Ex gobernador Bill Richardson se reunió con el cardenal cubano Jaime Ortega
"Fue una reunión muy positiva, el cardenal es muy simpático, nos
llevamos muy bien. Hablamos más de una hora y cubrimos muchos temas",
afirmó Richardson a periodistas al salir del encuentro
EFE, La Habana | 10/09/2011
El ex gobernador de Nuevo México (EEUU) Bill Richardson, que intercede
en Cuba por la liberación de su compatriota Alan Gross, se entrevistó
hoy con el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, en un encuentro que
calificó de "muy amigable y productivo".
"Fue una reunión muy positiva, el cardenal es muy simpático, nos
llevamos muy bien. Hablamos más de una hora y cubrimos muchos temas",
afirmó Richardson a periodistas al salir del encuentro en el Arzobispado
de La Habana.
Richardson, quien se encuentra en la Isla para tratar la situación del
contratista estadounidense preso Alan Gross, dijo que espera que la
entrevista con Ortega pueda ayudar en su gestión.
No obstante, no emitió comentarios a la pregunta de si el cardenal
cubano se comprometió a realizar alguna gestión específica en el caso de
Gross.
El viernes Richardson declaró que mantuvo una conversación "muy
positiva, de tres horas" con el ministro cubano de Relaciones
Exteriores, Bruno Rodríguez, quien le informó de que "no iba a ser
posible" una visita al contratista.
En ese sentido, el ex gobernador estadounidense aseveró que permanecerá
en La Habana hasta que pueda ver personalmente a su compatriota Gross,
condenado a 15 años de prisión por participar en "planes subversivos"
contra la Isla y por cuya liberación está abogando.
Richardson precisó que no se irá de Cuba "hasta cumplir" la promesa que
hizo a la esposa del contratista, Judy Gross, de que lo visitaría en la
prisión.
Además, precisó que esperará a que Rodríguez regrese de un breve viaje a
La Habana para continuar las gestiones.
Por su parte, el cardenal y arzobispo de la Habana encabezó unas
conversaciones con el Gobierno de Raúl Castro que entre 2010 y este año
permitió la excarcelación de 126 presos políticos cubanos, un proceso en
el que también participó la diplomacia española.
Richardson, quien fue embajador de EEUU ante Naciones Unidas bajo la
presidencia de Bill Clinton, ya viajó a Cuba en agosto de 2010 con el
fin de convencer al Gobierno de La Habana de que libere a Gross.
De acuerdo con medios de prensa de EEUU, su actual viaje corresponde a
una invitación del Gobierno cubano para tratar la situación del contratista.
Gross, de 62 años, trabajaba para la empresa "Development Alternatives"
(DAI), una subcontratista de la Agencia Estadounidense para el
Desarrollo Internacional (Usaid) dedicada a labores de desarrollo en
otros países.
Fue detenido en Cuba en diciembre de 2009 por distribuir material
tecnológico a una comunidad judía de la Isla y en marzo pasado la
justicia cubana lo condenó a 15 años de prisión.
El Tribunal Supremo Popular de Cuba, máxima instancia de la Justicia en
el país, ratificó la sentencia en agosto y desestimó la apelación de Gross.
La detención del contratista se convirtió en un nuevo motivo de fricción
entre los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos, que no tienen relaciones
diplomáticas desde 1961 y arrastran una enemistad desde hace más de
medio siglo.
En opinión de Richardson, la liberación de Gross podría mejorar en
muchas áreas las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
Cuba considera que Gross participó en un supuesto "proyecto subversivo"
de Washington dirigido a "promover acciones desestabilizadoras" y a
"subvertir el orden constitucional" en la Isla.
Washington, que siempre ha mantenido que Gross es inocente, tachó de
"injusta" la condena impuesta por los tribunales cubanos y ha insistido
en exigir a Cuba su liberación "inmediata e incondicional".
Diversas personalidades estadounidenses se han interesado por el caso
ante las autoridades cubanas, entre ellas el ex presidente Jimmy Carter,
quien visitó a Gross en marzo en la Isla y abogó por su liberación.
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