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Tuesday, January 17, 2006

Sofismas migratorios: Cuba-Estados Unidos

Sofismas migratorios: Cuba-Estados Unidos

Pablo Alfonso, El Nuevo Herald, 16 de enero de 2006.

La repatriación de los 15 balseros cubanos capturados por el Servicio de Guardacostas en un tramo del antiguo puente de las Siete Millas en los Cayos de la Florida ha puesto de nuevo sobre el tapete el tema de la política migratoria de Estados Unidos en relación con Cuba.

Un tema candente, de mucha sensibilidad humana y política. También de mucha demagogia y sensiblería. El debate de turno es la regulación conocida como ''pies secos-pies mojados'', que sirve de base para definir a los emigrantes cubanos que pueden acojerse a la Ley de Ajuste Cubano.

El controvertido caso de ''los balseros del puente'' ha motivado que importantes sectores del exilio cubano, incluidos los tres congresistas cubanoamericanos de la Florida, estén solicitando a la Administración Bush, una revisión de los Acuerdos Migratorios de 1994, y concretamente de la regulación de "pies secos-pies mojados''.

Dudo que tales acuerdos, firmados bajo la Administración Clinton, a raíz de la denominada Crisis de los Balseros, sean sometidos a cambios esenciales, por ésta o ninguna otra Administración. En esencia, responden a los intereses políticos de Estados Unidos y también a los intereses políticos de Cuba. Son acuerdos de interés mutuo.

Es poco probable que la Casa Blanca suspenda la regulación de ''pies secos-pies mojados'', porque ello podría abrir la puerta a un incremento del número de cubanos a las costas de Estados Unidos, amparados bajo la Ley de Ajuste Cubano. Y no hay que ser muy sabio para saber que no existe en Estados Unidos un buen clima migratorio, en estos momentos.

La relación migratoria entre Cuba y Estados Unidos va más allá de los acuerdos de 1994 y de la Ley de Ajuste Cubano. Forma parte del complejo entramado de tensiones políticas que sostienen ambos países desde que el dictador Fidel Castro se instaló en el poder hace 47 años. Repercute, incluso, en el discurso político sobre la cualificación de ''exiliados políticos'' o de los ''privilegios'' que las leyes migratorias conceden a los cubanos y el trato que reciben otros inmigrantes.

Para algunos los cubanos que llegan a Estados Unidos en busca de una vida mejor, escapando de la difícil situación económica en la isla, no se diferencian del resto de los latinoamericanos que escapan de sus respectivos países por razones económicas. Tienen razón...en parte. Sólo que esta ''parte'' tiene una profunda naturaleza política que -si se quiere analizar el problema con toda objetividad-, es imposible negar.

La diferencia es clara. No quiero citar nacionalidades concretas, pero es obvio que los caribeños o latinoamericanos que emigran a Estados Unidos, agobiados por la situación económica de su país, tienen un ventaja sobre los cubanos. Una ventaja política. Ellos pueden abogar legalmente por un cambio de las estructuras económicas y políticas de sus países respectivos. Pueden formar organizaciones y partidos políticos, para implementar sus agendas de cambio. Disfrutan de procesos electores que les permiten llevar al gobierno a los candidatos de su preferencia; aquellos que pueden cambiar la situación económica y social del país.

Por supuesto que ese no es el caso de los cubanos. La dictadura cubana no permite la existencia legal de partidos políticos, ni el cuestionamiento público del régimen imperante. Los cubanos no tienen posibilidades legales de desarrollar campañas públicas para modificar o cambiar el régimen político en la isla.

Es esa diferencia la que le otorga al cubano que emigra de la isla por razones económicas, un componente político indiscutible.

Y ese componente político es el que sostiene, por ejemplo, la Ley de Ajuste Cubano, que por cierto, no fue exclusiva creación para los cubanos, ya que antes había sido existido una legislación semejante para los húngaros en la década de los cincuenta...

Aprobada el 2 de noviembre de 1966 la Ley de Ajuste Cubano tuvo como finalidad regular el status migratorio de miles cubanos que ya estaban por ese entonces en Estados Unidos para que pudieran obtener su residencia permanente. Su prolongación automática, a punto de cumplir 40 años, abrió la puerta que han usado con idéntico fin las decenas de miles de cubanos llegados a Estados Unidos, por tierra, mar y aire.

No hay duda de que es un privilegio para los cubanos. Como lo son también las 20,000 visas que Estados Unidos otorga a los cubanos en la isla. Ningún otro país disfruta de ese privilegio.

La dictadura cubana califica a la Ley de Ajuste Cubano, como Ley Asesina -porque asegura que promueve la emigración ilegal-, pero urge incluso a Estados Unidos para que aumente el número de visas que otorga a los cubanos.

El 16 de mayo de 2004, en un columna titulada ''Atrapados entre medidas y contramedidas'', abordé el delicado problema de las regulaciones migratorios entre Cuba y Estados Unidos, a propósito de las medidas adoptadas por la Casa Blanca, para restringir los viajes familiares a Cuba, algo que sigo considerando contraproducente. Hoy, a propósito de este renovado debate migratorio, concluyó con los párrafo finales de aquella columna, que ratifico plenamente:

''El tema tiene implicaciones éticas y legales que trascienden lo político. Pudiera servir también para reflexiones más estratégicas. Acaso es el momento de tratar a Cuba y a los cubanos, en esta materia de emigración y viajes, como a otros países de la región. Quizás es hora de reconsiderr el "refugio'' que se le otorga a ''perseguidos políticos'' que un año después regresan a la isla frescos como una lechuga. Hablo de la Ley de Ajuste Cubano. Es un privilegio para los cubanos, que la dictadura califica como ''Ley Asesina''. En compensación, habría también que reconsiderar ese otro gran privilegio que disfruta la dictadura cubana: Las 20,000 visas anuales que Estados Unidos otorga a los cubanos y que sirve como válvula de escape a la inconformidad interna.

"Comprendo que esas son aguas muy profundas en las que ni Washington ni La Habana quieren navegar....''.

palfonso@herald.com

http://www.cubanet.org/CNews/y06/jan06/16o9.htm

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