2008-09-10.
Pedro Álvarez
(www.miscelaneasdecuba.net).- Me he limitado últimamente ha observar y
tratar de opinar menos para hacerlo cuando verdaderamente haya
encontrado más de un motivo para hacerlo. Esto a raíz de un artículo que
leí en un periódico sobre métodos de cognitividad.
Obviamente solo podemos cambiarnos a nosotros mismos y esta experiencia
me ha ayudado en esta nueva tierra, lejana a la mía natal. La
idiosincrasia es diferente, el clima también y muchas cosas más lo que,
quisiera afirmar, trae consigo inevitables cambios a cada persona que
experimente en carne propia las nuevas circunstancias del exilio, la
emigración o como llamemos a vivir en otro lugar. No donde nacimos y
crecimos hasta tomar conciencia de las cosas.
Volviendo al artículo, en el encontré que pudiéramos analizar las cosas
una vez más. A veces cuando pasa algo u ocurren cosas sobre todo
inesperadamente nuestro cerebro reacciona rápidamente dándonos
propuestas de como actuar. No es seguro, según el artículo y mis
conclusiones, ahora que esas primeras soluciones sean las más eficaces o
eficientes.
Es interesante estudiar en qué pueden estar basadas estas ideas de tan
pronto aparecer. Puede uno imaginar que vienen de experiencias pasadas,
genética o pensamiento rápido. Otro aspecto interesante es si
reaccionaríamos igual en circunstancias diferentes ante un hecho semejante.
En cualquiera de los casos cabe indiscutiblemente la posibilidad de
tratar de pensar una vez más antes de reaccionar. Incluso, como dice el
artículo, puede uno dejar pasar el primer pensamiento que llegue y
esperar a si vuelve de nuevo. De esta manera podemos conocernos mejor a
sí mismos y posiblemente ahorraremos malas decisiones para nosotros y
los demás.
He relacionado esta observación que seguramente es aplicable sin tener
que haber emigrado con el hecho de haber pasado por eso, ya que en
momentos de situaciones extremas los problemas pueden ser más visibles
como es el caso de llegar a otro país.
Un ejemplo es el idioma, recuerdo que a la llegada a Suecia cuando
estudiaba sueco en la escuela me decía un latino conocido que era
imposible negar algo después del verbo como se hace en sueco. Le dice
que claro que se podía pues ellos lo hacían así. Él me explicaba que no
y siempre se refería a como decimos en castellano. Dijo es imposible
decir: "yo hago no eso". Claro le respondí es imposible en castellano
pero no si hablamos sueco.
El señor de avanzada edad, más de cincuenta, encontraba difícil aceptar
que otros construyeran las oraciones diferente a como lo hacemos
nosotros. Posiblemente su cerebro le dictaba esa reacción continuamente
después de cincuenta años hablando de una forma. Espero él haya podido
solucionar ese problema. Probablemente usando la misma cognitividad de
oponerse a las primeras señales de la mente y poco a poco modificarlas
hasta aceptar esa posibilidad.
Existen otros ejemplos menos concretos y al mismo tiempo mucho más
peligrosos para el emigrante en el país nuevo. Como actuar en
interpelaciones, discusiones o simplemente situaciones diarias de
trabajo o convivencia. Claro, dejando claro que ya el idioma no es una
barrera vendrán otros problemas a la hora de seguir los llamados
"códigos de la sociedad" algo parecido a "códigos de vestimenta o de ética".
Estos códigos no son siempre muy visibles o entendibles sobre todo a
primera vista u oída. En muchos casos, además, son totalmente opuestos a
los que conocíamos del lugar donde venimos.
Por eso creo que la emigración puede ser uno de las circunstancias donde
estas situaciones pueden verse más claramente y donde aplicar los
métodos de cognitividad podría ayudar más ante calenturas de cabeza que
solo traerán nuevos dolores de la misma.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=17079
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