UE-Iberoamérica
FAES, es decir, José María Aznar, ha convocado un acto político de
homenaje a la disidencia de Cuba, la que vive bajo la dictadura de los
Castro y la del exilio. El acto comenzaba con los disidentes convocados,
cerca de una treintena, sosteniendo varias letras que, juntas, exigen
"Libertad para Cuba". José María Aznar, en el centro, quiere con este
acto que la situación de los Derechos Humanos en Cuba no quede
silenciada en España este lunes, algo que iba a ocurrir pese a que
nuestro país alberga nada menos que una cumbre entre la Unión Europea e
Iberoamérica. "¿Dónde está el barbas?", pregunta un intelectual, en
referencia a Mariano Rajoy. El presidente del PP no ha acudido al acto,
pero sí su jefe de gabinete, Jorge Moragas, quien tomó la palabra para
decir que Aznar le conminó a estar "siempre al lado de las víctimas,
siempre al lado de los disidentes" en Cuba. Esta política contrasta con
la del Gobierno, según diría más adelante el propio José María Aznar:
Mientras que la posición común de la Unión Europea de 1996, impulsada
por Aznar es "nada sin los disidentes", ahora lo que quiere imponer el
Gobierno de Rodríguez Zapatero "es todo sin los disidentes". Éstos, los
disidentes, fueron los protagonistas de este acto, celebrado en el
Círculo de Bellas Artes de la Comunidad de Madrid.
Su presidenta, Esperanza Aguirre, también dirigió unas palabras con una
de las ideas fuerza de esta reunión: no al apaciguamiento: "La principal
lección del siglo XX es que la única forma de luchar contra la tiranía
es la firmeza". Aznar recogería en su discurso la misma idea, diciendo,
sobre Cuba, que "la buena voluntad" y el "apaciguamiento" se ha
respondido desde el régimen con "nuevas oleadas de represión", como en
1996 o en la "primavera negra" de 2003.
También hablaron otros políticos. El ex presidente de Bolivia Jorge
Quiroga, quien llamó al compromiso de los "demócratas ambidiestros", los
de izquierdas como los de derechas, a ser claros frente a la dictadura.
O el ex presidente de Perú, Alejandro Toledo, que fue más allá, y
mirando a los líderes europeos e iberoamericanos convocados a la cumpre
Iberoamérica-UE, dijo que la indiferencia es complicidad con el crimen.
O, de este lado del Atlántico, Wilfred Martens, presidente del Partido
Popular Europeo, quien, en un español esforzado pero más que correcto
lamentó que la izquierda europea se esté escudando, para salvar al
régimen, en la pretensión de que con Raúl Castro la dictadura es menos
dictadura que con Fidel.
Pero los protagonistas fueron otros. Fueron los cubanos. Fue Raúl
Rivero, que leyó el último texto que escribió desde las cárceles de Cuba
antes del exilio en España, hace cinco años. En la carta expresaba su
anhelo de que, desde fuera, desease volver a Cuba tanto como ahora
deseaba salir de allí. Protagonista fue también Raúl Miyares, quien
pidió que se acabe "con el estigma de que quienes estamos fuera de Cuba
no contamos" en la lucha por la democracia, la penúltima victoria de la
propaganda castrista. Protagonista también fue Orlando Gutiérrez, quien
incidió en que los cubanos han elegido una forma concreta de lucha
contra la tiranía, de entre las que se pueden escoger: la resistencia
cívica.
Pero de todos los presentes, acaso más protagonistas fueran Migler y
Carlos Alberto Montaner. El primero puso la nota trágica, viva, de la
dictadura, con sus dos hermanos en la cárcel. Desde Miami no puede
evitar que su hermano Ariel, "el único preso de conciencia en silla de
ruedas", haya disminuido su cuerpo, de un gigantón campeón de boxeo a un
montón de huesos a la vista, corroídos por las enfermedades.
Carlos Alberto Montaner, reciente premio de la Libertad del Instituto
Juan de Mariana, dice que la dictadura está en su tramo final. Y explica
que Raúl Castro se ha topado, perplejo, con el desastre económico. "Raúl
Castro pensaba que podía modernizar el país aportando su experiencia, de
47 años, como ministro de Defensa". Pero "no entiende la diferencia
entre un ejército, que consume cantidades ingentes de recursos, y una
economía, que los produce". Lo que caracteriza a las 150.000 personas
que gestionan el régimen es "la falta de ilusión". Por eso ve cercano el
final.
Todo ello por lo que se refiere a los protagonistas vivos, porque el
nombre más repetido en el acto de homenaje a la disidencia fue el de
Orlando Zapata Tamayo. Su madre, Reina Luisa Tamayo, habló en Madrid
gracias a su imagen captada en un vídeo. Otro vídeo, éste elaborado por
Carlos Montaner, hijo del escritor disidente, mostró la realidad de una
juventud que se siente desasida al régimen, y que exige la libertad,
aunque de ésta sólo conozca el nombre.
El discurso de Aznar estuvo engarzado a partir de las ideas que ha
expresado siempre respecto de Cuba. Pero de todo él, destacan unas
palabras que fueron pronunciadas con una calma y un énfasis especiales:
"Estamos con vosotros. No tengáis miedo. Sed valientes. La libertad está
próxima. Mantened el anhelo de una Cuba en democracia", porque "toda
España está con vosotros". Son palabras para la disidencia interior.
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