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Friday, May 14, 2010

Damas de azul

Damas de azul
Dania Virgen García

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Desde que llegué la tarde del 23
de abril a la prisión de mujeres de mayor rigor de Manto Negro, por un
supuesto delito común, fui tratada como si fuera una espía del gobierno
norteamericano. Las guardias me hostigaban y me miraban con odio. Según
decían, los yanquis me habían enviado para que averiguara y sacara a la
luz todo lo que ocurría en aquella prisión.

Temían que organizara un disturbio en la prisión y por eso activaron la
brigada antimotines. Me vigilaban constantemente y la directora y la
subdirectora del penal iban a verme a menudo al destacamento.

Los guardias me arrebataron los papeles que escribí con las
informaciones que me daban las presas. Constantemente me registraban los
bolsillos. Apenas me permitían utilizar el teléfono. Después de las
visitas de mi madre, me desnudaban y me obligaban a agacharme, y me
manoseaban la comida que me traía.
Cuando me llevaron al tribunal provincial, fui custodiada, como si fuera
una terrorista, por 4 guardias, la reeducadora y el mayor de la prisión.

Habían presas que tenían órdenes de las guardias de vigilarme. Algunas
de las presas que se atrevían a hablar conmigo eran trasladadas a otros
destacamentos y no las veía más.

Las guardias les decían a las presas que yo era una disidente y
periodista independiente, una peligrosa mercenaria. Querían virarlas en
contra mía, que hubiera riñas entre nosotras, poder encerrarme en celda
de castigo e imponerme otra causa.

Pero lograron todo lo contrario. Las reclusas, desafiando los castigos,
se me acercaban con curiosidad, me aconsejaban que comiera, que me
cuidara, me daban ánimo, me decían que ya me adaptaría a la prisión,
pero sobre todo, me contaban sus historias y me pedían que las ayudara
sacándolas al exterior. Algunas, para hablar conmigo, se escapaban de
sus destacamentos.

Un día, una presa que se me acercó, me puso la mano en el hombro y me
dijo: "Oye, aquí somos muchas las que estamos contigo, si allá afuera
están las Damas de Blanco, aquí estamos las "damas de azul" (en alusión
al color azul de los uniformes de mezclilla).

Recuerdo las historias de muchas de ellas. Les prometí que las
ayudaría. Por eso escribo sobre ellas. No puedo hacer otra cosa.

http://www.cubanet.org/CNews/y2010/mayo2010/14_C_1.html

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