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Monday, September 12, 2011

Impunidad culpable

Impunidad culpable
Monday, September 12, 2011 | Por René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – En semanas recientes han
sufrido un intenso hostigamiento y represión las valerosas Damas de
Blanco orientales, que han intentado acudir a oír misa en lugares
señalados de la provincia de Santiago de Cuba, en particular la Basílica
Santuario de El Cobre y la catedral metropolitana.

En ese territorio la represión ha adquirido formas especialmente
virulentas, pues a los golpes e insultos usuales se ha sumado la
procacidad más vulgar, que se manifiesta en gestos y expresiones
groseras de explícito carácter sexual. Esos sucesos han tenido lugar en
localidades diversas, tales como Palma Soriano, Palmarito de Cauto y la
misma ciudad de Santiago.

Es de sobra conocido que, para llevar a cabo ese tipo de represión, el
régimen totalitario constituyó las llamadas brigadas de respuesta
rápida, institución que ofrece la indudable ventaja de enmascarar el
carácter oficial de la represión. Esto se ha puesto de manifiesto en los
medios masivos de difusión, que con demasiada frecuencia aluden a la
supuesta "indignación popular".

Sin embargo, se sabe que esa fachada no es más que una patraña más del
régimen. En 1980, los cubanos que aspiraban a marcharse del país por el
puerto de Mariel, fueron víctimas de actos de repudio. Pero en 1994
nadie increpó ni vejó a los lancheros. ¿Dónde se había metido entonces
"el pueblo enardecido?".

Algo similar se puede decir de la represión desatada el pasado domingo 4
contra varios disidentes congregados en casa del miembro del Grupo de
los 75 Iván Hernández Carrillo, en la villa matancera de Colón. A
diferencia de otros casos recientes parecidos, ningún lugareño se
solidarizó con los agentes represivos ni atacó a los opositores.

Se impone la pregunta: ¿Qué sucedió? ¿Es que los habitantes de Colón y
otros ciudadanos que han omitido salir en defensa del régimen en otros
sucedidos análogos son menos pro gobiernistas que otros compatriotas suyos?

Por supuesto que no. La respuesta hay que buscarla no en el mayor o
menor fervor de unos y otros. La clave está en comprender que, cuando ha
habido actos de repudio, responden a consignas lanzadas desde las altas
esferas, y que sus autores no son más que pequeñas ruedas en la
maquinaria infernal del totalitarismo.

En la novela El Padrino, Don Vito Corleone afirma que el menor percance
sufrido por uno de los suyos, aunque pareciera accidental, se atribuiría
a sus enemigos. De manera análoga, en Cuba lo razonable es pensar que
cualquier acción susceptible de originar una consecuencia adversa para
el régimen tiene que haber sido dispuesta o autorizada desde lo alto. En
caso contrario, los corchetes encargados de la represión no tendrían
pantalones para ordenarla.

Pero he aquí que de inmediato se supo la respuesta dada por las
autoridades comunistas a la alta jerarquía de la Iglesia Católica
Cubana, que se interesó en los más recientes actos de repudio. Los
portavoces del régimen afirmaron que "desde ningún centro de decisión
nacional se ha dado la orden de agredir a estas personas".

Al respecto, la dirigente de las Damas de Blanco, Berta Soler, calificó
ese planteamiento como una "gran mentira". Por su parte, el prominente
defensor de los derechos humanos, Elizardo Sánchez, declaró su
convencimiento de que esa represión había sido "ordenada o aprobada por
el general Raúl Castro en persona".

Pero admitamos (gratia arguendi) que lo expresado a los dignatarios
eclesiásticos es cierto. Entonces se impone una pregunta: ¿Esos
bochornosos hechos no son constitutivos de los posibles delitos de
lesiones, desórdenes públicos, difamación, amenazas, coacción, daños,
escándalo público y abusos lascivos, entre otros?

El pasado 23 de agosto, en representación virtual de la docena y media
de juristas con que cuenta la Corriente Agramontista, presenté sendas
denuncias formales de esos hechos delictivos al Presidente del Tribunal
Supremo, la Ministra de Justicia y el Fiscal General de la República.

Por consiguiente, los altos funcionarios cubanos en el terreno del
derecho no pueden alegar ignorancia. ¿Harán algo al respecto? ¿O seguirá
habiendo una impunidad culpable?

http://www.cubanet.org/articulos/impunidad-culpable/

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