SOCIEDAD
Desde hace medio siglo
Amarilis C. Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Desde hace algunos años, en los primeros días del mes de enero, como tratando de convertirla en tradición (sólo que las tradiciones no se pueden imponer), la caravana de la victoria, o de la libertad (se le llama de ambas formas), recuerda la entrada del ejército rebelde en La Habana.
Múltiples actividades en diferentes sitios, todas de matiz político, abarca esta celebración en la que niños y jóvenes son los principales protagonistas, guiados por la propaganda única permitida en la Isla desde hace casi medio siglo: la del Partido Comunista.
Estudiantes de primaria y adolescentes vistiendo presuntos trajes típicos de aborígenes cubanos; otros de milicianos y otros con los uniformes del ejército rebelde, luciendo sus características barbas, abordan camiones, tanques de guerra y otros vehículos militares, y forman una gran algarabía, como parte de la festividad.
Dicen que fue un 6 de enero cuando las tropas de aquel ejército desfilaron por las calles del pueblo de Managua, donde había un gran cuartel que, hasta ese momento, sirvió al ejército del gobierno de Fulgencio Batista.
Los recuerdos de esos momentos se confunden, pálidos en mi memoria. Sólo un pensamiento pesimista, que contrastaba con la alegría reinante, me quedó claro de aquel atardecer, cuando el ruido de los tanques de guerra retumbaba en mi frente, apoyada a la baranda del portal de mi casa. Aquellos vehículos me parecían monstruos.
Y en algo duro se fue convirtiendo aquel sistema que nunca preguntó a las generaciones venideras si querían que les guiara sus vidas hasta la saciedad con una ideología foránea.
Hoy, a 47 años de aquellos días, se puede escenificar todo menos la alegría sincera de tantos que han tenido que aprender a subsistir practicando la doble moral.
A Carlos, un adolescente a quien disfrazaron este año de barbudo, y que lucía bien con su traje verde olivo, su mamá, que es balsera y está esperando obtener una visa para ambos y viajar a los Estados Unidos, le reprochó su participación en aquella escenografía, a lo que el muchacho contestó: "No importa, mamá, hay que estar en todo; en esto y también en la visa".
A finales de diciembre decenas de jóvenes, fraccionados en grupos de treinta, entre veinte y cuarenta años, fueron citados por la policía como presuntos sujetos delictivos.
"Los estamos vigilando", fue el mensaje de los representantes del tribunal provincial, del Partido Comunista y la policía, quienes presidieron los encuentros. Dos de los citados, Eduardo Ferrer Díaz, de 39 años, y Joachim Rodríguez Arana, de 38, comentaron sobre el encuentro obligatorio. Están desempleados por haber manifestado en público su desacuerdo con el régimen, y porque quieren abandonar el país. "Este es el producto de casi medio siglo de propaganda que habla de victoria y de libertad: la represión".
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