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Tuesday, May 11, 2010

Los "mataviejos"

Los "mataviejos"
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Nombrar Sistema de Atención a
la Familia a esos establecimientos donde la calidad de la oferta y el
surtido de moscas son para mandarse a correr, es como aplicar un castigo
a quienes necesitan un tentempié alimentario en su afán de sobrevivir.
Diseñados para personas de la tercera edad, bajos recursos, alcohólicos,
indigentes, o con problemas psiquiátricos, estos monumentos a la
indigestión se encuentran diseminados por la ciudad.

Conocidos popularmente como los "mataviejos", en estos centros lo mismo
se sufre un infarto ante la transparencia del chícharo con más agua y
sal que el océano, que se rueda por el suelo atragantado con un trozo de
boniato sobreviviente de la batalla de Playa Girón.

Es verdad que una bandeja de aluminio, grasosa, fregada por último vez
en 1987, y llena de un dizque potaje de chícharos cuesta sólo 20
centavos en moneda nacional. También es cierto que la oferta de arroz
blanco a 10 centavos, hamburguesas a 30, viandas a 10, un refresco
mezclado nadie sabe con qué, y la natilla de a qué rayos sabrá, a igual
precio, diversifican el menú.

Además, no se puede negar que el negruzco mendrugo de pan se ofrece a
10, el arroz con pellejo de puerco a 25, y hasta el esqueleto de pescado
con sabor a resina de tamarindo no sobrepasa los 60 centavos.

Pero los cientos de viejitos oficialmente censados y los usuarios
ambulantes que asisten a estos comederos estatales, se preguntan: ¿Y de
la higiene qué? ¿Dónde están los cubiertos para almorzar? ¿Acaso no
existen los condimentos?

Hay que verlos sortear los salideros de aguas albañales, la bolsa de
cemento y los bloques que obstruyen el paso hacia una mesa sin mantel
para calificar el nivel de necesidad de los usuarios de un "mataviejos".

Hace apenas un año, en uno de estos comederos ubicado en la calle
Dragones, entre Galiano y Águila, Centro Habana, José Rey, alias "Pepe
Carretilla", murió aplastado por una mole de concreto desprendida del
techo del local.

Recientemente, dos comensales nombrados Leonel ("el indio matarife) y
René ("microbio"), colegas de "Pepe" en el "mataviejos" de Dragones, me
contaron la historia.

"Fue a la hora de almuerzo. Mientras "Pepe" hundía su carne en el
pozuelo plástico con potaje de chícharos, boniato y arroz, ocurrió el
accidente. No hubo tiempo para nada. "Carretilla" murió aplastado como
un tostón. Sin embargo, Pedro Scull, graduado de San Alejandro, a quien
no le alcanza la pensión para comer en casa, tiene mejor opinión del
Sistema de Atención a la Familia.

Según cuenta, en el "mataviejos" La sensacional, ubicado en
Perseverancia entre Neptuno y Concordia, si bien los alimentos no están
condimentados, y hay que llevar el plato, la cuchara, el vaso y el
tenedor, el salón está limpio y el trato de los empleados es bueno. El
problema está en que si los usuarios y las autoridades saben cómo
desaparecen estos productos e insumos, nadie ha encontrado una fórmula
para remediarlo.

Hasta el día de hoy, sólo quejas, resoluciones, promesas, reportajes y
otros sabores, acompañan a los cubanos más desfavorecidos en las
crecientes colas de los "mataviejos".

http://www.cubanet.org/CNews/y2010/mayo2010/11_C_3.html

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