Pages

Tuesday, May 15, 2007

Fugitivos de EEUU temen una Cuba sin Castro

Diario Las Americas
Publicado el 05-14-2007

Fugitivos de EEUU temen una Cuba sin Castro

LA HABANA - Estos son tiempos difíciles para un hombre que está prófugo
en La Habana.

Por Marc Lacey
The New York Times

Charlie Hill, acusado como asesino y secuestrador confeso, ha vivido 36
años como fugitivo de la justicia estadounidense. Con el gobierno cubano
proporcionándole un refugio seguro en el extranjero, se las ha ingeniado
para llevar una vida más allá del alcance del FBI.

Sin embargo, los años lo están alcanzando. Algunos de sus compañeros
fugitivos han muerto en fechas recientes, obligando a Hill, abuelo de 57
años de edad, cuyo cabello, alguna vez de un afro negro, ahora es muy
corto y gris, a enfrentar su propia mortalidad.

Inextricablemente ligado a su destino está el de su benefactor,
Fidel Castro, quien tiene 80 años de edad y cuya salud es débil. Por
razones obvias, Hill y otros fugitivos que han tenido la protección de
Castro desde hace largo tiempo, están esperando la recuperación del
viejo líder y la continuación del gobierno comunista que, hace tiempo
ya, ha chocado cabezas con Washington.

"No creo que haya mucho cambio si Fidel muere", dijo Hill. "Quizás
se dé, pero creo que las probabilidades son de 60-40 que no ocurrirá
mucho. Si efectivamente lo hace, ¿qué puedo hacer yo?"

El gobierno estadounidense dice que el número de personas buscadas por
sus dependencias encargadas de la ley y que están ocultas en Cuba
asciende a 70, aproximadamente. Cada vez son menos los que se han
referido a la isla como "casa" desde los años 60 y 70.

Entre ellos está la otrora conocida como Joanne Chesimard, una de las
líderes del Ejército de Liberación Negra, quien es una de las fugitivas
más notorias.

Ella tiene una recompensa de un millón de dólares pesando sobre su
cabeza en relación con el asesinato de un agente estatal de Nueva
Jérsey, en 1973.

En una ocasión, registró su número en el directorio telefónico de La
Habana, bajo su nuevo nombre, Assata Shakur, pero actualmente vive fuera
de la vista pública y bajo la protección de las autoridades cubanas.

No es claro qué la asustó. Un oficial estadounidense que estuvo en La
Habana dijo que, en una ocasión, él había pegado un cartel de "se busca"
en la valla de su casa, sólo para hacerle saber que su caso no se había
olvidado.

Aquí, los fugitivos saben que sus casos aparecen cada año en los
informes de terrorismo del Departamento de Estado. En el más reciente,
emitido en abril, Washington acusó a Cuba de darle refugio y ayuda a
terroristas de España y Colombia, así como a fugitivos de las Panteras
Negras y militantes por la independencia de Puerto Rico.

Una polémica en el City College de Nueva York también alcanzó a
fugitivos en esta ciudad el año pasado.

Funcionarios de la universidad de la ciudad ordenaron que se cambiara el
nombre de un centro que estaba dedicado a Shakur y otro fugitivo,
Guillermo Morales, quien fue detenido bajo cargos de fabricación de
bomba en 1978, luego de haberse volado todos menos uno de sus dedos en
el interior de su apartamento, en Queens.

Cuba ve las cosas de otra manera.

El mismo Castro defendió a Shakur en 2005, acusando a Washington de
presentarla "como una terrorista, algo que fue una injusticia, una
brutalidad, una infame mentira".

Castro aplica la etiqueta de terrorista a otro fugitivo, Luis Posada
Carriles, el militante que es buscado en Venezuela para enfrentar juicio
bajo cargos de conjura para que estallara una aeronave cubana, matando a
los 73 pasajeros en su interior.

Carriles, ex operador de la CIA, niega su participación en el
derribamiento de la aeronave, así como alegatos de Cuba en el sentido
que es responsable por una serie de atentados con bombas en hoteles y
centros nocturnos de La Habana.

Hill terminó en Cuba en 1971, después que él y otros dos integrantes
de un grupo conocido como la República de Nueva Afrika, fueran detenidos
por un agente estatal en las afueras de Alburquerque, Nuevo México,
mientras transportaban armas y explosivos. Uno de ellos, Hill no dice
quién, le disparó al agente de la ley, Robert Rosenbloom, en la garganta.

Los tres, quienes tenían veintitantos años, después se abrieron paso
por la fuerza hasta el interior del aeropuerto de Alburquerque y
secuestraron un avión de TWA. Los dos coacusados de Hill ya murieron
en Cuba: Ralph Goodwin se ahogó hace varios años, en una playa en las
inmediaciones de La Habana; Michael Finney sucumbió al cáncer de
garganta en 2005.

"Necesitó dejarlo", dijo Hill, refiriéndose al hábito del puro que
compartía con Finney.

Otro fugitivo de un secuestro similar cometido varios años antes,
William Lee Brent, también murió en fecha reciente.

Está sepultado en una tumba sin indicaciones, en la porción común del
Cementerio Colón, donde ocho ataúdes están apilados encima uno del otro
y después coronados por concreto. Brent, quien tenía 75 años de edad,
tiene la quinta posición.

"A mí no me gustan las marcas en la tumbas", dijo Hill, quien es un
hombre religioso en últimas fechas, seguidor de la santería, la popular
religión afrocubana en la isla.

Hill comentó que ya se resignó al hecho de que nunca verá Estados Unidos
de nuevo.

"Nunca más voy a dar un paseo por Broadway", dijo. "Si es que paseo
por algún lugar en Estados Unidos, será en una prisión. Esa es la realidad".

Realidad que él intenta evitar.


http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=28711

No comments: