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Monday, January 09, 2006

CUBA CASI POSTCASTRISTA (II): LOS DINOSAURIOS Y LAS FABULAS DE FELIPE PEREZ ROQUE

CUBA CASI POSTCASTRISTA (II): LOS DINOSAURIOS Y LAS FABULAS DE FELIPE PÉREZ
ROQUE

Por Eugenio Yáñez *
Colaboración
Miami
Florida
E.U.
La Nueva Cuba
Enero 9, 2006

El "camarada" Heinz Dieterich, profesor de la Universidad Nacional Autónoma
de México, como si el Muro de Berlín permaneciera intacto, asume que el
discurso del dictador cubano en la Universidad de La Habana el 17 de
Noviembre del 2005, cuando por primera vez en su vida aceptó la
reversibilidad de la falacia revolucionaria, es "una invitación al debate
mundial, una convocatoria a la solidaridad de la razón", y se dedica a
analizar las premisas planteadas por "Felipe" (sic), como cariñosamente
llama al canciller cubano, para "salvar la revolución".
Hubiera sido más apropiado que Herr Dieterich escribiera en sánscrito, latín
antiguo o alguna lengua muerta más apropiada para la actualidad de sus ideas
teóricas, que no de casualidad publica "Rebelión", página digital del
Partido Comunista Cubano, que no se anuncia como un órgano oficial pero lo
es. Y que gracias a LA NUEVA CUBA, en su habitual profesional y valiente
política de no ocultar ni cercenar lo que digan los demás sobre el tema
cubano, se ha reproducido íntegramente.
El camarada Dieterich define los conceptos de "Felipe" como "tres premisas
para salvar la revolución a la muerte de Fidel Castro", y los analiza en un
lenguaje que "Pravda" no hubiera vacilado en reproducir íntegramente en los
buenos tiempos de la KGB, pero que por respeto a la sanidad mental de los
lectores no es necesario citar nuevamente aquí.
Sin embargo, el objeto de interés ahora no es el apologista teutón que desea
un debate mundial estilo "Mesa Redonda", una Batalla de Ideas sin
contrincantes (a pesar de su fraseología "dialéctica"), sino los conceptos
esgrimidos en la más reciente sesión de Diciembre del 2005 del eternamente
unánime "Parlamento" cubano por el flamante Canciller Felipe Pérez Roque, y
que Ricardo Alarcón calificó de intervención histórica.
En su "histórica" intervención, Pérez Roque dice que "debemos prestar toda
la atención a ese llamado hecho por Fidel en la universidad.".
Resultan curiosas por lo menos tres cosas:
· que deban pasar cuarenta días de silencio de los corderos de la
nomenclatura entre el discurso del tirano y el llamado del canciller,
tratándose de un tema que, cierto, hasta entonces fue tabú, pero que es
literalmente trascendental, pues Castro por primera vez reconoció que el
tinglado revolucionario se puede desmoronar irremediablemente;
· que el pueblo enardecido no haya salido a las calles "espontáneamente" a
asegurarle a su Comandante que el inamovible merengue revolucionario va a
durar eternamente en la puerta del colegio;
· que no sean los "históricos" quienes recogen el guante y salen a la
palestra, sino los "histéricos".
Sin embargo, lo más curioso de todo es que, explícitamente, Castro habla de
los posibles peligros del derrumbe, pero no necesariamente los circunscribe
al período posterior a su muerte. En otras palabras, puede suceder aún en
vida del tirano, aunque los apologistas nacionales y extranjeros lo ubican
definitivamente del otro lado del funeral del máximo líder.
Aparentemente, Castro ya no cuenta con su más cercano círculo de
guerrilleros históricos para la continuidad del proyecto diabólico, sea
porque se cansaron, se enfermaron, se desencantaron, saben que no funciona o
no están interesados. No significa que estén dispuestos a esta altura a
retar el poder del tirano, al que no cuestionarán su liderazgo o sus
visiones aunque sea por inercia, pero significa que no creen el cuento
chino, saben que dedicaron su vida a un fracaso absoluto, y que su
compromiso termina con el fin de la vida del tirano.
Los "nuevos talibanes" de la generación de Pérez Roque piensan diferente:
han llegado a las cercanías del poder en promociones vertiginosas gracias a
la "fidelidad", literalmente hablando, y por haberse ganado los favores del
déspota con su abyección y adulación. No acumulan a su haber combates
guerrilleros, misiones "internacionalistas" ni campañas africanas, a no ser
como comparsas y escenografía.
Su capacidad académica puede ser mayor o menor (ingenieros, médicos), pero
sus resultados administrativos, económicos y prácticos no superan los de los
"empirólogos" históricos (graduados de la práctica), muchos de los cuales
son Licenciados, pero de las Fuerzas Armadas o el Ministerio del Interior, y
eso de mentiritas, para trabajar en actividades civiles.
Sin una capacidad de gobierno y gerencia demostrada, y sin poder apelar a
supuestos méritos históricos de leyendas victoriosas, los nuevos talibanes
solo pueden aspirar a lograr posiciones tras la muerte del dictador, siempre
y cuando el tirano en vida les de la bendición para ello: por eso son cada
vez más papistas que el Papa, más fidelistas que Fidel Castro, y desean
demostrar que "prestan toda la atención a ese llamado" del sátrapa.
¿Cuales son los tres "blindajes", según Dieterich, que ofrece el Mulah Pérez
