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Monday, September 12, 2011

Un Ernesto Guevara sin culpa

Un Ernesto Guevara sin culpa

A Ernesto Guevara March, hijo de Aleida y El Che, lo acusan de ser
egocéntrico. Y lo es, también es amable, cautivador, y
extraordinariamente sensible.

Juan Juan Almeida/ Especial para martinoticias.com 12 de septiembre de 2011

Para los que creen que escribiendo pretendo hacer daño, liberar odios
reprimidos, o buscar la simpatía de quienes con peligrosa vehemencia
defienden posiciones extremas; espero que con este artículo reflexionen
y entiendan que no pertenezco a la izquierda ni a la derecha. Y que para
mí, los anarquistas veneran demasiadas reglas.

No son pocas las personas que comparan a Ernesto Che Guevara con Jack el
destripador. Estoy de acuerdo con muchas de ellas, por ejemplo, ambos
estudiaron medicina. Hoy no pretendo hablar de un padre tan polémico,
sino de un hijo criticado, poco conocido, y con marcados valores, según
mi punto de vista.

A Ernesto Guevara March, hijo de Aleida y El Che, lo acusan de ser
egocéntrico. Y lo es, también es amable, cautivador, y
extraordinariamente sensible. No es fácil ser uno mismo en una sociedad
que se plantea igualitaria. El medio acentúa ciertas cosas, pero
intentaré poner casi todo en contexto.

Ernesto no conoció a su padre, nació en 1965 y aunque hubo víctimas de
la revolución que merecen todo nuestro respeto y consideración, no
podemos olvidar que corrían tiempos de euforia y vientos de
apasionamiento, las "barbas" fueron tan idolatradas como hoy la
democracia. Esos hombres, devenidos en dictadores, representaron para
muchos la imagen del héroe impoluto, el sol sin mácula.

Ernesto, semejante y diferente a sus tres hermanos mayores (Aleida,
Camilo y Celia), se crió en Nuevo Vedado, estudió en la escuela primaria
"Combatientes de Bolivia", cursó la secundaria básica en la vocacional
"Lenin", y luego en el Pre del Vedado. Se hizo abogado, y les puedo
asegurar sin temor a equivocarme que, con ese nombre, y la carga
semántica que conlleva, ha sido para él tan influyente como el entorno
adulador y el fantasma persistente de un padre ausente que, nos guste o
no, le ha dado la vuelta al mundo.

Hagamos un experimento. Tomemos una bandeja engrasada y sobre ella
depositemos una porción idealizada de deterioro económico, la aderezamos
con caos interno, manipulamos la mezcla hasta lograr una textura de
apoyo entusiasta y adoración popular; llevamos el producto al horno, y
después de polvorear la noche de cuchillos largos, está presto; se llama
dictadura al plato. No es complicado confeccionar una lista donde
quepan los nombres de aquellos que realmente hicieron y hacen daño; pero
no podemos incluir a los hijos por ser hijos.

Dotado de un pícaro encanto, Ernesto es un hombre de bien, a veces
testarudo y por momentos temperamental, con un altísimo sentido de la
amistad. Es un ser extrovertido y no proclive a confesiones, se ahoga en
su propio volcán interior. Reconoce de buen grado sus errores, adora
mantener su infancia aunque esté fuera de tiempo, y ha tenido que cargar
con una injusta culpa endilgada. Entiendo que reconocer es más difícil
que atacar; pero pregunte, averigüe, buscar información es muy fácil en
un país donde pululan informantes ansiosos por ser sobornados. Los
gatillos sólo se halan contra quienes lo merecen.

http://www.martinoticias.com/noticias/cuba/Ernesto-Guevara-el-bueno-129664538.html

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