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Wednesday, August 24, 2016

Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe

Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe
"Aquí una no sabe cuándo se va a morir, a cualquiera le puede caer la
casa encima", dice una vecina de Centro Habana
Martes, agosto 23, 2016 | Vicente Morín Aguado

LA HABANA, Cuba.- Pasadas las nueve y treinta de la noche, Jorge Desilva
Burgos cortó la conversación con un amigo. Tenía que trabajar. Siempre
era así, salvo las ocasiones de una mujer o el sueño obligado. Entró al
local que ocupaba en el número 110 de la calle Salud y, sin mediar
tiempo alguno, vino el desplome del techo, que literalmente le cayó encima.

Aquel era un sitio privilegiado si del comercio de flores se trataba,
porque colinda con la iglesia habanera consagrada a Nuestra Señora de la
Caridad del Cobre, patrona de Cuba. El local del derrumbe estaba
considerado inhabitable desde años atrás, sin embargo, los cubanos
enfrentan el obligado riesgo porque hay pocas opciones para montar un
negocio, menos aún locales en una ciudad con decenas de miles de
personas albergadas por los derrumbes.

Bien se ganó la reputación de ser un auténtico rey en el comercio de las
flores. Su especialidad eran los ramos, dedicados casi siempre a las
celebraciones asociadas a la santería: Oshún (la Caridad), Yemayá (La
virgen negra de Regla), Changó (Santa Bárbara), Babalú Ayé (San Lázaro)
y Orula (adivino patrón de los Babalaos) exigían de su arte.

Cada santo tiene sus atributos; entre muchos de ellos, las combinaciones
de colores que la maestría del florista enseñó a sus trabajadores
ayudantes, regularmente ocho a tiempo completo cada jornada. No
alcanzaba para tantos encargos. También distribuía flores a otras
vendedoras, todas mujeres, ubicadas en la esquina de Manrique y Salud,
rezando cada mañana por "hacer la cruz" —la primera venta— y seguir el
día con buen paso.

Una nube de polvo, residuos de mampostería con un siglo de plantada,
impidió entrar de inmediato al local donde Jorge quedó aplastado. De
cualquier forma nada podía hacerse porque el golpe resultó mortal desde
el primer momento.

El Rey de las Flores de Centro Habana abandonó a sus clientes, amigos y
familiares. El día después de su muerte, a mediados de mes, nadie
trabajó en la calle Salud. Solamente dos piquetes de policías
custodiaban la cuadra, y la pregunta es qué estaban cuidando después del
desplome. ¿Tal vez los escombros? Negativo, porque había personas
cargando material para las nuevas construcciones.

La razón es otra: los curiosos que intentaban fotografiar una vergüenza
más de la inmensa lista que conforma el fracaso, sencillamente eran
requeridos, impidiéndoles eternizar el testimonio de un país que se
viene abajo.

Siempre hubo atrevidos capaces de burlar lo absurdo, mientras el cadáver
de Jorge viajaba a su Santiago de Cuba natal; de donde vino, como
muchos, procurando fortuna y la hizo, pero a riesgo mortal.

Una vieja amiga, florista también, balbuceó con lágrimas en los ojos:
"Aquí una no sabe cuándo se va a morir, a cualquiera le puede caer la
casa encima".

Source: Al rey de las flores se lo llevó un derrumbe | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/al-rey-de-las-flores-se-lo-llevo-un-derrumbe/
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