La Vía Sacra
YOANI SÁNCHEZ, La Habana | 08/09/2015
La pintura cae sobre las grietas, los huecos y el óxido del metal
reventado dentro de las columnas y los techos. Una capa colorida que
tapa telarañas, hendiduras y suciedades, como el maquillaje enmascara
arrugas y cicatrices. La Habana se acicala para la llegada del papa
Francisco. Son retocadas las fachadas de las calles por las que pasará
el Obispo de Roma y a las que el humor popular ya ha rebautizado con
sorna como la "Vía Sacra". Es un colorete efímero, apurado, que la
lluvia y los meses se encargarán de quitar.
A la gente, sin embargo, no han logrado camuflarla de optimismo. Sobre
la piel y las preocupaciones no pegan los apurados brochazos de los
pintores que tienen un cronograma por cumplir. Desde temprano, los
habaneros salen con sus bolsas colgadas del hombro en busca de comida.
"Ni porque viene el papa sacan algo en las tiendas", se queja una mujer
en la esquina de Manrique y Salud, mientras una amiga le indica hacia la
avenida de Galiano, donde "han llegado perritos calientes de los
buenos", asegura.
Ante los vacíos refrigeradores de las tiendas no dejarán pasar a
Bergoglio, por lo que el retoque no incluye simular que hay alimentos,
ni disfrazar la escasez. ¡Nos hemos salvado así de los muslos de pollo
de cartón y la leche en polvo hecha con arena! No hay cosméticos que
tapen el descalabro económico que estamos viviendo. Así que las tarimas
y los anaqueles de los mercados quedarán puertas adentro, alejados de
toda la pompa de la comitiva papal.
Nuestra Vía Sacra es hueca, pura utilería, atrezo del más burdo, del
menos creíble.
Source: La Vía Sacra -
http://www.14ymedio.com/blogs/generacion_y/Via-Sacra_7_1849085074.html
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