Boceto para un debate sobre la desigualdad
REGINA COYULA, La Habana | Septiembre 05, 2015
El destacado investigador Pedro Monreal en su interesante trabajo
Desigualdad social en Cuba, ¿marcha triunfal? cuya lectura recomiendo ,
señala que no existe comprobación científica para afirmar que la
descentralización económica acarrea desigualdad. Las desigualdades no
son consecuencia de los reajustes económicos implementados en los
últimos años. Son anteriores; solo que ahora son más, son mayores y más
visibles. Si bien no poseo una fórmula científica, la observación del
entorno permite diagnosticar también con bastante lógica empírica que la
sociedad cubana transita por una desigualdad en ascenso.
La política económica ha actuado profundizando la brecha entre los
diferentes niveles de ingresos, más evidente desde la ampliación del
trabajo por cuenta propia. Políticas anteriores en su afán por reducir
dicha brecha, tuvieron el discutible logro de hacer tabla rasa hacia
abajo, es decir, empobreciendo. La improvisación y el voluntarismo
todavía hacen de las suyas y han sido una constante con la que han
tenido que lidiar economistas y planificadores.
La igualdad social, la libertad y la dignidad plenas de los que tanto se
habla, son conceptos relativos en nuestra sociedad; la llamada
"necesidad coyuntural" de la desigualdad parece mucho más permanente y
la igualdad social se queda en igualdad de oportunidades, pero no de
posibilidades. Privilegiar el término justicia social antes que el de
igualdad ofrece mejores perspectivas.
Si entendí correctamente el coeficiente Palma como indicador del grado
de desigualdad comparando el 10% más rico de la sociedad y el 40% más
pobre; en el estudio de las estadísticas (si las hubiera, Monreal se
refiere a ello), no puede dejarse fuera un análisis comparativo con los
estratos similares de la sociedad antes de la crisis económica de los 90
y también antes de 1959.
Más allá de la producción y la productividad, una fuente de ingresos que
nada tiene que ver con el trabajo es la remesa. Cualquier ciudadano
vive notablemente mejor que la inmensa mayoría con solo recibir 100 cuc
al mes. Tampoco se debe perder de vista que la remesa es
mayoritariamente capitalina y blanca, y los términos de este párrafo son
muy a tomar en cuenta al hablar de desigualdad.
Que la pasión no ciegue a nadie: la mala administración de la economía
ha sido responsabilidad del gobierno socialista, no importa cuántos
ataques, "bloqueos" y "campañas mediáticas contra Cuba" se hayan
generado desde el exterior. No basta con haber garantizado salud,
educación y seguridad social hasta cuando tocamos fondo en la crisis de
los 90. La desaparición de las subvenciones soviéticas puso de
manifiesto la vulnerabilidad e inoperancia de la economía interna; no
solo el proyecto que aportaría bienestar y justicia no se había logrado,
sino que en el camino, el coste social significó pérdida de libertades,
empobrecimiento moral y material, masiva emigración. Esa no es la idea
de un proyecto exitoso.
Monreal señala cómo se solapa el análisis político de la desigualdad en
el análisis económico. Como el propio académico aventura, muchas veces
los cambios de política crean expectativas que terminan siendo
defraudadas. Creo que ese elemento, que remite directamente a una
crítica hacia el gobierno, es el que este pretende evitar dejando el
análisis en la cancha de los economistas.
Mencionar la "Batalla de Ideas" suena disonante en un trabajo sobre la
desigualdad, pues ese plan enajenó cuantiosos recursos económicos con un
objetivo exclusivamente político. Esas cifras desconocidas y
difícilmente mensurables, impiden hacer un balance costo-beneficio, pero
no me cabe la menor duda de que habrían estado mucho mejor empleadas de
haberse destinado a la construcción y reparación de viviendas, pongamos
por caso.
Será muy duro para la visión socialista ver a los obreros felices de
ofrecer su pellejo para curtir –según la alegoría marxista citada por
Monreal–, si con ello pueden completar el mes sin "producir faltantes" o
"desvío de recursos". Eso sucederá con la llegada de empresas
extranjeras que paguen salarios de miseria en relación a sus países de
origen, pero muy superiores a los del cubano actual. Es lo que ha
sucedido en Vietnam y China, unos "revisionistas" (palabra en el olvido
y tan en boga en los sesenta y setenta del siglo pasado) respecto a la
teoría.
Sin sustentar lo que digo más que en la observación y el sentido común,
mi impresión es que los cubanos no están del todo conformes con la
máxima de más vale malo conocido… y se sienten proclives a arriesgarse y
probar fuerzas en los vaivenes de una economía abierta, y tal vez así,
sentirse menos desiguales.
Source: Boceto para un debate sobre la desigualdad -
http://www.14ymedio.com/opinion/Boceto-debate-desigualdad_0_1847215263.html
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