No hay solución fácil para Cuba
Pudiéramos catalogar como ''brillante y lúcida'' la afirmación de que no
hay soluciones fáciles para los problemas de Cuba, del principal
responsable del desastre socioeconómico de nuestra patria.
Reconstruir un país, revitalizar su agricultura improductiva, su
industria, toda su infraestructura de servicios, el inmenso déficit
habitacional y mucho más sin duda no resulta una tarea fácil. Lo primero
sería comenzar cambiando los conceptos dogmáticos de dirección y
planificación absoluta y centralizada de la economía, y permitir a
tiempo que el pueblo cubano, y no sólo los inversionistas extranjeros,
participe libremente con sus iniciativas y creatividad en el desarrollo
de las empresas del país.
Un ejemplo concreto de los frecuentes desaciertos de estos últimos 49
años es el de la industria de la caña de azúcar, que se desactivó en más
del 70% por decisión de la cúpula gobernante dirigida rígidamente por
Castro. Industria que pudiese estar aportando hoy altas ganancias a la
economía de la isla con la producción de etanol. Sin embargo y ''sin
embargos'', hoy Brasil produce etanol de la caña de azúcar y su empresa
petrolera firma convenios de búsqueda y extracción en las costas de la
isla. Creo que lo más difícil en la solución de los problemas cubanos ha
sido y es aún la falta de un pensamiento dialéctico, abierto a
sugerencias, a opiniones diferentes, de transformación, cambio y
renovación; posición intolerante asumida y mantenida por quien ha
ocupado de forma vitalicia las riendas del país.
Nelson Núñez Dorta
http://www.elnuevoherald.com/opinion/cartas/story/154296.html
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