Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – Me han dicho que en
Miami las autoridades imponen multas a los dueños de casas que no dan el
debido mantenimiento a sus jardines. En Cuba ocurre todo lo contrario:
las multas son para aquellos que, de alguna manera, logran sembrar
plantas ornamentales en espacios libres y abandonados, situados
alrededor de sus viviendas.
No tengo noticia de que en nuestro país se hayan ofrecido cursos para
estudiar jardinería en estos cincuenta años de régimen castrista.
Tampoco sé qué se hizo de aquellos magníficos jardineros y especialistas
que, con sus amplios conocimientos y excelente trabajo, embellecían
parques, avenidas, canteros de aceras y jardines particulares, antes de
1959. ¿Por qué no transmitieron a sus hijos su oficio y conocimientos?
Los jardines de Cuba, como tantas otras cosas, desaparecieron, tal vez
por las pisadas descuidadas de las botas militares. De Pascuas a San
Juan, podemos ver un intento de sembrar plantas ornamentales en las
avenidas de los barrios donde viven los gobernantes de la nación, los
diplomáticos y los extranjeros que hacen negocios en el país. Pero al
poco tiempo, la desidia imperante y la falta de mantenimiento, hacen
que, con tristeza, veamos cómo esas plantas mueren sin que ello preocupe
para nada al funcionario que ordenó su siembra.
En Cuba apenas quedan jardines urbanos y mucho menos, jardineros. Sólo
existen chapeadores o desmochadores, que cobran unos pesos por
"arreglar" un jardín, o sea, limpiarlo de las malas hierbas.
Recuerdo que cuando llegué a La Habana por primera vez, siendo todavía
una niña, me llamaron la atención aquellos jardines que rodeaban el
Capitolio Nacional, el Paseo del Prado y el Parque Central. Sobre todo
me fascinaron los del Vedado, con sus anchas aceras donde las flores
despedían un agradable perfume en la mañana.
Hoy, para ver exuberantes y coloridos jardines los cubanos tenemos que
buscar revistas extranjeras con fotos a color de los jardines de otros
países. Podemos también recordar, los más viejos, lo que antes tuvimos,
y los que han podido viajar, los que han visto en el extranjero; como
aquellos bellísimos e impresionantes jardines Zen que, extasiada,
contemplé una vez en Japón.
Sin embargo, en ocasiones no muy frecuentes, descubrimos en la
televisión que en Cuba algún funcionario del gobierno da importancia de
la jardinería. Cuando Raúl Castro se entrevista con algún personaje
importante en el Comité Central del Partido Comunista, podemos ver
brevemente en la televisión las imágenes de las plantas exóticas y el
bello diseño de jardinería. Al menos allí, Cuba posee un jardín; lástima
que el pueblo nunca pueda verlo.
Cuba: Jardines de Cuba (8 September 2009)
http://www.cubanet.org/CNews/y09/Sept09/08_C_6.html
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