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Saturday, May 14, 2016

Nuevo cooperativismo cubano crece, pero con el freno puesto

Nuevo cooperativismo cubano crece, pero con el freno puesto
Por Patricia Grogg

LA HABANA, 13 may 2016 (IPS) - La ampliación del cooperativismo dentro
del programa de reformas de Cuba se abre paso en medio de la cautela del
gobierno, que al mismo tiempo da señales de preferir esta alternativa
para fortalecer el incipiente sector privado, a otras como las pequeñas
y medianas empresas (pymes).

Adriana de la Nuez e Irena Martínez, ambas de 26 años, poco o nada
sabían acerca de las cooperativas cuando en septiembre de 2013 les
recomendaron que constituyeran una de estas formas de gestión para optar
por el desarrollo de una iniciativa presentada en La Oficina del
Historiador de la capital, en La Habana Vieja.

Las jóvenes se graduaron en la escuela taller de la Oficina del
Historiador en restauración del vitral, la composición realizada con
vidrios de colores, pintados o recubiertos con esmaltes que se ensamblan
mediante varillas de plomo. "La idea era que la Oficina nos facilitara
el local y trabajábamos para ella a precios preferenciales", contó De La
Nuez a IPS.

"Vitria, la cooperativa que creamos en 2014, fue nuestra única opción,
pero gracias a ella tuvimos un aporte en materiales de la cooperación
internacional y un lugar para trabajar, aunque por ahora es prestado",
añadió.

Operan por encargo para la Oficina y particulares, sin perder de vista
la aspiración de ofrecer algún día su propia línea de producción.

"Nuestra estrategia de crecimiento incluye tener un taller donde podamos
exponer nuestro trabajo, dar cursos de capacitación en estas técnicas y
aprovechar el sector turístico que se interesa por aprender de Cuba. En
todo esto, la promoción es muy importante", acotó Martínez.

"Empezamos de cero y nos abrimos camino con mucho esfuerzo", recalcó. De
ahí que una de las preocupaciones apunta a que, según se les ha
informado, si pasados cinco años la cooperativa fracasa y se disuelve,
todos los bienes adquiridos por ellas en ese tiempo pasan a manos del
Estado.

Las dos jóvenes simultanean el trabajo con sus estudios universitarios
de gestión y preservación del patrimonio histórico nacional, que
consideran una herramienta más para el desarrollo de su emprendimiento
privado.

Las cooperativas, que estuvieron por décadas limitadas a la producción
agrícola y ganadera, comenzaron a ser impulsadas oficialmente hace tres
años, aunque solo de manera experimental, en sectores como el comercio,
la gastronomía, servicios técnicos, pequeña industria y la construcción.

El entusiasmo oficial por autorizar las cooperativas no agropecuarias,
como se les denomina habitualmente, se ha entibiado año a año. De
acuerdo a los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información
(ONEI), en 2015 se aprobaron solo algo más de una veintena de nuevas
cooperativas, para alcanzar un total de 367 en todo el país.

Especialistas notaron que se trata del menor crecimiento desde 2013,
cuando se dio luz verde a 198 de estas organizaciones de nuevo tipo.
Seguidas de 147 en 2014. Autoridades del sector admitieron en mayo del
pasado año que 205 nuevas propuestas esperan la evaluación de la
comisión gubernamental encargada del tema.

En su informe central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba,
realizado del 16 al 19 de abril, el presidente Raúl Castro, también
primer secretario de la única organización política legal en este país
caribeño, anunció la decisión de "consolidar las cooperativas ya creadas
y avanzar con mayor gradualidad".

Al enumerar las razones del frenazo, Castro se refirió a deficiencias
que incluyen inadecuada organización y control de la contabilidad,
aumento de los precios y restricciones para acceder a suministros y
servicios en el mercado mayorista. Sus palabras resultaron frustrantes
para quienes están en la larga lista de espera para echar a andar sus
proyectos.

El mandatario reconoció que el incremento del trabajo por cuenta propia
y la autorización de la contratación de fuerza de trabajo ha conllevado
en la práctica a la existencia de medianas, pequeñas y microempresas
privadas que actualmente funcionan sin la debida personalidad jurídica.

Tras agregar que estas personas se rigen ante la ley por un marco
regulatorio diseñado para las personas naturales dedicadas a pequeños
negocios que se realizan por el trabajador y su familia, Castro invocó
el programa de transformaciones vigente desde 2011, en el cual se
precisa que no se permitirá la concentración de la propiedad de la riqueza.

"Por tanto, la empresa privada actuará en límites bien definidos y
constituirá un elemento complementario del entramado económico del país,
todo lo cual deberá ser regulado por la ley", recalcó.

En este contexto, se anticipa que se avecinan nuevas normas que pondrán
a las pymes con menos posibilidades de subsistir que las cooperativas en
este país socialista y de economía mayoritariamente centralizada.

El 2 de este mismo mes, entró en vigor una disposición que permite a
cooperativistas privados comprar insumos de manera directa a productores
y empresas mayoristas del sector estatal, lo que rebajaría sus costos de
producción.

Según especialistas consultados por IPS, esa medida alivia la falta de
un mercado mayorista de mayor calado y beneficia principalmente al
sector alimentario.

Pese a las dificultades, profesionales que llevan tiempo esperando una
respuesta positiva a sus aspiraciones no pierden la esperanza y
defienden este tipo de emprendimiento privado como el más apropiado para
Cuba y su opción socialista de desarrollo.

"La cooperativa me gusta mucho como forma de propiedad. Su toma de
decisiones en grupo y la división después de las ganancias. Me parece
que en el contexto de Cuba, ese es el modo de producción en el cual hay
que meterse", dijo a IPS el ingeniero civil Karel Pérez Alejo, de 34
años, que presentó hace dos años un proyecto.

A su vez, Carlos Martínez y Gisela Vilaboy, fundadores del proyecto
Bambú Centro que produce muebles y artesanías derivados de ese vegetal,
presentaron hace tres años los documentos para convertirse en
cooperativa, lo que consideran una importante avance para el desarrollo
de su emprendimiento.

"Nos llamaron para confirmar asuntos que estaban ya explicados y aún
aguardamos noticias. Pero no nos sentimos frustrados, si no nos
responden seguiremos trabajando como hasta ahora. Como cuentapropistas
(emprendedores privados) igual mantenemos un compromiso con el barrio",
afirmó Martínez a IPS.

La pareja asegura que no conciben un proyecto sin responsabilidad
social, comprometido con el desarrollo local y por eso apuestan por las
cooperativas. "Ellas pueden contribuir a preservar el socialismo en
Cuba, que vive momentos difíciles", comentó el artesano. En su opinión,
las autoridades prefieren este tipo de propiedad a la privada.

El decreto ley emitido a fines de 2012 define a la cooperativa como una
organización con fines económicos y sociales, que se constituye
voluntariamente sobre la base del aporte de bienes y derechos y se
sustenta en el trabajo de sus socios, con el objetivo general
de producir bienes y prestar servicios.

"La cooperativa tiene personalidad jurídica y patrimonio propio; usa,
disfruta y dispone de los bienes de su propiedad; cubre sus gastos con
sus ingresos y responde de sus obligaciones con su patrimonio",
establece el texto legal, que deja claro, además, que estas
organizaciones se crean con carácter experimental.

Editado por Estrella Gutiérrez

Source: Nuevo cooperativismo cubano crece, pero con el freno puesto |
IPS Agencia de Noticias -
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