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Wednesday, August 24, 2016

El castrismo no es original ni en los mítines de repudio

El castrismo no es original ni en los mítines de repudio
agosto 23, 2016 4:53 pm

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) El primer mitin de repudio del
que tuve conocimiento fue en abril de 1980. Fue contra Isabel López, una
muchacha de mi barrio que estudió conmigo en la escuela primaria y con
la que luego, en la secundaria, intenté un noviazgo sin muchas
perspectivas ni consecuencias. Ella y Reinaldo, su marido, llegaron a mi
puerta golpeados, con la ropa destrozada y el terror reflejado en los
ojos. Salieron de la embajada de Perú en La Habana con salvoconducto.
Las autoridades les dieron garantías de que no les sucedería nada y
ellos se lo creyeron, porque ya no podían soportar más el hambre y la
mugre en los jardines de la embajada. La primera zurra se la dieron en
Miramar, a pocos cientos de metros de la embajada. La segunda fue en La
Víbora: la turba estaba apostada, a la vista de la impasible policía, a
pocos metros de su casa, en la concurrida calzada de Diez de Octubre.

Por aquellos días, los mítines de repudio contra los que aspiraban a
escapar del paraíso revolucionario se convirtieron en una deprimente
realidad cotidiana. . Miles de personas indefensas fueron víctimas del
odio orientado por el gobierno. Los mítines duraron, ininterrumpidamente
y en toda su vileza, desde abril hasta septiembre, cuando las
autoridades cubanas cerraron el puerto de Mariel a las embarcaciones
provenientes de la Florida.

Unos años después, tuve un alumno que siendo un niño perdió la visión de
un ojo a consecuencia de una pedrada durante un mitin de repudio contra
su padre, "Tato" Varona, un ex-prisionero político.

Hoy siguen los mítines de repudio contra las Damas de Blanco y los
opositores que las apoyan para negarles el derecho a la protesta
ciudadana pacífica. Desde hace meses, cada domingo, escenifican uno,
cada vez más deleznable, con golpizas y detenciones, frente a la sede
del movimiento, en la barriada capitalina de Lawton.

El ensañamiento contra las Damas de Blanco parece no tener límites. El
pasado seis de agosto, en la funeraria de Luyanó, donde velaban a Gisela
Sánchez Baños, una dama de blanco que falleció de un paro respiratorio,
no escatimaron violencia para impedir que el ataúd fuera cubierto por la
bandera cubana, como era la voluntad de la difunta.

Los estrategas de la represión mantienen su apuesta por las coreografías
callejeras y la indignación popular de utilería. Sólo que cada vez son
menos los que se prestan a la ignominia y el trabajo de los coreógrafos
se hace más difícil para reclutar a sus comparsas.

Pero aún hay turbas vociferantes, pastoreadas por fornidos agentes con
teléfonos móviles, que acuden con disciplina partidista, a bordo de
ómnibus Yutong, prestos a gritar, insultar y golpear si es preciso,
cuando se les ordene.

Las brigadas de respuesta rápida son los émulos de aquellos porristas
que otro general-presidente, Gerardo Machado, pomposo como era para los
nombres, llamaba la Liga Patriótica.

El castrismo es poco original. Tomó préstamos de varios totalitarismos.
Calcó los manuales de la KGB y la Stassi, de los nazis copió los
blockwarts para hacer los Comités de Defensa de la Revolución, convirtió
los thanzigs maoístas en mítines de repudio y a los guardias rojos en
brigadas de respuesta rápida. Los castristas sólo aportaron, a falta de
algo más interesante y por aquello del sabor tropical, las congas y la
chusmería como banda sonora de las golpizas.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

Source: El castrismo no es original ni en los mítines de repudio |
Primavera Digital -
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