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Friday, May 18, 2007

LAS NUEVAS CLASES SOCIALES EN CUBA (1RA PARTE)

LAS NUEVAS CLASES SOCIALES EN CUBA (1RA PARTE)
2007-05-05.
Hugo Araña, Bibliotecario y Periodista Independiente, Corresponsal en la
isla de Misceláneas de Cuba (Matanzas)

Vivimos en medio de la cultura que podríamos denominarla como de la
chusma. Esta se caracteriza de diferentes formas. Pero la más frecuente
y que cada día coge aún más fuerza, radica en el desenfado, la ofensa y
un sálvese quien pueda, así sea de la forma menos ética, tanto para sí
como con los demás.

La realidad cubana yace inmersa en este fenómeno social que cada día ora
de manera consciente e inconsciente las relaciones entre los cubanos. Si
se quiere es un producto negativo de las situaciones, podríamos decir,
casi ideológicas en que como no se puede decir No, pues el individuo
calla lo que debió de manifestar o erradicar de su Yo y enterrarlo donde
no pudiera volver a encontrarlo, y como resultado, brotan
manifestaciones casi todas de índole negativo, como una especie de venganza.

Esas acciones, caen en el submundo de la chusma, que equivale a
chusmería, a la ofensa, la burla, expresar en alta voz lo mismo una
palabra obscena en plena calle, que ofender sin precisar el resultado
que traería después, acompañado de una guapería ostensible, quizás
ocultando resortes que se arrastran y poniendo nuestro idioma,
prácticamente por el fango.

Pero también chusmería es la forma de ostentación que se manifiesta en
algunos cubanos. La mayoría inmersos en los negocios ilícitos que
emprendió y obtuvo buenos resultados, como vía de resolver su estatus de
vida, ya que el régimen con esa pretendida austeridad, poco le ha ofrecido.

Y como tal, para demostrar quién es, pues recurre a una ostentación que
en el fondo es ridícula, cuando no provoca lástima, porque su pobreza no
supieron llevarla con un poco de decoro y dignidad, para emprender
buenos caminos de conducta.

También éstos, lo primero que hacen es adquirir un carro norteamericano
de los años cincuentas, que lo reparan hasta creerse que manejan un
Buick del momento. Mientras transforman y llenan la casa de todo cuanto
encuentran en las tiendas de recuperación de divisas para "decorarla" y
uno no sabe si está en un hogar o frente a una escenografía de una obra
teatral de sentido kitch.

Al mismo tiempo, engordan hasta presentar un estómago deformado y
boludo. Se raspan la cabeza. Olvidan que el pantalón es necesario para
ciertas ocasiones. Cuelgan de su cuello cuantas cadenas se encuentran y
pueden adquirir, y uno teme que si cae un rayo serán candidatos a
electrocutarse. Nade del uso de zapatos. Si acaso zapatillas; eso sí,
blancas o chancletas Adidas. Ah, y eso sí, muchas camisestas de colores
estrafalarios, porque como dicen o argumentan "es la moda en la yuma"
(léase en los Estados Unidos).

Y por supuesto no podía faltar la minicasetera de sus "relucientes
vehículos" poner la música a todo volumen, preferentemente el regaton
para espantar aún más cuando pasan veloces por nuestras calles,
acompañados de chicas carentes de un pudor, porque "vacilar" constituye
el propósito mayor. En definitiva, como confiesan, la vida es una y hay
que vivirla. Tanto los como las, no quieren que le hablen de política de
ningún tipo. No les interesa. "No están pa' eso."

Y no se acerque a una mesa de cualquier restaurante o cafetería donde
disfrutan de su nuevo estado económico. Porque tendríamos en original y
no diferido, conversaciones en alta voz, risas, alaridos, gritos, y un
millón de risas (fíjese que no escribo sonrisas) que apagaría cualquier
Do de pecho cantado por el mejor cantante operático.

Además, como quieren sobresalir y llamar la atención, pues presumen de
consumir muchas cervezas en laticas de la marca Cristal y Bucanero;
mientras se llenan la boca hasta deformarla por la cantidad de croquetas
o pollos fritos que al mismo tiempo introducen en ella, cuya masticación
la efectúan ella abierta para que uno pueda cerciorarse de que se han
convertido en una mezcladora de fabricar concreto.

