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Friday, March 11, 2011

El verdadero pueblo

El verdadero pueblo
Friday, March 11, 2011 | Por Adolfo Pablo Borraza

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) – El "pueblo enardecido" salió
nuevamente a las calles. Y no precisamente para combatir a la dictadura.
Salió para golpear, escupir y pisotear a varias mujeres indefensas. Con
"valor envidiable", las masas frenéticas se agolpan en la calle Neptuno
para echar fuego por la boca. Como son revolucionarios, el régimen les
permite tomar las calles y avenidas de la ciudad para realizar su show
"patriótico", y hasta les garantiza la transportación. Militares,
agentes de la Seguridad del Estado y militantes del Partido Comunista,
se disfrazan de pueblo y demuestran que en Cuba prevalece por encima del
los valores humanos, una ideología absurda.

A pesar de que fueron aguantados por un tiempo, supuestamente gracias al
Cardenal Ortega, la furia de estas personas vuelve por sus fueros. Por
internet se puede ver la heroicidad de estos defensores de la
revolución. Ancianas tiradas por el suelo, escupidas y humilladas, son
la manifestación de los "elevados" sentimientos revolucionarios que
inspiran a las llamadas masas ardientes.

Ese es el pueblo enardecido que muestran los medios oficiales en los
espacios noticiosos. No el otro, el que de verdad se enfurece y lucha a
la hora de comprar una libra de papas o dos libras de arroz. O el que se
atropella cuando llegan los huevos, el picadillo de soya y el pollo por
la libreta de racionamiento.

Mientras un grupo de personas se manifestaba el pasado 23 de febrero
contra las valientes Damas de Blanco, que conmemoraban la muerte de uno
de sus hijos, en el resto de la ciudad cientos de miles de habaneros
enardecidos luchaban para conseguir la "jama" del día, y muchas madres
trataban de conseguir leche para sus hijos. Y ninguno de ellos se
interesó en sumarse a la insípida masa que sale a las calles a hacer de
tropa de choque del gobierno.

Desde los sucesos de Mariel, en 1980, el guión es el mismo. Nada ha
cambiado, sólo que el "pueblo enardecido" hoy no tira huevos ni tomates
a los contrarrevolucionarios, como en ese momento. Hoy, en medio de
tanta hambre, el arrebato y el fervor revolucionario no son tan fuertes
como para gastar un huevo o un tomate lanzándolo contra el enemigo. Hoy
los del pueblo enardecido reciben, como compensación por su actuación,
una merienda que consiste en un pan con un par de lascas de jamonada y
el transporte para regresar a sus hogares después de finalizar el mitin
"espontáneo".

Muchos de los que componen esta multitud son policías traídos del
oriente del país que quieren trabajar en la capital para sobrevivir a la
miseria de sus provincias. Aunque para lograrlo, tengan que dedicarse a
golpear mujeres.

Lo que debería resultar inquietante para el régimen es la indiferencia,
cada vez mayor, del verdadero pueblo. Aunque el guión pretenda mostrar
el apoyo al gobierno, se hace cada vez más obvio que se trata de eso: un
guión mal representado.

El "pueblo enardecido" es un invento del régimen. El otro, el verdadero,
el incrédulo, el apático, es cada día más contrarrevolucionario, apoya
en silencio a las Damas de Blanco, y a toda costa busca emigrar para
escapar de tanta locura y desventura.

Cuando oiga a través de los medios decir que el pueblo enardecido salió
a las calles a combatir a las mercenarias Damas de Blanco, no se deje
engañar. El verdadero pueblo está demasiado ocupado haciendo colas para
poder comer o tratando de encontrar la forma de huir, y no se presta a
esas payasadas.

adolfo_pablo@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/el-verdadero-pueblo/

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