Roque en esa intervención que Alarcón, ni tan "histórico" ni tan "talibán",
califica de históricos?
1. Mantener la autoridad moral de la dirigencia, mediante un liderazgo
basado en el ejemplo y sin privilegios frente al pueblo.
2. Garantizar el apoyo de la mayoría de la población "no sobre la base del
consumo material, sino sobre la base de las ideas y las convicciones".
3. Impedir que surja una nueva burguesía que "sería otra vez, si la dejamos
salir, pro yanqui, pro transnacional."
En el lenguaje del artículo del camarada Heinz Dieterich, publicado por
"Rebelión", se fundamenta todo esto con alusiones y citas de Marx, Lenin,
Herbert Marcusse, Louis Althuser y Gabriel García Márquez, con la intención
de edulcorar la cruda realidad de que nada de esto ha funcionado nunca y ha
sido la gran estafa, y que lo que piden los tropi-talibanes es solamente más
de lo mismo, lo que en lenguaje puro y duro significa:
1. Seguir ignorando la voluntad popular de los cubanos, como en estos
cuarenta y siete años, sin celebrar elecciones libres y democráticas e
imponiendo desde arriba una casta dirigente inepta y corrupta que cercene el
Estado de derecho antes de nacer.
2. Mantener restringido el consumo de la población a niveles de subsistencia
elemental, para que resulte el complemento imprescindible de la represión y
el atiborramiento de la propaganda.
3. Impedir a toda costa el desarrollo de la iniciativa privada y la economía
de mercado, para mantener al individuo como siervo del estado totalitario y
sin que tenga opciones más allá de la sumisión y la obediencia.
En otras palabras, al que no quiera Castro que se le den tres tazas. Como ha
sido hasta ahora en casi medio siglo de castrismo en Cuba, como fue durante
cuarenta años del llamado socialismo real en Europa del Este, como era
cuando la Stassi disparaba sus AKM contra los que intentaban saltarse el
muro que nunca molestó a Herr Dieterich, quien no contento con que sus
teorías no puedan justificar el fracaso del pasado pretende utilizarlas como
coartada del futuro.
Independientemente de quienes sean los que sucedan a Castro, y de cuando
ocurra, y de sus intenciones y convicciones, hay realidades del mundo
globalizado y la sociedad de información del siglo XXI que no las pueden
borrar las inacabables Obras Completas de Marx, Engels, Lenin y Stalin, las
que por toneladas inundaron librerías y bibliotecas de mundo y medio, y que
hoy solamente quedan como ejemplares de museo o llenando libreros
particulares de personajes como este apologista del comunismo con tequila:
· A pesar de sus insuficiencias y desviaciones, no hay para ninguna nación
del mundo forma de gobierno más justa, humana y efectiva que la que surge de
la libre y voluntaria elección periódica de los gobernantes por los
gobernados, mediante elecciones necesariamente libres, democráticas y
pluripartidistas.
· No hay ninguna manera de desarrollar la economía, la prosperidad, el
bienestar y el nivel de vida de un país que no sea mediante la participación
de la totalidad de la población en la economía de mercado, la libre
iniciativa privada, la competitividad y la eficiencia, sea en forma de
modelos neoliberales o socialdemócratas, en el marco de un estado de
derecho.
· La obligación legal y moral de todo gobernante, llámese Presidente, Primer
Ministro, Rey, Jeque o Emperador, es la de crear las condiciones para el más
libre, justo y amplio desarrollo material y espiritual de su población, la
elevación de sus niveles educacionales y culturales, la igualdad de
oportunidades, sistemas de justicia justos y equitativos, y la atención a
las más elementales obligaciones de seguridad social y protección de los
menos favorecidos.
No existe en el mundo teoría perversa, cita marxista o texto apologético que
pueda demostrar lo contrario, ni mucho menos experiencia práctica, "el
criterio de la verdad" hubiera dicho el camarada Dieterich: la URSS, la
China de Mao y el "campo socialista" son historia, mitos fracasados, el
derrumbe de los dioses. Los dos modelos actuales del paraíso, Cuba y Corea
del Norte, no resultan convincentes ni para los victimarios.
¿Qué ofrecen los camaradas Pérez Roque y Heinz Dieterich a los cubanos,
después de cuarenta y siete años de castrismo? Castrismo sin Castro.
Lo que no entienden ambos es que el castrismo no es una ideología, una
filosofía ni un programa político, sino un estilo único, personal e
irrepetible de un tirano diabólico e innato, que hubiera utilizado a
Maquiavelo de jardinero y a Vito Corleone de limpiabotas.
Parafraseando una imagen conocida, "es imposible ser, a la vez, fidelista,
inteligente y honesto".
Pérez Roque es fidelista, y quien sabe si sea honesto. Herr Dieterich es
fidelista, y no parece torpe.
Afortunadamente, la Cuba que ya viene no necesita de ninguno de los dos.

* Eugenio Yáñez es analista, economista y un especialista en la realidad
cubana. Ha publicado varios libros y junto a Juan Benemelis es autor de
"Secreto de Estado. Las primeras doce horas tras la muerte de Fidel Castro"
(Benya Publishers, Miami, mayo de 2005).

http://www.lanuevacuba.com/archivo/eugenio-yanez-18.htm

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