2007-11-11.
Osvaldo Alfonso Valdés, Ex Prisionero de Conciencia de la Causa de los
75 y Analista Político de Misceláneas de Cuba
El gobernante de Venezuela Hugo Chávez realmente cada vez más se
convierte en un indeseable no solo para los venezolanos, sino para
aquellos que deben soportar su presencia, a excepción, claro está, de
los otros de su misma calaña como son Evo Morales, Daniel Ortega, y los
representantes de la dictadura castrista.
Posiblemente la gran mayoría de la opinión pública desconozca el
contenido de los asuntos abordados en la recién finalizada Cumbre
Iberoamericana en Santiago de Chile, pero sí conocen el incidente
protagonizado por el aspirante a dictador Hugo Chávez de un lado, y el
presidente del Gobierno español y el Rey Juan Carlos, del otro.
No caben dudas, el Jefe de Estado de Venezuela quiere llamar la
atención, a como de lugar; no le basta con la subversión que ya estimula
y fomenta en el continente y también quiere aprovechar las tribunas
internacionales para sus ataques contra los que consideran sus enemigos.
No tiene este personaje el menor sentido del respeto, de la decencia, de
la tolerancia. Si de ese modo grosero e irrespetuoso se comportan ante
decenas de jefes de estado y en presencia de los medios de prensa
internacionales, qué no hace y hará contra sus oponentes en su propio
país, que cada vez son más.
Recordemos sus payasadas en la Asamblea General de la ONU ofendiendo al
Presidente norteamericano George W Bush. Ahora el blanco de su
descompuesto vocabulario fue José María Aznar. Y no es casualidad que lo
califique en los mismo términos que lo hace su mentor, el decrépito
tirano Fidel Castro, de quien evidentemente aspira a ser no solo el
heredero de sus ideales fracasados sino también de sus odios.
Pero Chávez se autoestima demasiado, cree que puede decir lo que sea y
como sea, y pierde la perspectiva. Para él estar detrás de un micrófono
es siempre una nueva edición de Aló Presidente; cree que puede hablar
ante gobernantes demócratas como lo hace ante el populacho que le sigue
y le aplaude. Pero no es así.
Lo han mandado a callar, lo ha hecho el Rey Juan Carlos, con una escueta
pero firme reprimenda que no pocos habrán sentido como suya y han
aplaudido. "¿Por qué no te callas?", le ha dicho el monarca español al
tiranorsuelo. Es una frase genial.
Cuantos venezolanos habrán disfrutado escuchar esto. Esos mismo que
tienen cada semana en cadena de radio y televisión a ese personaje
hablando como un matón de barrio amenazando a sus adversarios y
manipulando al pueblo poco informado. Muchos venezolano lo disfrutaron
con seguridad, como disfrutaron los cubanos cuando en la Cumbre de
Panamá, el Presidente salvadoreño enfrentó con firmes palabras al
dictador Castro.
La postura del Jefe del Gobierno de España ha sido la de un demócrata,
hay que reconocerlo. Pero creo que también ese hecho le ha servido de
lección. No se puede tratar como iguales a gobernantes como Chávez,
porque no lo son. Su legitimad no se puede dar por sentada porque hayan
asumido el poder por unas elecciones.
La historia de nuestra América cuenta con muchos dictadores y aspirantes
a serlo elegidos democráticamente. Gerardo Machado en Cuba, Alberto
Fujimori en Perú, Juan Domingo Perón en la Argentina. La condición de
demócrata radica en el respeto a valores y principios sustentados en la
tolerancia y la libertad, y Hugo Chávez desde que llegó al poder no ha
dejado de pisotear cada vez más las libertades y dando muestras
crecientes de la mayor intolerancia.
Luego de el incidente, Zapatero ha dicho que España respeta y respetará
a los presidentes elegidos democráticamente. Pues aquí cabe decir: señor
Zapatero, ¿entonces qué significa la cercana relación de su Gobierno con
la dictadura castrista, la mayor aliada de quien ha llamado a un
presidente elegido por los españoles fascista? No se puede tener
incoherencia antes los dictadores. Cuando Chávez llama fascista a Aznar
no hace más que repetir el calificativo que contra el ex presidente
español emplea siempre el dictador Fidel Castro.
No pueden existir relaciones normales entres las democracias y las
tiranías. No hay que ser muy listo para darse cuenta que un Chávez, un
Ortega, un Evo Morales, desentonan en esos foros como siempre lo hacía
Castro. Son seres perturbadores, están allí no porque les interese unir
esfuerzo con el resto de los gobiernos para resolver los problemas que
se discuten en las cumbres.
Van allí para tomar esos eventos de tribuna para sus discursos
trasnochados, llenos de odio y desprecio por todo lo que no comulga con
su visión del mundo. A estos no les interesa la prosperidad ni el
mejoramiento de la vida de los pueblos, de los pueblos lo único que les
interesa es utilizar la ignorancia de las gentes para manipularlos y
acumular poder que después volverán contra ese mismo pueblo.
Sin quererlo tal vez, cuando el Rey Juan Carlos, por el honor de España,
ha mandado a callar a Chávez y luego se ha retirado del plenario de la
reunión ante las injurias del otro tiranorsuelo corrupto Daniel Ortega,
ha hacho un gesto no solo por España, lo ha hecho también por la
dignidad de muchos latinoamericanos.
También, hay que decirlo: Jorge Luis Rodríguez Zapatero se ha comportado
dignamente. José María Aznar puede ser su adversario político, pero como
él, también fue electo por los españoles. Sería de esperar que esta
muestra de la dignidad de un demócrata se lleve a la política práctica
del Gobierno que preside.
Se le podría agregar una idea a lo expresado por Zapatero cuando dijo
que España respeta y respetará a los presidente elegidos
democráticamente. Solo se respetarán y se tendrán relaciones normales
con aquellos que son elegidos por sus pueblos y respeten las
instituciones y las libertades que le permitieron llegar al poder.
Esa máxima dará más prestigio a la política exterior del país ibérico.
Repitámoslo una vez más: las democracias y las dictaduras, sean
cualesquiera su origen, así sea una revolución, o las propias urnas, no
merecen respeto ni tampoco sus representantes, y las democracias no
deben tener relaciones normales con ellas pues las legitiman.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=12544
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