Por Patricia Grogg / IPS
La Habana -- La estrecha relación entre el gobierno venezolano y Cuba
es cuestionada y calificada de "intromisión" en asuntos internos por
sectores de la oposición moderada distanciados de la política de Estados
Unidos hacia esta isla caribeña.
"No nos interesa la anexión ni a Estados Unidos ni a Venezuela", dijo a
IPS Manuel Cuesta Morúa, portavoz de Arco Progresista, una coalición
opositora de corte socialdemócrata firmante, junto a agrupaciones
similares, de una declaración de rechazo a lo que consideran un
"gravísimo proyecto de desintegración política".
En opinión de Cuesta, tras las propuestas de integración que impulsa el
gobierno de Venezuela se esconden designios políticos que "en nada
responden a los intereses de la sociedad cubana", además de que la
soberanía de la isla está en grave peligro por la "intromisión
recurrente" del mandatario de ese país, Hugo Chávez.
Arco Progresista, Concertación Pro Diálogo y Partido Solidaridad
Democrática, Alianza por una Nueva Nación y Grupo Mediático Consenso,
agrupaciones disidentes que actúan sin reconocimiento legal en Cuba,
dieron a publicidad, además, sendas cartas sobre el tema enviadas a
Chávez y al presidente interino del país, Raúl Castro. En los textos
divulgados esta semana, los disidentes también se declararon alarmados
por las "declaraciones graves y desafortunadas del canciller Felipe
Pérez Roque", quien según versiones de prensa desde Nueva York, de fines
de octubre, dijo que el país estaría dispuesto "a renunciar a la
soberanía y la bandera" en aras de una integración latinoamericana.
"Hemos convocado a una acción urgente por la soberanía", explicó Cuesta,
quien mencionó como elementos "preocupantes" la visita de Chávez a Cuba
a mediados de octubre y el discurso que el presidente estadounidense
George W. Bush dirigió especialmente a la isla el 24 de ese mismo mes.
Sin embargo, personas consultadas al azar sobre la estrecha relación
cubana con Chávez no comparten la preocupación opositora y consideraron
que el gobernante venezolano hace buen uso de los recursos petroleros de
su nación para "ayudar a otros países".
"Yo no lo veo mal, todo lo contrario. Es una colaboración que beneficia
a los dos países", dijo un taxista que se identificó como Mario, al ser
abordado por IPS. En tanto, un economista que pidió no publicar su
nombre, consideró peligroso depender de un solo país, pues "ya se sabe
lo que pasó con la desaparición de la Unión Soviética".
Con la desintegración soviética y la desaparición del campo socialista
europeo, a fines de los años 80 y principio de los 90, Cuba perdió
favorables relaciones de intercambio económico y comercial que, entre
otros beneficios, le aseguraban mejores precios que en el mercado
internacional para su azúcar y un estable abastecimiento petrolero.
Cuba satisface actualmente sus necesidades de combustible con crudo
nacional y entre 90.000 y 100.000 barriles diarios de petróleo y
derivados suministrados por Venezuela, como parte de un intercambio
comercial que en 2006 llegó a 2.640 millones de dólares, con
perspectivas de que aumente a 3.000 millones este año.
A su vez, La Habana presta a esa nación sudamericana asistencia en las
esferas de la salud, educación y deportes y se calcula que cerca de
20.000 estudiantes venezolanos de medicina se forman en su país con
profesores cubanos y otros 2.400 lo hacen en la propia isla caribeña.
Durante su última visita a Cuba, a mediados de octubre, Chávez defendió
la integración latinoamericana como el camino para enfrentar las
políticas de Estados Unidos en este hemisferio, que entiende son
perjudiciales.
"Vamos a convertir esta agregación de países del ALBA (….) en una región
potencia del mundo", afirmó, en referencia al esquema integracionista
conocido como Alternativa Bolivariana para las Américas, conformado
hasta ahora por ambos países, Bolivia y Nicaragua, e impulsado como
contrapartida al Área de Libre Comercio de las Américas propuesta en los
90 por Washington.
Chávez también sostuvo que Cuba y Venezuela son "en el fondo un solo
gobierno" y que ambos países van hacia una "confederación de repúblicas
bolivarianas, martianas, caribeñas, sudamericanas". Ni el convaleciente
presidente Fidel Castro ni su hermano Raúl, que lo reemplaza de modo
interino en la presidencia, comentaron hasta ahora esas aseveraciones.
La disidencia moderada, que fechó sus cartas el 12 de este mes, mantiene
también una postura crítica respecto de la política de Estados Unidos
hacia Cuba. "Nosotros rechazamos todo discurso y acción 'injerencista',
venga de donde venga", señaló a IPS Fernando Sánchez López, de la
Concertación Pro Diálogo y Reconciliación.
La de Washington es una política "fracasada, que no ha aportado nada a
los cambios en Cuba", comentó Sánchez. A su vez, Cuesta calificó la
última alocución de Bush respecto de la isla de "peligrosísima", porque
por primera vez un presidente estadounidense se refiere a las relaciones
entre ambos países "llamando prácticamente a la desestabilización".
"La palabra clave en nuestros tratos en el futuro con Cuba no será
estabilidad. La palabra clave es libertad", dijo Bush en su discurso,
publicado en sus "partes esenciales" y de manera inusual en la isla por
el diario oficial Granma.
Para Cuesta, tal afirmación puede ser interpretada como "un llamado
subrepticio y un respaldo a cualquier tipo de acción contra el gobierno
cubano que se escude tras la demanda y el principio de la libertad,
desde actos pacíficos hasta actos violentos".
El dirigente opositor dijo que las relaciones de su sector con la
Oficina de Intereses de Estados Unidos (Sina) en La Habana son de
"absoluta frialdad", porque sus funcionarios "no coinciden con nuestras
posiciones en cuanto a la política norteamericana y en cuanto a las
declaraciones de Bush".
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=5795
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