatales en diferentes
proyectos.

¿Qué papel podrán jugar entonces en escenarios futuros que exijan un
vuelco en la sociedad cubana? Creo que éste estará supeditado a la
influencia internacional de cada religión y no a la real decisión del
pueblo.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/mar06/13a5.htm

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