El reflejo en el espejo: Castro y Mubarak
Angel Santiesteban
La Habana 11-02-2011 - 8:46 am.
Mohammed Bouazizi, el tunecino cuya inmolación desató la oleada de
revueltas árabes, murió como Zapata Tamayo: a ninguno le quedaba otra
alternativa.
Mohammed Bouazizi, el joven que prendió la mecha de la Revolución Tunecina.
El periódico Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, junto
al resto de los medios informativos oficialistas, como es normal en los
regímenes totalitarios, da a conocer que las manifestaciones en contra
del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se deben a sus treinta años en
el poder.
La noticia parece una burla a los cubanos. El gobierno de los Castro
amenaza ya con alcanzar el doble de esa cifra al mando del país,
llevándonos cada vez más a la miseria y la escasez.
El sentido común, sin embargo, parece fallarle a las autoridades, pues
cierta lógica indica que no deberían publicar el reflejo de su espejo,
que es la imagen de Mubarak. ¿Treinta años en el poder de la nación
egipcia son malos, y buenos los cincuenta y tres de dictadura en Cuba?
Declara Mubarak, según una entrevista a la cadena estadounidense ABC,
que su salida del poder sumaría al país en el caos. "No me gusta ver a
los egipcios peleando entre ellos". Es difícil saber si todos los
dictadores son iguales por naturaleza o estudiaron el mismo manual.
Lo risible —si esto fuera posible—, es que se burlan de sí mismos, del
sentido común más elemental. Mubarak y Fidel Castro se imaginan dioses,
seres elegidos capaces de guiar al pueblo si no a la prosperidad, al
menos, a la "dignidad". No hay pan que brindar, pero intentan estafar
con ideología populista. Lo trágico es que el precio de su amor al poder
lo pagan sus pueblos.
También por estos días, en Túnez, tenemos la "intifada del pan", una
rebelión contra un gobierno "enquistado en el poder durante 23 años",
según describe la prensa oficial cubana. En Yemen sucede algo parecido.
En Costa de Marfil la población exige respeto por los comicios. Sudán
vota en referendo de autodeterminación. Los pueblos, arriesgando su
destino, cansados de ser engañados, se lanzan, como carne de cañón, a
imponer su voluntad.
Hace tan solo unas horas, la televisión nacional aseguraba que una
representación del gobierno de Mubarak mantenía conversaciones con los
opositores. La pregunta a seguir sería cuándo el gobierno de los Castro
aceptará la democracia, admitirá la oposición y dejará de ignorar
proyectos que pudieran sanar la actual crisis nacional.
Mohammed Bouazizi, el tunecino cuya inmolación desató la oleada de
revueltas que hoy sacuden al mundo árabe, murió como Orlando Zapata
Tamayo. A ninguno le quedaba otra alternativa.
http://www.diariodecuba.com/cuba/3080-el-reflejo-en-el-espejo-castro-y-mubarak
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