2006-12-21
Oswaldo Yañez, Periodista Independiente
Ciudad de La Habana. A veintiuno de diciembre del año de la inminente
Libertad para los Cubanos. La ONG Mensajeros de Esperanza les invita a
dejar un plato vacío sobre la mesa en estas fechas navideñas. Imaginen
que el que comería en ese plato pudiera ser uno de los 339 presos
políticos o de conciencia y el dinero que costaría su comida lo pueden
enviar a la citada ONG para paliar sus necesidades y las de su familia.
Habrá quien no pueda enviar nada, pero el simple gesto de colocar el
plato y recordarlo a la hora de bendecir la mesa, ayudará a conseguir el
milagro de su liberación. Quien quiera colaborar debe contactar en la
siguiente dirección de correo electrónico:
cristoelreydemivida@yahoo.com
Mensajeros de Esperanza a través de uno de sus variados programas
asistenciales, denominado, Comité de Solidaridad con los Presos, va
realizando la entrega de medicamentos a las familias de los
encarcelados. Les adjuntaré unas fotos de los recibos de las entregas y
alguna nota de agradecimiento. La mujer de Arnaldo Ramos no cabía en sí
de gozo al recibir la ayuda. Para el que nada tiene, ni espera, una
migaja es un tesoro.
Las familias de los presos políticos y de conciencia son excluidas del
sistema laboral por sus ideas por lo que dependen de la caridad para
poder vivir y conseguir las medicinas y comida necesarias para que sus
familiares encarcelados no vean deteriorado su estado físico hasta
extremos irrecuperables. Normalmente no lo consiguen y el programa
intenta paliar estas necesidades y el indispensable apoyo psicológico
para soportar esta terrible situación.
Les recordaré que en Cuba existen más de 100.000 presos, 339 presos
políticos y de conciencia, 50 cárceles de máxima seguridad con 10
corredores de la muerte, en los que aguardan 50 personas a que les sea
administrada la pena capital. Los presos comunes son víctimas de un
sistema que les obliga a delinquir para poder alimentar a sus familias,
"Necessitas caret lege; La necesidad carece de ley".
El sistema de reeducación que se sigue en los penales castristas no es
sino una forma de adoctrinamiento político que penaliza más, si cabe, al
que se niega a renunciar a sus principios y moral para adoptar la vacua
doctrina revolucionaria.
La alimentación es completamente insuficiente y los cuidados médicos una
autentica pesadilla. El trato a los presos políticos y de conciencia es
el más brutal que puedan imaginar y los presos comunes son usados para
cometer los más disímiles actos de hostigamiento, incluyendo brutales
golpizas, maquinados por los guardias y los funcionarios encargados del
sistema reeducativo.
Lo más frecuente es que los presos políticos y de conciencia vean
deteriorada su salud, por la presión física y psicológica a la que son
sometidos. A pasos agigantados, se deja que el deterioro de su salud
llegue a extremos en que se tema por su vida. Solo entonces se les
presta atención médica, demasiado tarde para recuperar una salud que les
permita realizar las actividades que desempeñaban antes.
En este momento, Normando Hernández González se debate entre la vida y
la muerte en el hospital de Camagüey. Su delito ser el presidente del
colegio de periodistas independientes de su ciudad.
La estrategia es clara; se pretende que los disidentes no salgan de los
penales con la salud suficiente para mantener su postura. En todos los
casos nos congratula decir que el objetivo no ha sido conseguido.
No habrá lechón asado, ni congri, ni yuca con mojo, ni dulces caseros en
la cena de navidad de los presos. Solo los guardias tendrán el
privilegio de cenar decentemente, ellos y los presos comunes cómplices
de sus fechorías dentro del penal.
En más de cien mil hogares la cena de navidad perderá todo su
significado pues no se podrá reunir a toda la familia; las lagrimas
cocinarán una caldosa para engañar al hambre; la mente tachará un día
más en el calendario que acerca el día de la visita; las oraciones
subirán al cielo implorando que el penado no tenga secuelas de la última
golpiza; las velas se encenderán para conseguir que Santa Rita, abogada
de las causas difíciles y desesperadas, interceda en su liberación; el
corazón y el alma se sumergirán en una interminable congoja recordando
al ser querido.
En su mano está el poner un plato más a la mesa en honor a los
injustamente encarcelados y en su corazón la respuesta que deseen darle
a esta situación, vean las fotos de los recibos, las notas de
agradecimiento y acaso después desde lo más profundo de su alma surja
una voz que les anime a escribir el ansiado correo electrónico.
El color blanco, usado con las más imaginativas maneras en la
vestimenta, ya distingue a los amantes de la Libertad de los cómplices
de la dictadura verde olivo. Ayudemos todos a que la marea blanca inunde
de libertad la Perla del Caribe, Cuba, mi patria amada.
Summum jus, summa injuria.
Exceso de justicia, exceso de injusticia.
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