Posted on Wed, Jan. 11, 2006
Piden revisar la ley ``pies secos, pies mojados''
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
En una apelación de urgencia ante la inconformidad de la comunidad exiliada, congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida solicitaron ayer a la administración de George W. Bush una inmediata revisión de la política migratoria hacia Cuba.
En una carta enviada a la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Territorial (DHS), los representantes Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart califican de arbitraria e inmoral la llamada ley de ''pies secos/pies mojados'', y formulan un grupo de recomendaciones para remediar el tratamiento a los inmigrantes cubanos.
La iniciativa emerge apenas horas después de que 15 balseros cubanos fueran repatriados al calor de una candente polémica sobre su derecho a permanecer en Estados Unidos tras arribar al viejo Puente de las Siete Millas de los Cayos, el pasado miércoles.
Las autoridades los devolvieron argumentando que el pilar del puente adonde llegaron estaba en desuso y no tenía conexión territorial.
Las recomendaciones propuestas son las siguientes:
Revisión inmediata sobre el modo en que son conducidas las entrevistas de los cubanos interceptados en alta mar para determinar su ``temor creíble de persecución''.
Permitir asesoría legal a aquellos retenidos en los escampavías del Servicio Guardacostas.
En caso de que resulte imposible enviar asesores legales a los buques, los cubanos interceptados deberán ser trasladados a la Base Naval de Guantánamo para garantizarles los mismos derechos procesales de quienes solicitan asilo en tierra firme.
Destinar un porcentaje de la reserva de 20,000 refugiados del año fiscal 2005 a los cubanos que no son relocalizados en terceros países tras una estancia de 120 días en Guantánamo.
Solicitar un informe a la Sección de Intereses en La Habana sobre los repatriados y el estado de sus solicitudes para visas de inmigrantes.
Lincoln Díaz-Balart dijo que confía en que los senadores cubanoamericanos Mel Martínez y Bob Menéndez, y las agrupaciones del exilio respalden esta vía de revisión del pacto migratorio de 1995.
La Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) expresó anoche que está dispuesta a sumarse a la propuesta de los congresistas.
La FNCA había respaldado antes la idea de una coalición de organizaciones para abogar por un cambio radical de política. ''Será conveniente que cualquier proposición al gobierno pueda contar con una postura sólida y unida de la comunidad'', manifestó Francisco ''Pepe'' Hernández, director de la FNCA.
No es la primera vez que los legisladores cubanoamericanos apelan a la administración Bush para modificar el pacto migratorio firmado por el gobierno de Bill Clinton. En el 2003 una misiva similar está aún sin respuesta.
Díaz-Balart prefirió no especular sobre las razones que han impedido al Presidente Bush cumplir sus promesas de revisar la política migratoria hacia Cuba.
En septiembre del 2000, el entonces candidato a la presidencia escribió al legislador prometiéndole que de ser electo conduciría una completa revisión de la política migratoria establecida por la administración Clinton-Gore.
''Hubo una promesa y aún estamos esperando por esa revisión'', apuntó el congresista.
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
En una apelación de urgencia ante la inconformidad de la comunidad exiliada, congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida solicitaron ayer a la administración de George W. Bush una inmediata revisión de la política migratoria hacia Cuba.
En una carta enviada a la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Territorial (DHS), los representantes Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart califican de arbitraria e inmoral la llamada ley de ''pies secos/pies mojados'', y formulan un grupo de recomendaciones para remediar el tratamiento a los inmigrantes cubanos.
La iniciativa emerge apenas horas después de que 15 balseros cubanos fueran repatriados al calor de una candente polémica sobre su derecho a permanecer en Estados Unidos tras arribar al viejo Puente de las Siete Millas de los Cayos, el pasado miércoles.
Las autoridades los devolvieron argumentando que el pilar del puente adonde llegaron estaba en desuso y no tenía conexión territorial.
Las recomendaciones propuestas son las siguientes:
Revisión inmediata sobre el modo en que son conducidas las entrevistas de los cubanos interceptados en alta mar para determinar su ``temor creíble de persecución''.
Permitir asesoría legal a aquellos retenidos en los escampavías del Servicio Guardacostas.
En caso de que resulte imposible enviar asesores legales a los buques, los cubanos interceptados deberán ser trasladados a la Base Naval de Guantánamo para garantizarles los mismos derechos procesales de quienes solicitan asilo en tierra firme.
Destinar un porcentaje de la reserva de 20,000 refugiados del año fiscal 2005 a los cubanos que no son relocalizados en terceros países tras una estancia de 120 días en Guantánamo.
Solicitar un informe a la Sección de Intereses en La Habana sobre los repatriados y el estado de sus solicitudes para visas de inmigrantes.
Lincoln Díaz-Balart dijo que confía en que los senadores cubanoamericanos Mel Martínez y Bob Menéndez, y las agrupaciones del exilio respalden esta vía de revisión del pacto migratorio de 1995.
La Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) expresó anoche que está dispuesta a sumarse a la propuesta de los congresistas.
La FNCA había respaldado antes la idea de una coalición de organizaciones para abogar por un cambio radical de política. ''Será conveniente que cualquier proposición al gobierno pueda contar con una postura sólida y unida de la comunidad'', manifestó Francisco ''Pepe'' Hernández, director de la FNCA.
No es la primera vez que los legisladores cubanoamericanos apelan a la administración Bush para modificar el pacto migratorio firmado por el gobierno de Bill Clinton. En el 2003 una misiva similar está aún sin respuesta.
Díaz-Balart prefirió no especular sobre las razones que han impedido al Presidente Bush cumplir sus promesas de revisar la política migratoria hacia Cuba.
En septiembre del 2000, el entonces candidato a la presidencia escribió al legislador prometiéndole que de ser electo conduciría una completa revisión de la política migratoria establecida por la administración Clinton-Gore.
''Hubo una promesa y aún estamos esperando por esa revisión'', apuntó el congresista.
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