12-05-2010.
Dr. Sinué Escolarte
(www.miscelaneasdecuba.net).- El hombre es sólo una parte de la
humanidad, pero es a su vez, la más importante. La unidad funcional del
organismo humano es la célula. Sin ella no es posible concebirlo y
tanto el cuerpo como la mente, no se integrarían en esa maravilla que
aún se discute si nació de lo divino, espontáneamente, o según la
evolución, aunque casi nadie en la actualidad niega la teoría evolutiva.
Puede inferirse entonces que la célula es al hombre, como este a la
sociedad. La persona sana es alegre, libre, disfruta hablar sin trabas,
moverse a su antojo y en cualquier dirección, derechos estos con los que
nace.
La sociedad sana, decide su destino y acepta o cambia sus leyes y
gobernantes, con la misma alegría que trabaja o se supera. El humano se
considera enfermo, cuando luego de una ligera oscilación, se sobrepasan
más de lo normal las afectaciones biológicas, psíquicas o sociales,
independientes o juntas, alteraciones que a pesar de formar parte de un
todo, se diferencian y controlan por su cuenta.
Se habla de sociedad patológica, cuando la ruptura del equilibrio normal
ocurre en los planos político-ideológicos, económicos y legales,
elementos de poder que aunque parecen separados en ella, se encuentran
concentrados en los pocos que dirigen.
A pesar de ser el Doctor en Medicina el encargado de ayudar por medio de
sus conocimientos a la prevención o recuperación, es el propio afectado
quien posee la fuerza, el deseo, la voluntad y convicción para luchar
por su vida. Numerosos estudios demuestran que la decisión de morir, en
el subconsciente, es personal.
Los "Doctores en Gobernar" por su parte, son los elegidos para auxiliar
con su anteposición y clarividencia a las sociedades evitando que se
enfermen, o contribuyendo a su curación con orientaciones precisas,
haciéndolas que vean la realidad objetivamente, sin obligaciones ni
restricciones. Pero son los pueblos con su deseo y voluntad, con
valentía, inteligencia y convicciones, quienes consiguen recuperar el
estado de salud perdido. Los hombres abandonan la vida, las sociedades,
sólo desaparecen con el fin del mundo.
En el humano, salud no se considera ausencia de enfermedad, sino una
sensación agradable de bienestar y paz interna.
Una sociedad saludable es aquella que no busca confrontaciones, donde el
esfuerzo, la capacidad y excelencia de sus habitantes se transforman en
logros palpables y sostenidos.
Cuando un paciente enferma y es considerado grave, su integridad física
corre peligro, siendo la conciencia uno de los aspectos que nos indica
su evolución. Su máxima expresión es a lo que llamamos estado de coma y
en ocasiones puede mantenerse en esta situación por mucho tiempo vivo,
pero casi siempre sin conexión con el exterior. Si en esta circunstancia
ocurre la muerte cerebral, el valor y sentido de la vida se ha perdido,
se vive artificialmente por medio de equipos. En este punto lo lógico es
no prolongar a muerte total, recordando con esperanzas que algunos
afirman que esa alma puede reencarnar en otro ser.
Cuando la sociedad ha caído en coma porque han fracasado de manera
significativa los aspectos que dictaminan su estado de salud, el daño es
irreversible y el equipo que la gobierna debe suspender las presiones,
los abusos, la mentira, la represión, la coacción, las imposiciones, que
son el soporte que la mantiene "viva" aunque solo vegeta, para que
alcance la muerte total y pueda reencarnar en otra.
Para el buen médico la muerte de un paciente terminal, significa una
derrota que enriquece su experiencia. Para un buen gobernante aceptar la
derrota debiera ser lo mismo. Pero en los regímenes totalitarios donde
predomina la maldad y la obsesión de poder, con el fracaso les va la
existencia, de ahí su exagerada crueldad de prolongar hasta el limite
del sufrimiento la muerte.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=27691
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