Monday, April 18, 2011 | Por Reinaldo Emilio Cosano Alén
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) – Difícil hallar en el mapa a
Punta de Palma, un Macondo en la provincia Pinar del Río. Los
campesinos, si se les pregunta, responderán burlones que queda más allá
de Remangalatuerca, lugar irreal que da idea de muy lejano y escondido.
El rinkimbili, aparato construido a base de inteligencia y necesidad,
llevaba alegría y bienestar día por día a ese apartado lugar. Jesús
Silva, joven periodista residente en Briones Montoto, a quince
kilómetros de Punta de Palma, cuenta que el propietario lo construyó con
piezas en desuso y chatarra.
"Le puso una motobomba estacionaria de regadío; la caja de velocidades y
el diferencial eran de un viejo jeep Willis; frenos hidráulicos, gomas
de balón, barras de hierro, tablas muy fuertes. Era medio de trabajo y
transporte. También de distracción. El dueño y su familia iban en él a
la playa a disfrutar del mar y pescar. Hoy solo conservan la nostalgia".
Un artículo publicado en la revista independiente Sociocultural,
dirigida por Fernando Martínez, refiere "La falta de transporte hace que
los cubanos tengan que usar su ingenio para lograr inventos como el
rinkimbili. No importa si hace ruido. Lo importante es que camine".
Una foto del ex propietario manejando el estrafalario pero utilísimo
automóvil, calza la información.
El rinkimbili transportaba alimentos y otras mercancías desde Briones
Montoto a Punta de Palma y otras comunidades intrincadas.
"Antes de aparecer en escena el vehículo artesanal teníamos que comer
el pan con cuatro o cinco días de elaboración. Igual demora con los
demás productos. Sin el rinkimbili volvimos a la situación anterior",
asegura Francisco Leiva, jubilado.
Residentes en el territorio coinciden en que es pésima la transportación
pública. "Se puede decir que casi no existe transporte. El rinkimbili
fue un medio seguro de moverse. Era una bendición. Su dueño es persona
de buen corazón, noble, humanitario. Tenía el carruaje a disposición del
pueblo, ¡ni hablar cuando había alguna urgencia médica de día, noche o
madrugada! Lo aseguro. Es un crimen lo que han hecho quitándole el
vehículo y destruyéndolo", dice un vecino.
Silva explica que se sabía que el vehículo no tenía permiso de
circulación, pero lo mismo que los tractores se movía en área rural,
donde no hay mucho movimiento vehicular. "Nadie pensó que se lo
quitarían sin siquiera una advertencia o permitiéndole recuperar piezas
útiles".
Muchos creen que tanta fama, y el inaudito destaque de prensa que nunca
han tenido las autoridades de la comarca, pusieron el cuño a la
sentencia de muerte del rinkimbili.
Dice Jesús Silva, que tantísimas veces fue pasajero del curioso
armatoste mecánico: "Camino del desguazadero de la empresa DIVEP, dos
agentes de la policía motorizada escoltaron al benefactor de esas pobres
gentes. Lo condujeron al patíbulo como si fuera peligroso asesino, un
terrorista que intentara escapar".
Tag: Transporte
No comments:
Post a Comment