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Tuesday, November 13, 2007

Un precursor de la integración racial

Publicado el lunes 12 de noviembre del 2007

Un precursor de la integración racial
JORGE EBRO
El Nuevo Herald

Con las maletas a punto de irse al aeropuerto para iniciar su temporada
de Ligas Menores en Jersey City, el cubano Andrés Fleitas recibió una
oferta que le hizo cambiar de rumbo y de salario.

Un enviado del presidente de la liga profesional mexicana de béisbol,
Jorge Pasquel, le comunicó al receptor del Almendares que si se iba a
jugar al país azteca, le iban a pagar $30,000 por tres temporadas.

''Lázaro Salazar, quien era el piloto de Monterrey, me dijo que Pasquel
me iba a dar todo ese dinero'', rememora Fleitas, quien ganaba mucho
menos. ``Yo le respondí en broma que a quién había que matar para
montarme cuanto antes en el avión. Las ofertas de Pasquel no se podían
rechazar''.

Y en su tiempo y espacio, un hombre como Pasquel debía ser tomado en
cuenta por todos.

De esta figura gigantesca trata South of the color barrier [Al sur de la
barrera de color]: Cómo Jorge Pasquel y la Liga Mexicana empujaron al
béisbol a la integración racial. Editorial McFarland.

John Virtue, director del centro de prensa de la Universidad
Internacional de la Florida, trata de analizar en este libro una de las
personalidades más complejas de su época, amado por muchos y temido por
otros.

A Pasquel se le atribuyen miles de anécdotas, algunas reales, como sus
duelos a pistola; y otras no confirmadas, como cuando se enfrentó a
puñetazos con otro de su estatura aventurera, el escritor Ernest Hemingway.

Pero en ningún ámbito fue tan extensa y telúrica la fuerza de Pasquel
como en el béisbol, donde -tal vez sin una idea precisa de sus acciones-
contribuyó en gran medida a la apertura de las Grandes Ligas a los
jugadores negros de Estados Unidos y Cuba.

Con un estilo donde confluyen el hecho histórico y el pulso emocional,
Virtue desgrana las distantas facetas de un ser humano que se adelantó a
su tiempo y propició en la Liga Mexicana una suerte de sociedad donde
blancos, negros y latinos convivían en una armonía que todavía era
impensable en la gran carpa.

Humillados en su propio suelo y con la puerta de las Mayores cerradas a
cal y canto, leyendas como Monte Irvin, Satchel Paige, Ramón Bragaña y
Martín Dihigo, entre muchos, encontraron amparo e igualdad en México de
la mano de Pasquel.

''Recuerdo con mucho cariño mi tiempo en México'', escribió Irvin en el
prólogo del libro. ``Fue uno de los mejores años de mi vida. Tuve mi
mejor temporada en el béisbol y estaba de luna de miel. También -y
quiero enfatizar esto- fue la primera vez en mi vida que me sentí libre''.

No se trataba sólo de los contratos justos y superiores, sino del trato
que Pasquel, y en general los mexicanos, solían brindar a esos héroes de
ébano que tejían sus trayectorias en las ligas de color.

Mientras los peloteros negros reverenciaban a Pasquel, los ejecutivos de
las Mayores lo denostaban y llegaron a acusarlo de comunista, porque no
podían concebir que alguien al sur de la frontera pusiera a temblar la
todopoderosa maquinaria del béisbol organizado estadounidense.

No por gusto las Grandes Ligas emplearon todo su músculo para doblegar a
Pasquel y al final, de cierto modo, lo lograron, pero en ese proceso
tuvieron que acceder a mejorar las condiciones de vida de sus jugadores
y, eventualmente, a abrir la brecha por la cual pasó Jackie Robinson.

Siempre al borde del riesgo, lo mismo en un safari africano que en sus
negocios familiares, Pasquel murió a los 47 años en un accidente de
aviación que privó a México de uno de sus hijos más llamativos.

Como bien señala Virtue, su legado permanece vivo en cada jugador negro
o latino que pasa a formar filas en el mejor béisbol del mundo, que
gracias a Pasquel fue más abierto, justo y tolerante.

http://www.elnuevoherald.com/deportes/beisbol/story/115541.html

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