2010-03-09.
Juan Mario Rodríguez, Corresponsal de Misceláneas de Cuba
(www.miscelaneasdecuba.net).- La maquinaria propagandística del régimen
castrista está funcionando al máximo, a propósito de la farsa
eleccionaria que se realizará en la isla el próximo mes de abril.
Los medios llaman al pueblo a participar en unas elecciones populares
que no mejorarán el panorama económico y sociopolítico del país, ya que
el poder real lo ejerce la inamovible nomenklatura verde olivo, cuya
expresa voluntad es mantenerse en el poder disfrutando de los múltiples
beneficios que esa posición les proporciona, divorciados de las penurias
que padecen la mayoría de los cubanos.
Desde su instauración en el año 1976 -la que los mandantes nominaron
Poder Popular- la institución ha estado plegada al servicio de los
entronizados de la Sierra Maestra, encargada de controlar a las masas
sufridas y engañadas por el imperante sistema que es una constante
invitación al escapismo.
¿Para qué sirve entonces el Poder Popular? Sin dudas, para generar
ineficiencia, corrupción y represión. Lo que sigue a continuación puede
estar sucediendo en cualquier rincón de Cuba. Reflexionemos.
Las vitales Empresa de Comercio y Gastronomía y Empresa Provincial de la
Industria Alimentaria representan con total fidelidad la dimensión del
fiasco que es el modo de producción y control financiero estatal. Los
electores continúan, pasados los primeros 34 años de Poder Popular,
planteando los mismos problemas relacionados con estas empresas.
Ejemplos son los confrontados a diario con la insatisfactoria calidad
del pan racionado por la libreta y los deficientes servicios que se
brindan en las cafeterías del Estado, situaciones que, como todos
conocemos, redundan en desvíos de recursos tales como harina, aceite,
azúcar, carnes, huevos, combustibles y todo un extenso, etc. que afectan
la calidad de vida de nuestro hambreado pueblo, porque casi todos estos
productos hay que importarlos y ya conocemos de y porqué la falta de
dineros para esas compras.
Tras estas ineficiencias se escuda la corrupción. Los inspectores del
Poder Popular raras veces sacan a la luz infracciones graves que
justifiquen acciones judiciales y la policía solo interviene cuando
«mandan a matar», como se dice en el argot popular refiriéndose a las
delaciones.
Todo porque el sistema está diseñado para que algunas ilegalidades
fluyan. Lo más interesante es que existen cuerpos de inspectores,
oficinas de atención a la población y todo tipo de informantes -de la
Policía Nacional Revolucionaria, del Partido Comunista y del
Departamento de Seguridad del Estado- que no cumplen los supuestos
objetivos de prevenir la comisión de delitos que conspiren contra la
excelencia de los dispendiosos servicios básicos que el Padrecito Estado
oferta a los «pichones» del pueblo. De lo que se trata aquí es de
corrupción abierta, generalizada. ¡De mordidas!
La represión, sin dudas, es una de las pocas industrias que funciona
casi a la perfección en Cuba. La desinformación es otra de ellas,
gracias a los encomiables servicios de cientos de reporteros y técnicos
oficialistas. La Asamblea Nacional del Poder Popular y el Partido
Comunista de Cuba son los brazos del cíclope represivo y abusivo que es
la Revolución Cubana (obsceno eufemismo), en la que casi nadie cree
porque muy poco bueno puede, y a la que tampoco se le puede reprochar,
so pena de ir a parar a la cárcel: las reconvenciones crispan
fundamentalmente a sus entronizados líderes históricos.
Los insolubles problemas de la vivienda, del transporte y de la
alimentación en Cuba son argumentos irrebatibles contra el sistema. La
actual campaña electoral está calcada de la de los primeros años de
Poder Popular.
Ella entraña demasiado cinismo -mucho más del que los cubanos están
dispuestos a pasar por alto- en estos cruciales momentos por los que
discurre la vida nacional, lacerada por la crisis financiera global y
por el tremendo desgaste que ha ocasionado el fallido experimento
revolucionario de las últimas cinco décadas.
ELECCIONES, ¿PARA QUÉ? - Misceláneas de Cuba (9 March 2010)
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=26185
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