Se caracterizan también porque de que son los mejores que hacen el amor,
y como tienen en los bolsillos dinero convertible, esa es la visa para
conseguir cualquier fémina deslumbrada de las que tanto abundan.

Si van a un estado para ver un juego de pelotas, insultan con palabras
que la ética no me permite escribir, lo mismo a un árbitro que a un
jugador que ha hecho una jugada mala, o se ponchó con dos tres bolas y
dos strikes en el momento crucial del desafío.

Esto es un resultado adverso. Recordemos que todo régimen, crea o
propicia una clase social. A veces negativa o positiva. Pero esta ni es
negativa ni es positiva, porque este conglomerado de cubanos "de nueva
promoción" son inclasificables. No ajustan a los cánones propuestos por
los sociólogos. O si se quiere, podríamos enmarcarlos como marginales de
nueva creación.

Eso sí, y por otra parte, se creen los dueños del mundo. Los que les
pertenece todo, porque después de ellos nada tiene valor ni importancia.
Puede que sean un subproducto de la situación por la que se vive bajo un
régimen en que el sacrificio impugnado por sus gobernantes, lo llevaron
hasta límites insospechados y permitió que esta subclase surgiera como
un producto adverso y no pensado. Pero existen, se mueven, rondan la
carroña de lo no permitido, aunque las justificaciones puedan no permitirse.

Algunos si acaso llegaron hasta el décimo grado. Piensan que no les hace
falta más superación educacional. Ni hablar con ellos de alguna rama de
las Artes. Fanáticos hasta la saciedad de las películas norteamericanas
de clase jota. Eso sí, "que tengan mucha acción" (asesinos, víctimas,
sangre, muchos tiros, mucha mafia, escenas eróticas, etc., etc., etc.).

Y como es lógico, detestan hasta la médula el sistema político
imperante. Ansían la libertad, la democracia. ¿Pero sabrán ellos en
verdad qué es Libertad y Democracia?

La individualidad del individuo es un derecho de todos, siempre que no
se afecte al que tienen a su lado. Sólo que este tipo de vida, o esa
forma de fachada, no es un síntoma inherente a los verdaderos derechos
de los individuos en cualquier sociedad, aunque ellos pregonan a los
cuatro vientos que lo que hacen es un seudoejemplo "de como se vive en
la yuma". Y ahí radica la gran equivocación.

Algunos quedan entre los amasijos de un carro volcado o chocado con
olores etílicos. Un buen número, esperan por que la Oficina de Intereses
de La Habana les otorgue el permiso de entrada en ese país. No son menos
los que se acomodan a la pasiva vida cuando no dan más y se vuelven
caseros. Eso sí, sin dejar a un lado "los segurosos negocios" cuya lista
sería algo interminable.

Lo que sí es netamente seguro, es que no cambiarán en materia de
razonamientos. Ahí son incólumes. Aunque sin entrar en problemas muy
profundos, si se quiere, es una forma de decirle al régimen que nunca
estarán a su lado. Aunque mañana mismo, de un infarto o atracón de carne
de cerdo pese a la hipertensión que adquirieron, inicien el viaje que
nadie quiere obtener, porque nadie sabe cómo es, qué tiempo se demorarán
allí, ni si en ese mismo Allí, podrán continuar disfrutando en el mismo
momento en que dejaron de respirar para siempre.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10072

2 comments:

@Lalovixi said...

Hermano, la lectura de tu texto me ha dejado conmovido. Lo leí porque estaba buscando algo sobre las clases sociales en cuba, para un trabajo de la Universidad. Muchas gracias, tu narrativa me ayuda a conocer el perfil de esta clase marginada y marginante, los nuevos ricos, los delincuentes de negocio seguro, que viven al día, muchas veces pasando por encima de los demás, y que, como las mayorías oprimidas, están contra el nefando regimen cubano.

@Lalovixi said...

Gracas Hugo, tu texto me ha servido mucho para un trabajo de la universidad.