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Thursday, August 21, 2014

Quimeras y frustraciones

Quimeras y frustraciones
LUZBELY ESCOBAR, La Habana | Agosto 21, 2014

Queda un poco más de una semana para el inicio del curso escolar y ya
los más pequeños de la casa sacan balance de lo que han hecho en sus
vacaciones. Se duermen pensando en lo que contarán a sus amigos en
septiembre y en sus cabecitas rememoran cada paseo o salida con la
familia. Aunque son pocas las opciones que tienen los padres para que
sus hijos se diviertan en el verano, siempre se hace un esfuerzo.

Las opciones van desde los cinco pesos para comprar un barquillo de
helado en la cafetería de la esquina, hasta el complicado y añorado
viaje a la playa. Les he hecho muchas promesas a mis pequeñas de
llevarlas a darse un chapuzón, pero todavía no las he podido cumplir. Un
viaje a Santa María o Guanabo viene a ser como la ruta hacia El Dorado
infantil durante la temporada estival.

El viaje a la playa en una quimera. La dificultad principal radica en
las largas colas para el ómnibus, con sus molotes de muchachos que se
ponen delante de cualquiera porque no quieren esperar tanto. De regreso,
como si no bastara con las dificultades para atrapar la ruta 400, se
suman las borracheras y las broncas que se suceden delante de la
inocente mirada de los niños. Sin contar el abundante fluido de malas
palabras y atrocidades que se gritan con natural maestría de un extremo
a otro de la guagua.

Como alternativa a la playa, el otro día en los bajos del edificio
inflamos una piscina de plástico y le echamos unos cuantos cubos de
agua. Así pasaron un buen rato, después de la frustración por la rotura
de un transporte que nos iba a llevar a Marazul –ida y vuelta
garantizada– pero que al final nos dejó con la trusa puesta y la
merienda preparada.

Para ir a la playa hay otras variantes como los almendrones que te
cobran 1 CUC por persona pero no garantizan el regreso. Las guaguas que
hacen el trayecto turístico hace un tiempo se podían aprovechar, al
menos para una visita, porque cobraban 3 CUC por persona con viaje de
ida y vuelta, además de que los niños no pagaban. Sin embargo, ahora les
han subido el precio y valen 5 CUC, que se vuelve demasiado caro para el
común de los mortales.

Lo otro, que sí hemos hecho, es ir al cine, al teatro, las acostumbradas
visitas de familia y juegos en el parque de los bajos. Pero de eso se
aburren rápido y quieren más. Son incansables en sus pedidos del
Acuario, la playa, la piscina, el Zoológico y el parque de diversiones
La Maestranza en la Habana Vieja. A este último concluimos que no íbamos
más. Es demasiado sufrimiento bajo el sol y cierra a la mejor hora
cuando empieza a oscurecer.

Al Zoo si hemos ido ya dos veces porque nos queda cerca, aunque, ya es
archiconocida su mala reputación. En el caso del Acuario sí se puede ir
de noche pero lamentablemente a esa hora el transporte para esa zona de
La Habana es más complicado que de día y por eso no se hace oportuno
aprovechar esta ventaja. En definitiva, si sumamos las variantes
posibles, son pocas las posibilidades reales de divertimento infantil.

Todavía quedan unos diez días de vacaciones pero no creo que alcancen
para hacer mucho más. Ahora estamos ya concentrados en el tema
uniformes, mochilas, zapatos, merenderos, libretas, lápices y todo lo
que completa el paquete escolar. Por suerte ya ellas han ido olvidando
su quimera vacacional y la han sustituido por la otra escolar. Todavía
nos queda la tarea de estar atentos a que no falte un maestro para el
aula como en el último semestre del curso pasado. Eso ya sería demasiada
frustración.

Source: Quimeras y frustraciones -
http://www.14ymedio.com/nacional/educacion_publica-escuelas_0_1618038188.html

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