El disidente Antonio Villarreal, excarcelado hace unos días, ha elegido
Córdoba para instalarse con su familia después de pasar siete años en
las prisiones castristas.
05/08/2010 M.ROSA
Disfruta de libertad desde el 13 de julio, día en que fue excarcelado
junto a la primera tanda de 20 disidentes cubanos de los 52 en total que
se han beneficiado del acuerdo entre el Gobierno castrista, la Iglesia y
el Estado español. Primero se habló de que se iba a instalar en Miami;
luego los comentarios se dirigían hacia Logroño (pero "tiene miedo al
frío", decía su hijo Hansel hace unos días en una rueda de prensa) y
ahora parece que se decanta por Córdoba, aunque la Subdelegación del
Gobierno desconocía a media mañana de ayer cuándo llegaría. "Nos
informarán como cortesía", apuntaba el subdelegado, Jesús María Ruiz,
quien apuntó que Villarreal "vendrá como un ciudadano con un estatus
especial y podrá residir donde quiera".
De momento, este economista y parte de su familia residen en un albergue
facilitado por Cruz Roja en Alcobendas (Madrid), mientras que su hijo
Hansel y su esposa se han establecido en la capital riojana.
Antonio Augusto Villarreal Acosta nació el 1 de septiembre de 1950 en la
ciudad de Morón, en la provincia de Camagüey. Comenzó su andadura en la
oposición en el año 1992 a través de la Coordinadora Obrera Cubana y
poco después fundó el Frente Democrático Independiente, que más tarde
formaría parte del Proyecto Varela.
Fue detenido el 19 de marzo del 2003 en la Primavera Negra , periodo en
el que el Gobierno de Fidel Castro procedió al arresto de disidentes, en
su mayoría profesionales como médicos y periodistas, a los que se
sometió a juicios sumarísimos.
Acusado de violación de la ley 88 de Protección de la Independencia
Nacional y la Economía de Cuba, más conocida por la disidencia como Ley
Mordaza , fue condenado el 3 de abril de ese año a 15 años de prisión.
El 24 de abril del 2003 fue trasladado a la cárcel de régimen especial
(máxima seguridad) de Boniatico, en Santiago de Cuba, a 500 kilómetros
de su familia. En esa prisión estuvo 15 meses en una celda sin luz
eléctrica y aislado, según afirman distintos órganos de la oposición
cubana. Un año después le llevaron a Villa Clara, a la prisión de La
Pendiente, donde convivía con reos comunes. Cuenta su hijo que dormía
con los zapatos puestos por miedo a que se los robaran, y también cuenta
que entró en la cárcel pesando 81 kilos y salió con 20 menos.
Pero el peso es lo de menos dentro de su estado de salud. Silvia Aguada,
su esposa, alertaba a finales de mayo del deterioro físico y mental
después de conseguir verlo en un centro de reclusión y trabajo de Palma
Sola, eufemísticamente llamado granja de trabajo. A Radio Martí (emisora
financiada por los Estados Unidos y que emite desde Miami, a escasos 100
kilómetros de Cuba) informó de que su marido ayuda en "algunos trabajos
manuales", pero no percibe salario alguno.
Villarreal recibirá, lo mismo que sus compañeros de oposición, una ayuda
de entre 500 a 750 euros --según la unidad familiar-- por un periodo de
dos años mientras que encuentran una vivienda adecuada y empleo. Algunos
de ellos ya están solicitando convalidaciones de estudios para poder
ejercer una profesión.
Los disidentes están a la espera de que el Ministerio del Interior les
conceda en los próximos días el estatus de la protección internacional
asistida, una figura legal similar a la de refugiado político que les
otorga permiso de residencia en España, volver a su país con
autorización del régimen castrista y participar en actividades
políticas, un lujo para quienes sufrieron prisión por intentar decir lo
que pensaban.
http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=576770
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